domingo, 24 de junio de 2012

Gustavo Gardey


                          La reflexión de la mente
En mi opinión los libros son fundamentales para el desarrollo de la mente, para abrir la misma con el objetivo de poder pensar por uno mismo, sin que otra persona te diga que pensar. En lo personal no me agrada mucho leer, porque hay otras actividades que me gustan mas, pero se que es muy importante. De todos modos me cuesta mucho comenzar a leer un  libro por Motus propio, ya que acostumbro a hacerlo cuando el colegio me lo dice. Creo que la nueva generación, es decir los adolescentes de hoy en día y las camadas de chicos que están por venir dejarán los libros de lado, porque lo visual está preponderando sobre la lectura actualmente. La industria del cine, con todos sus defectos y virtudes llama en mayor cantidad  la atención de la gente que la lectura. Pero existe una contradicción, porque la gran mayoría de las películas están basadas en libros, novelas, obras de teatro, etc. 

lunes, 18 de junio de 2012

Paula Balbi, Agustina Treleani.


El lunes 25 de mayo Rodolfo saltó del mirador entendiendo que era la única salida. El sol ya asomaba por el oeste para inundar Belvedere con sus brillos jugosos. El verde tornasolado que emanaban los campos y los ríos de leche que descendían de las cimas de las montañas daban al paisaje cierto dejo alentador. Y en medio de todo ese oasis un hombre saltaba con los ojos bien apretados, jurándose a sí mismo volver a abrirlos.



La mañana antes del salto me levanté y supe que iba a ser un día gris. El tintineo que provoca el roce de las nubes siempre me avisó de la lluvia. Recién ahora recuerdo que era domingo. Después de peinarme, me dirigí al balcón para absorber el aire virgen y fresco de la mañana como suelo hacer, pero antes de llegar a la baranda temí por un momento apoyarme en ella sospechando que el mármol podía estar particularmente frío. Así que me dejé llevar por ese pensamiento y dejé a un lado mi costumbre matutina para dar paso a otras tareas.

En el piso inferior me había olvidado mi lazo morado, y mi coquetería me llevó al pie de la escalera. Cuando empecé a descender, me arrebató un golpe en el pecho que aumentó cada vez que pasaba de un escalón a otro. Era como si veinte hienas me quisieran empujar hasta hacerme chocar contra el mirador que había evitado unos minutos antes.



Los ríos comenzaron a presentarse con otro curso. Probablemente, cambiaron el lunes en que Belvedere se paralizó mientras nosotros intentábamos entender las señales que nos llegaban ese mismo día. El miedo, el odio y la angustia habitaron este lugar desde sus comienzos, buscando una grieta, una herida que les permitiera introducirse en él aunque ninguna pareciera tener el suficiente espacio para darles paso. Luego, como a veces en un instante se condensa todo, una revelación, sólo un salto, alcanzó para que la búsqueda finalizara y diera lugar a una nueva: la búsqueda de algo tangible que le permitiera existir en la torre. Y el martes 26 tomaron forma en un pequeño hombrecito de traje y mediana edad.

La razón por la que todos quedaron anonadados no fue porque volviéramos a ser ocho, eso era común. Siempre que alguien desaparecía repentinamente, era reemplazado de la misma forma. Pero Rodolfo no desapareció, Rodolfo saltó, y eso era de público conocimiento, hasta el por qué ya empezaba estar en la boca de todos. No era una desaparición cualquiera, y sin embargo había sido un reemplazo cualquiera pero cargado de sensaciones nunca antes experimentadas, al menos por mí.
Algunos decían que estaba senil, que después de recorrer durante meses toda la torre con un andar somnoliento tan particular, después de cambiar su mirada perdida por una movimiento rápido de ojos, después de cortar todo vínculo con nosotros, lo único que sucedía, decían, era que estaba volviéndose viejo. Nada estaba relacionado con su retorcida y laberíntica mente que le permitía cuestionar todo con una facilidad envidiable, claro que no podía ser ¿o alguien lo dudaba, acaso?




lunes, 11 de junio de 2012

Valanocia - Magalí Sarrugeri, Malena González, Santiago Robles, Santiago Villella y Tomás Laurito

PRIMER BORRADOR

Ya nada es como era antes. Mi pueblo me parecía ínfimo, no me importaba demasiado realmente, pero al enterarme de tal noticia, todo cambió.
¿Cómo debe reaccionar una persona al saber que le quedan pocos días de vida? ¿Cómo enfrentar un momento tan terrible? Son preguntas que me hago, y no puedo responder. Nunca pensé que teniendo tan solo cincuenta años iba a llegar mi fin. No soy un anciano, pero mi enfermedad destruyó todas mis ilusiones.
En unas horas se juntará todo el pueblo delante de mi para ser informados sobre el cambio de autoridad, y dudo que estas personas estén a gusto con mi decisión de dejar el trono a mi hija de tan solo quince años, pero no hay otra cosa que pueda hacer. Aún no saben para qué los hice llamar.

“Nervios, inquietud, algo de tristeza… muchos sentimientos y sensaciones se mezclan dentro de mi en este momento” me dijo, y no supe qué responder, más que un “lo voy a extrañar señor, siempre estaré a su merced”. No pienso en un reino sin él, pero más que su partida me preocupa la llegada de una nueva reina, Isabella Rossi, la hija de mi amado rey. He compartido prácticamente toda mi vida con él, y ahora su hija, quien no tiene ni una mínima noción de cómo reinar a un pueblo, va a tener el control. 
Nunca creí que vería a mi señor llorar, pero así fue. Una noche me mandó a llamar por uno de sus sirvientes, y al llegar a su habitación lo encontré destrozado… Ese día recibió la noticia de su pronto fin. “¿Qué será del reino de Valanocia?”, dijo, y al igual que otras tantas veces, no supe qué responder.

Edgardo, mi fiel compañero me contuvo, pero no logró quitar mis penas. En mi mente solo estaba esa frase “Le quedan tan solo unos pocos días de vida”. El médico fue muy duro conmigo, pero así lo quise. Espero que mi hija cumpla con sus promesas y siga mis pasos, de no ser así, Valanocia no podrá sobrellevar este momento.

El rey Armelino Rossi nunca llama al pueblo sin previo aviso, por lo cual todos se movilizaron con rapidez hacia la plazoleta en la cual él se encuentra. Un fuerte murmullo invade las calles, algunas personas se visten de gala, mientras otras personas simplemente se visten de forma casual para ir a oír al rey de manera inmediata al llamado. Las calles están repletas de gente apurada, intentando llegar al lugar para escuchar las palabras de Armelino.

El rey, nervioso; su hija, temblando del temor de no saber qué decir ante el pueblo en el momento de ser presentada por su padre, y la gente desborda ansiedad.
Se ve al rey dirigirse hacia la gente, en el anteúltimo piso de su glorieta favorita. Se produce un silencio feroz. La gente callada observa que en el piso de arriba del rey se encuentra una muchacha, Isabella, su hija. La gente comienza a sacar conclusiones, pero en el momento en el que Armelino levanta sus manos para saludar al pueblo, cae al suelo, con un golpe seco. Así fue su fin.


SEGUNDO BORRADOR


Ya nada es como era antes. Mi pueblo me parecía ínfimo, no me importaba demasiado realmente, pero al enterarme de tal noticia, todo cambió.
¿Cómo debe reaccionar una persona al saber que le quedan pocos días de vida? ¿Cómo enfrentar un momento tan terrible? Son preguntas que me hago, y no puedo responder. Nunca pensé que teniendo tan solo cincuenta años iba a llegar mi fin. No soy un anciano, pero mi enfermedad destruyó todas mis ilusiones.
En unas horas se juntará todo el pueblo delante de mi para ser informados sobre el cambio de autoridad, y dudo que estas personas estén a gusto con mi decisión de dejar el trono a mi hija de tan solo quince años, pero no hay otra cosa que pueda hacer. Aún no saben para qué los hice llamar y yo no se cómo contar esta noticia.

Una noche, con un cielo cubierto de hermosas estrellas brillando en el cielo me mandó a llamar por uno de sus sirvientes, y al llegar a su habitación lo encontré destrozado… Ese día recibió la noticia de su pronto fin. 
“Nervios, inquietud, algo de tristeza… muchos sentimientos y sensaciones se mezclan dentro de mi en este momento” me dijo, y no supe qué responder, más que un “lo voy a extrañar señor, siempre estaré a su merced”. No pienso en un reino sin él, pero más que su partida me preocupa la llegada de una nueva reina, Isabella Rossi, la hija de mi amado rey. He compartido prácticamente toda mi vida con él, y ahora su hija, quien no tiene ni una mínima noción de cómo reinar a un pueblo, va a tener el control. 
Nunca creí que vería a mi señor llorar, pero unas gotas recorrieron su entristecido rostro y me hizo caer en la realidad. “¿Qué será del reino de Valanocia?”, dijo, y al igual que otras tantas veces, no supe qué responder.

Edgardo, mi fiel compañero me contuvo, pero no logró quitar mis penas. En mi mente solo estaba esa frase “Le quedan tan solo unos pocos días de vida”. 
El médico fue muy duro conmigo, pero así lo quise. Espero que mi hija cumpla con sus promesas y siga mis pasos, de no ser así, Valanocia no podrá sobrellevar este momento. 
Constantemente pienso formas de contarle a mi pueblo lo sucedido, y lo que sucederá, pero no creo que ninguna sea la correcta. 

El rey Armelino Rossi nunca llama al pueblo sin previo aviso, por lo cual todos se movilizaron con rapidez hacia la plazoleta en la cual él siempre reunía al pueblo. 
Un fuerte murmullo invade las calles, algunas personas se visten de gala, mientras otras personas simplemente se visten de forma casual para ir a oír al rey de manera inmediata al llamado. 
Las calles llenas de gente, todos rostros llenos de ansias. El suelo, invisible, lo único que se reconocían eran personas… personas acercándose al lugar en el cual el rey se encuentra, intentando llegar para escuchar las palabras de Armelino.

El rey, nervioso; su hija, a pesar de encontrarse muy entristecida por la pronta partida de su padre, está llena de ambiciones, ganas de más y más poder. Es una guerra constante en su mente. Sus sentimientos se mezclan. Ansiedad, nervios, felicidad por su nuevo poder, pero sabe que no está bien lo que siente. Su ambición la supera, y no puede esperar más para su gran momento.
La gente llena de inquietud.
Se ve al rey dirigirse hacia la gente, en el anteúltimo piso de su glorieta favorita. Se produce un silencio feroz. La gente callada observa que en el piso de arriba del rey se encuentra una muchacha, Isabella, su hija. La gente comienza a sacar conclusiones, pero en el momento en el que Armelino decide qué decir y levanta sus manos para saludar al pueblo, cae; golpe seco de su cuerpo contra el suelo. Su corazón dejó de latir.



TERCER BORRADOR.



Valanocia.

Miro y lo único que logro ver es a mi pueblo. Un pueblo precupado, lleno de ansiedad en sus rostros. Todo un pueblo parado en frente mío, observando cada uno de mis movimientos. Sus rostros son lo más llamativo, las calles pierden importancia. Ya nada tiene valor, ellos son los protagonistas de este cuadro, el cuadro que observan mis ojos. Ya nada es como era antes. Mi pueblo me parecía ínfimo, no me importaba demasiado realmente, pero al enterarme de tal noticia, todo cambió.
Una noche en la cual el cielo estaba cubierto de hermosas estrellas brillando en él, Armelino me mandó a llamar por uno de sus sirvientes. Fui de inmediato a su habitación, debo cumplir el rol de mano derecha del rey de la mejor manera posible, estando siempre presente. Al llegar lo encontré destrozado… Ese día recibió la noticia. “Nervios, inquietud, algo de tristeza… muchos sentimientos y sensaciones se mezclan dentro de mi en este momento” me dijo, y no supe qué responder, más que un “lo voy a extrañar señor, siempre estaré a su merced”. He compartido prácticamente toda mi vida con él y nunca creí que vería a mi señor llorar, pero unas suaves gotas recorrieron su entristecido y demacrado rostro. Eso me hizo caer en la realidad.
Edgardo, mi fiel compañero, mi mano derecha, me contuvo, pero no logró quitar mis penas. Constantemente pienso formas de contarle a mi pueblo lo sucedido, y lo que sucederá, pero no creo que ninguna sea la correcta. 
El rey Armelino Rossi nunca llama al pueblo sin previo aviso, por lo cual todos se movilizaron con rapidez hacia la plazoleta en la cual él siempre reunía a su pueblo. 
Un fuerte murmullo invade las calles, algunas personas se visten de gala, mientras otras personas simplemente se visten de forma casual para ir a oír al rey de manera inmediata al llamado. Las calles llenas de gente; el suelo, invisible, lo único que se reconoce son personas… personas acercándose al lugar en el cual el rey se encuentra, intentando llegar para escuchar las palabras de Armelino.
Esta es mi oportunidad. Al fin ser la hija del rey es algo positivo en mi vida. Debo admitir que la noticia me entristeció por unos minutos, pero rápidamente noté que esto cambiará mi vida. La tan esperada noticia me abrirá las puertas a un mundo nuevo.
No pienso en un reino sin él, pero más que su partida o su fin, como quieran llamarlo,  me preocupa la llegada de una nueva reina, Isabella Rossi, la hija de mi amado rey, quien no tiene ni una mínima noción de cómo reinar a un pueblo, va a tener el control. “¿Qué será del reino de Valanocia?”, dijo, y al igual que otras tantas veces, no supe qué responder.
¿Cómo debe reaccionar una persona al saber que le quedan pocos días de vida? ¿Cómo enfrentar un momento tan terrible? Son preguntas que me hago, y no puedo responder. Nunca pensé que teniendo tan solo cincuenta años iba a llegar mi fin. No soy un anciano, pero mi enfermedad destruyó todas mis ilusiones. En mi mente solo estaba esa frase “Le quedan tan solo unos pocos días de vida”. El médico fue muy duro conmigo, pero así lo quise. Espero que mi hija cumpla con sus promesas y siga mis pasos, de no ser así, Valanocia no podrá sobrellevar este momento.
Se oye un murmullo general, el pueblo comienza a intranquilizarse. ¿Por qué tanta intriga?
El rey se adelanta y se acerca lo máximo posible a la gente. Todos comienzan a sacar conclusiones, pero en el momento en el que Armelino decide qué decir y levanta sus manos para saludar al pueblo, cae; golpe seco de su cuerpo contra el suelo. Su corazón dejó de latir.

(Graciela: Lo que tomamos como conflicto fue "la noticia", pero realmente el conflicto sería lo que acompaña a esa noticia, que sería el cambio de rey. Intentamos cambiar cosas para que fuera más interesante o diera un poco de intriga. Intentamos integrar las voces narradoras, esperamos que esté claro. 
Si no lo podés corregir no hay problema, el viernes ya vamos a tener subido el último, el original. Este es nuestro último borrador.)


Noticias lamentables - Manuela Calcaterra, Evelyn Benitez y Victoria Azubel

Observaba el bello paisaje de mi reino cuando todo se estaba tornando gris. Aquel día lo recuerdo como si fuera ayer. Mi hija, la princesa Mercedes se ubicaba en la parte de arriba de la pequeña glorieta que estaba en el castillo. Ella era muy bonita, su belleza resplandeciente hacía que todos los muchachos del reino estuvieran a sus pies, no obstante, buscó lo imposible. 

Los días en los que vivía la esposa del rey y madre de Mercedes eran de paz y armonía en el reino. Éste no tenía rivalidades ni tampoco algún tipo de conflicto, pero todo cambió cuando el rey se comprometió con Beatriz. El reino Justo y Mercedes comenzaron a decaer, el reino se llenó de violencia y la hija del rey de tristeza. 

Mi padre es un hombre muy estructurado y tradicional siempre quiso que me casara con Luis, un príncipe de un reino cercano, ya que lo veia como buen candidato para rey y padre de familia. Sin embargo, yo no estaba enamorada de el, yo amaba a Antonio.
Antonio era un joven muy apuesto, valiente e inteligente; el unico problema era que provenia de un reino con el cual teniamos muchos conflictos y eso no le gustaba nada a mi padre ni a mi madrastra.
Desde el día que murió mi madre, una mujer muy bella y protectora de sus hijos, me sentí muy sola, por eso, mi padre decidió casarse con Beatriz para así yo tener un referente materno. Sin embargo, mi relación con Beatriz nunca fue buena ya que en presencia de mi padre actuaba de una forma y conmigo de otra. A mi no me agradaba nada pero tuve que respetarla hasta el día de hoy.

Un día, Mercedes me salió con un planteo, cuando comenzó a hablar me imaginé lo que ocurría ya que el viento de primavera olía a la vez a dulzura y felicidad, y el aire que ella transmitía desbordaba de amor, pero nunca me hubiera imaginado que estaba enamorada de un joven del reino rival. Yo, con ese sentimiento angustiante que sentía en mi barriga debido a este suceso, siendo mi hija, le expliqué que no podía ser posible, ella se tendría que casar con el principe Luis, un magnífico chico digno de merecerla. 

Todos los dias se asomaba al balcón de su habitación y observaba el horizonte imaginando ver a su amado cerca de allí y aunque sabía que eso no podía suceder, no dejaba de amarlo.
Esa mañana un mensajero le anunció que su amado había fallecido, la noticia había corrido como agua por todo el pueblo y ella sin decir una palabra se quedó en silencio y cerró la puerta. Mientras que el rey se debatía a duelo entre convencerse de la decisión tomada y el dolor que sentía al ver a su hija sufrir.

Yo sabía que mi padre me obligaría a casarme con Luis porque era lo correcto y eso me entristecía mucho, pero más me entristeció enterarme por Miguel, el consejero de mi madrastra, que Antonio había muerto, ¿qué fue lo que le pasó?, ¿tuvo algo que ver mi padre? no paraba de pensar y me daba vuelta la cabeza, hasta que decidí olvidarme y dormir.

Hoy mi hija está preparándose para su boda con el príncipe Luis, sin sospechar nada de nadie pero sin su sonrisa en el rostro. Ahora ella no muestra ninguna reacción ante el fallecimiento de su amado, seguro que es porque entendió que lo correcto es respetar a su familia y que haya entendido eso, me hace un hombre realmente feliz. 

Ambos conocían el error de su decisión. El rey arrepentido, lloraba de tristeza y no de alegría mientras veía a Mercedes desfilar con su vestido blanco el día de su boda, sabiendo que aquella sonrisa, la que solía tener cuando niña, jamás volvería a verla.
Mercedes, lloraba por su amado muerto, deseando que haya sido un mal sueño o que en esta nueva vida nunca olvide a su eterno amor.

domingo, 10 de junio de 2012

El último discurso - Marina De Lima, Sofía Derrossi y Valeria Silva


Oyó voces en su interior, no lo dejaban en paz, siempre estaban con el, fue tan
rápido que no se bien por donde empezar. Su mente había creado una imagen clara
sobre lo que querían que el haga, lo hizo y ahora se encontraba allí, sin saber que
hacer sentado con su pluma en la mano y una hoja, el estaba prisionero ya nada le
importaba.
…No se porque decidí empezar a escribir, tal vez es el único consuelo que tengo
aquí dentro, tal vez muchos lo tomaran como un reclamo, un estilo de reproche no
lose, lo único que puedo decir es que si lo hago es porque realmente quiero aclarar
las cosas, sino me marchare con una gran culpa dentro de mi, quiero que se enteren
porque las cosas fueron así, y que el día de mañana quede en la historia como
una persona mas y no como un loco, espero que me entiendan. Desde que tengo
memoria los conozco, jugábamos siempre juntos, nuestra amistad era inmensa,
los quería a ambos como verdaderos hermanos, el era mi compañero de todas
mis aventura y ella también, tal vez de niña no era tan femenina como todos se
esperan de una princesa, pero recuerdo como me miraba, con ternura sabia que me
quería. El tiempo paso, nos hicimos adultos juntos, pero fue aquí donde reconozco
que todo cambio para siempre, el mi hermano, mi mejor amigo, Martin, comenzó
a comportarse de una manera muy rara conmigo después de que le confesé que
sentía algo mas por Isabela, esa niña a la que protegíamos de todo, pero que a la
vez la tratábamos como a una mas de nosotros, ella había crecido y no podía decir
otra cosa mas que me cautivo. Mi amigo por empezar lo tomo bien, me apoyo, me
aconsejo y cuando tome la valentía de decirle, mi cariño por ella se esfumo tenia las
esperanzas de una vida con Isabela pero después de verla con el todo para mi cayo,
un odio repentinamente se apodero de mi, es imposible de explicar la ira que sentía,
la decepción que me había causado ver aquella traición por parte de dos personas a
las que conocía de toda la vida.
Llegue al castillo de ella, era raro tenia una construcción muy insólita cada vez
que lo veía me daba curiosidad saber porque era así, pero al fin y al cabo se puede
decir que se identificaba con ella, ambos eran únicos, eran distintos a los demás y
eso me encantaba. En la planta alta vi que estaban ella y Martin, al ver esto, sentí
decepción, el me traicionada, me acerque y le pedí a unos sirvientes que están
allí que se acerquen a escuchar lo que hablaban a cambio de dinero, aceptaron, al
bajar me dijeron que el quería una vida junto a ella, Isabela no lo rechazo, en ese
instante salí corriendo, no podía creer lo que me habían dicho, me sentí abandonado
pero no del todo, había algo que aun me acompañaba. Al cabo de unas horas, Martin
me encontró me saludo con un abrazo al que sentí mucha frialdad, lo mire a los ojos
y vi como su traición y mi odio hacia el invadía mi cuerpo. Hablamos normalmente
pero cuando se fue sabía lo que tenia que hacer…
Su mirada, simplemente su mirada era lo que a el le había cautivado, si señor el
me lo había dicho, esas voces y esos malos pensamientos se transformaron en una
nube gris que pasaba sobre su mente, déjeme explicarle a usted, los sirvientes que
le dijeron eso eran mandados por el padre de Isabela ya que nunca lo había querido
a Felipe cerca de su hija. Felipe comenzó a inquietarse se le dificultaba escuchar
a los demás, pero estaba decidido, se animo, se puso de pie y camino lentamente
hasta donde las voces lo dirigían, el castillo de Isabela.
…La noche cayo me dirigí firmemente hasta el castillo. No podía aceptar lo que
había pasado, así que llegue, Isabella dormía, tan delicada, tan linda, tan sencilla
como siempre, me quede inmóvil al verla y me pregunte ¿Es esto realmente lo que
quiero hacer? ¿Por qué quería hacerle daño a alguien a quien amaba? A lo lejos vi
que Martin llegaba y recordé porque estaba allí, cual era mi objetivo, esparcí lo
mas rápido que pude el combustible y provoque un incendio, todo ardía, un ruido
infernal se hizo en mi mente pero debo confesar que un alivio, una fortaleza, una
seguridad de repente creció en mi, corrí lo mas que pude, reía solo, después de
esto no recuerdo mas lo que hice…
Un ruido volvió a escucharse pero esa vez no eran las voces habían callado.
Soldados lo rodeaban, estaba inmóvil no sabían si estaba muerto o vivo, esas voces
que invadían a Felipe había desaparecido. Felipe se calmo, volvió a ser aquel que
era, lo vi en sus ojos.
…Cuando abrí mis ojos me encontraba rodeado de soldados, y a lo lejos vi a Isabella
mirándome agriamente, su mirada expresaba rechazo, odio hacia mi, y detrás de
ella estaba Martin no me miro ni una sola vez, los soldados me agarraron y eh aquí
donde estoy en la cárcel del castillo de Isabella, hace un rato recibí la visita de
Martin, hace días que estoy aquí prácticamente cada tres horas lo veo llegar, con
el ahora esta todo bien, el rencor por mi parte se fue, pero parece que la culpa por
parte de el no, hay cosas que Martin no sabe, pero probablemente dentro de tres
horas cuando venga a visitarme nuevamente se enterara. Aun no puedo creer en lo
que se transformo Isabella, no entiendo porque me hace esto, no lo entiendo pero
lo que si se es que una vez que pase todo, todos se enteraran de lo que ocurrió, no
le deseo el mal, yo solo la quería por eso hice lo que hice, pero al parecer ella no lo
entiende, quedan minutos solamente. Escucho el ruido de los guardias , ahí vienen
marchando al mismo ritmo, todos a la vez, Isabella a lo lejos como siempre con
su mirada hacia mi, recordé su miraba de pequeña y no era mas la persona que yo
creía, no la reconozco, no se quien es, allí voy, me dirijo hacia el fin, fui condenado
a la orca por pedido de Isabella, espero que después de esto su mirada vuelva a
ser tierna, dulce y encantadora como la vez que descubrí que estaba enamorado de
ella, se abren las puertas, llego la hora, y eh aquí que retumba un gran silencio…
Así es para sorpresa de Felipe, lo encontraron , lo arrastraron hacia la cárcel,
no pude mirarlo, entienda usted como me sentía. No me explico pero sabia lo que
había pasado, lo entendía, era mi hermano, el no quiso hacerlo, para Felipe ella lo
traiciono pero no fue así, Isabella lo mando a la orca para salvarlo, todos sabían que
el había cambiado y ya no era lo mismo, sus intenciones eran buenas, Felipe estaba
poseído lo afirmo una bruja muy importante en nuestro pueblo.
La tarde se había ido, el estaba sentado escribiendo, las nubes grises y bajas en
el cielo oscuro hicieron acto de presencia, la lluvia comenzó como sabiendo de lo
ocurrido y quizás intentando borrar esas voces que se presentaron en Felipe, la
decisión de Isabella y todo lo que había ocurrido. Es por esto que pido que esta
historia sea escrita y publicada señor, es un relato verdadero, tenemos este relato
escrito por el mismo, ¿que esperamos?, mañana puede ser demasiado tarde ¿o es
que usted no se da cuenta?
Martin veía como su amigo al fin y al cabo después de todo había logrado lo que
quería, quedar en la historia como un grande y no como simplemente uno más. Al
anochecer el había soñado con su hermano, y con una mirada calma, en paz le decía
gracias. Hoy Felipe ya no esta, pero Martin se encargo que el saliera de aquella
asquerosa prisión que oprimían su corazón y su libertad. Ambos se volvieron a
unir como verdaderos hermanos y eh aquí como mucho pueden leer esta increíble
historia que marco la vida de estos dos hermanos.

martes, 5 de junio de 2012

Orígenes italianos - David Figini, Francisco Sansebastian, Felipe Lerner, Nicolás Bistoletti

Cuándo Francesco di Balotelli llegó al pueblo de Florencia, en el norte de Italia, lo recibieron con una gran ceremonia de bienvenida dónde toda la gente del pueblo ofrecía sus recetas familiares, producciones gastronómicas, carnes deliciosas, dulces de la cosecha de los frutales de la región y todo tipo de manjares pueblerinos. En la ceremonia, luego de probar un bocadillo de todas las delicias culinarias que le ofrecieron, llegó por el sendero al gran palacio del Rey en cuyo jardín se exhibían fuentes con aguas danzantes, perros correteando por el pasto, guardia uniformados y muy bien armados y al final del camino, tras haber atravesado dos grandes rejas con guardias a sus costados, se asomaban las escaleras del palacio deslumbrando por sus limpieza y reflejo encegedor que impactaba a cualquier persona que entrara al palacio. Ingresó al palacio, lo recibió Roberto Baggio, el Rey de la región de Florencia y su esposa Matilda Baggio. Él le extendió la mano y le dijo que todo estaba a su disposición. Luego pasaron a una habitación que cumplía la función de estudio o sala de reuniones. Ingresé a la habitación de Francesco. Hablé con el de mi problema en Milán, y él me dijo que contaba con todo su apoyo. Al día siguiente volví a Milán y les comunique a todos mis consejeros y mis comandantes del ejército que controlaba las fronteras en mi región. Las tropas de Florencia se movilizaron al día posterior hacia las fronteras nuestras donde nos amenazaban las tropas del ejército turco-otomano. Luego de cinco días de combate y gracias a la ayuda de las tropas de Florencia se logró vencer al enemigo y así abatir la amenaza constante en nuestras fronteras. El hijo de Francesco di Balotelli, Antonio di Balotelli comenzó tener una mala relación con su padre, y a tener cada vez una peor relación con él. Antonio era una persona muy reservada y se molestaba fácilmente cuando se sentía invadido. En este caso Antonio sentía que siempre era menos para el padre, nunca hacía las cosas suficientemente bien para que su padre lo felicite o se sienta orgulloso por su hijo. Antonio estudiaba para ser soldado de la región de Florencia y quería defender las fronteras de su hogar, pero Francesco no le parecía bien y quería que estudie cosas como arquitectura u otras profesiones que para el tenían mayor valor social. Antonio con ánimo de molestar a su padre y perjudicarlo por lo mal que lo trataba a él comenzó a tener ciertas relaciones con personas que estaban en contra de su padre y querían derrocarlo, uno de estos hombres era Gianluca Zambrotta y su amigo Fabio Cannavaro. Ellos comenzaron a ver una beta para derrocar al padre y se hicieron cada vez más amigos de Antonio, esto termino con el asesinato de Francesco y a Antonio lo encerraron en una cárcel con la excusa de intentar asesinar al nuevo Rey, él solo buscaba venganza por el asesinato de su padre.

Diego Ortega, Tomás Martín, Lorenzo Negri, Gustavo Gardey




                                                 



                                                   Juegos de Poder

 Lo ví, sentado allí, entre esas cuatro paredes sin iluminación, tan vacía y cerrada. No
debería estar allí privado de todo lo que tenía antes de lo que sucedió. Lo está
devorando. Se está volviendo loco, o ¿todos nos estamos volviendo locos?
 Él era un muchacho con mucho poder, riqueza, prostitutas, tenía todo lo que deseara
cualquier otro hombre del planeta. Ahora lo único que le queda es una pluma y unas hojas. Esperando por ese último corte del verdugo.

Aquella mañana del lunes, no tan típica como otras, el Rey irrumpió en la habitación
donde yo desempeñaba mis funciones de contador. Siempre pedía por su esposa pero
ese día pidió por mí. “Lo sabe”. “Nos descubrió”.Todos esos pensamientos surgieron en
mi mente en un instante.
Rey:- Ve a los aposentos de mi hijo y tráele aquí. Lo necesito urgentemente.
Yo:- Enseguida regreso mi señor-
Caminé a paso veloz, hacia la habitación del príncipe Morgan.
Me crucé con una de las sirvientas y le pedí que lo alcanzara a la gran alcoba donde el
Rey, ansiosamente, lo esperaba.
Al verlos irse, me dirigí hacia la habitación de la reina, toqué su puerta y ella me
atendió.
Reina:-Pase-
Se cerró esa gran puerta de roble y consumamos nuestro amor prohibido.
 Posterior a salir de la habitación de la reina decidí volver a mi arduo trabajo en aquella
amplia sala. Al caminar hacia allí, a unos pasos del cuarto del rey, recibí un golpe de, lo
que yo estimo, un jarrón. Ese golpe me dejó inhabilitado para correr al agresor, que por
cierto era un hombre de gran tamaño. Toqué mi cabeza y tenía sangre, sentía que el piso
se movía. Alcancé a sostenerme de la pared y caminar hacia la habitación donde estaba
el rey. Me asomé por la puerta y divisé un charco de sangre, instintivamente grité por
ayuda. Entré al cuarto y pude ver el cuerpo del Rey degollado.

Bueno, yo voy a contar mi parte de la historia. Me encontraba seguro de que no podía
ser él, el asesino. Creía en lo que me decía, y a demás no lo creo capaz de haber matado
a su propio padre, porque lo conozco desde pequeño y es mi mejor amigo. Traté de defenderlo diciendo que el hombre que mató al Rey era un hombre mucho más robusto. Al día siguiente recibí una carta, en la cual se me advertía severamente que me retractara o sería acusado de traición. Tuve que ceder antes las amenazas, para cuidar a mi familia.
 Hoy es miércoles. El asesinato ocurrió el lunes, y creo haberlo visto a la hora del
crimen en el río. Era de noche y estaba llevando el informe de la ganadería al contador del Rey.
Cuando observé a una persona parada junto al gran río al que da el castillo. Pensé que
era Morgan ya que iba vestido con su típica túnica nocturna. Cuando estuve cerca de
entrar al salón real, escuche un sonido. De pronto, escuché unos pasos y una puerta que
se movía. Miré hacia esta y vi una persona salir corriendo. Me asomé a la ventana más
cercana y observé que por el patio corría un hombre con una túnica idéntica a la del
príncipe. Pensé que era él, pero lo que me sorprendió fue que este hombre era más
robusto e imponente. De pronto escuché un grito, un grito de ayuda, no reconocí esa
voz. Corrí hacia la sala donde tendría que estar el Rey y el contador. Y logré, junto con
él , encontrar en una esquina, la daga del príncipe. La reconocimos porque
tenía sus iniciales grabadas en el mango.

Miranda: En que problema te has metido… y todo por ser el heredero al trono.
Morgan:-¿De qué estas hablando?
Miranda:- Sé que tu no eres el culpable. También sé de tus encuentros secretos.
Morgan:- Entonces… ¿Por qué no has dicho nada al respecto? ¿Por qué no has hablado?
Acaso, ¿No te das cuenta de que me cortarán la cabeza?
Miranda:- Pero, ¿Puede ser que seas tan iluso? Tu novio está muerto, yo mandé un
asesino a que lo matara.
Morgan:- ¿Pero por qué?
Miranda:- Porque de esta manera no tienes coartada. Además era tu daga la que cortó la
garganta de tu padre. Estás condenado hijo mío.
Morgan:- Ahora entiendo, tú hiciste todo esto para que tu esposo se convirtiera en Rey.
Miranda:- Te equivocas querido, no sé quien mató a tu padre, solo sé que, vi una
ventaja y la aproveché.
Morgan:- ¡Tu me inculpaste!
Miranda:- Tu te inculpaste solo con tus estupideces. Ahora debo irme, espero que tu
muerte sea rápida. En este momento el verdugo esta practicando sus movimientos,
mientras el herrero afila la guadaña.
Morgan:- ¡Hervirás en el infierno junto a mi!

 Con las últimas palabras de odio hacia la reina sobre mi merecido trono, me metieron aquí,
en la celda debajo del piso real. Ya medio muerto por la falta de alimento y agua.
Este es el maravilloso momento antes de la muerte donde uno se pone melancólico y le
pasa toda la vida en un abrir y cerrar de ojos, es una horrible y maravillosa sensación.
Puedo escuchar bajar por las escaleras a mi verdugo, listo para llevarme a la guillotina.
Ha llegado el momento de mi injusta muerte y no, todavía no estoy preparado para ese
momento, me faltan tantas cosas para irme hacia el otro mundo. La vida me debe a mi
esposa, mis hijos, mis nietos, mi vejez y tantas cosas hermosas más.
Estas hojas son la única prueba de que soy inocente de la muerte de su majestad, con el
fin de condenar a los verdaderos maleantes. Ahí voy contigo padre.