jueves, 31 de octubre de 2013

Por Magalí Celeste Sarrugeri | Sección: Espectáculos

Una parodia de la vida, ¿real?, escolar.

Por Magalí Celeste Sarrugeri | Sección: Espectáculos | Opinión: Buena

  
Maestras que no aceptan la realidad de las personas que forman parte de la escuela; alumnos, padres y docentes. Que no asimilan la idea de que en una casa, la madre, no sepa quién es el padre de sus hijos; que juegan a la quiniela y utilizan la plata de la cooperadora de formas sorpresivas... Maestras que, definitivamente, van a dejar de qué hablar.


 Entre risas e indignación, con una pizca de ironía y humor, Acassuso, del escritor argentino Rafael Spregelburd, nos muestra otra cara de la escuela, la cual puede no ser muy reconfortante para los lectores, lo que hace a la lectura de esta obra, una muy interesante y llevadera, la que logra hacernos pasar por sentimientos inesperados y compartirlo con carcajadas acompañadoras.
 La obra cuenta con un gran número de personajes que desempeñan sus acciones en una escuela, la 78 del distrito escolar Merlo. Entre estos personajes encontramos a nueve mujeres: un grupo de maestras muy peculiares, la directora de la escuelita, la vice-directora, la secretaria, una fonoaudióloga y una vendedora de ropa. También encontramos a dos hombres: un futbolista profesional y un levantaquiniela. Otro personaje que no me permito dejar de nombrar es a una mamá, la cual deja a la vista de todos la forma de pensar de las maestras, que, en mi criterio, deja mucho que desear.
 Las acciones transcurren a días de un robo, “El robo del siglo”, el robo al Banco Río. Este genera un clima de fantasías, junto a un ambiente rodeado de chismes e hipótesis, los cuales van aumentando a lo largo de la obra, hasta llegar a un punto en el que ya nadie sabe qué pasó realmente, y qué fue producto de la imaginación de estas maestras. También hay que tener en cuenta que estas acciones suceden en el año 2006, en el cual se produjo una reforma educativa que afecta a esta escuelita y moviliza a las maestras de una forma muy notoria.
 Cada una de ellas, con características muy marcadas, nos muestran sus ambiciones, egoísmo y sueños, y todo lo que son capaces de hacer para llegar a su meta y conseguir lo que quieren, dejando de lado su trabajo, o mejor dicho, dejándolo en segundo plano, para llevar a la luz a la fase oculta de esta escuela, la que nadie querría ver fuera del escenario de un teatro, o de las las hojas de un libro.
 Junto a la presencia de una dirección instalada en un baño en desuso, juegos de azar, disputas, una cajita con la plata de la cooperadora, la cual termina en lugares poco esperados, como la compra de un jugador de fútbol, y la aparición de un arma en la escuela, que nos lleva a un final sorpresivo, esta obra abre un camino interesante entre las paredes de la escuela, la cual divierte y deja un gustito a indignación como para que las risas no queden solas.

Vitette



En la edición del día de la fecha, voy a usar como instrumento de estudio la obra de teatro del dramaturgo Rafael Spregelburd Acassuso”, que a través de un grupo de docentes de una escuelita del conurbano bonaerense (Partido de Merlo) nos muestra algunos de los paradigmas de nuestra sociedad.
Detrás de la risa y de las delirantes situaciones se encuentra una dura realidad: Un país saqueado y desmantelado  por las salvajes políticas neoliberales implementadas en la década de los 90. Dentro del cual, la educación fue lo más golpeado. Esta obra representa  la escuela que heredamos de la época en el que un estado eficiente era un estado ausente. Escrita en 2006, dado que en ese año tuvo lugar la   promulgación de  la Ley de EducaciónNacional N° 26.206 que estableció cambios de carácter estructural en el sistema educativo.  Remplazando la Ley Federal de Educación  promovida en 1994, por el menemismo,  junto a la ley de emergencia económica y a la reforma del Estado, unas de las tantas medidas que dejaron al país tan vacío como quedaron las cajas de seguridad del Banco Rio en la localidad de Acassuso ese enero del 2006.
A través dela dinámica de la relación entre los distintos personajes podemos observar las consecuencias de la fragmentación social producto de las sucesivas crisis económicas  y como  los prejuicios de clase operan sesgando la interpretación de la realidad. Esto queda reflejado, por ejemplo,  en la imposibilidad  que tienen las maestras de entender una realidad tan distinta cuando dialogan con la mama de una de las alumnas; tratándola  como si fuera una nena de cinco años, poniendo en evidencia su incapacidad de adoptar la perspectiva del otro.
Spregelburd logra, mediante desopilantes  y calurosos diálogos, que nos cuestionemos  el discurso de los medios de comunicación  y como son tratados mediáticamente estos casos que ,por razones socioculturales del momento, causan interés en la sociedad. En esta construcción los medios son capaces de violentar los códigos de ética profesional más elementales.  Las maestras perdiendo la noción de lo real confunden situaciones y dan rienda suelta a sus fantasías (permitiéndose excitarse con la idea de estar entres armas, rehenes y hombres de verdad).
Con un uso ejemplar de la sátira, el autor indaga en lo más profundo de la condición humana. El cinismo y la doble moral de las maestras tienen parece no tener limite. Llegando a un punto donde la constante extorción y egoísmo no son nada al lado del crimen cometido. Las maestras son víctimas y victimarias de este sistema, que paradójicamente, las tiene ocupadas charlando en un baño. Mientras que la educación sigue siendo funcional a la reproducción y mantenimiento del sistema.
Esto me recuerda a la pregunta que me han hecho alguna vez.  Si agarrás a un pibe de cinco años, dialogás con él,  te emocionan las cosas que puede llegar a decir y preguntar. Ese mismo chico pasa 20 años por el sistema educativo y no le escuchás ninguna pregunta.  ¿Qué hace que alguien pase del mundo de la niñez al mundo adulto y se convierta en un mediocre obediente?



Tomas Laurito

Articulo Acassusso - David Figini

Diario Mano Derecha de la Nación | Sección espectáculos.

Acassusso, ficción que aburre.


Un grupo de maestras de escuela, en quien sabe donde del conurbano bonaerense nos muestran la mediocridad con la se maneja no solo de esta escuelita primaria, sino la de la educación Argentina.

Era de esperar de un poco experimentado y prestigioso teatrista como lo es Rafael Spregelburd, una obra que hace referencia al conocido robo al Banco Río que fue efectuado en Enero del 2006 mostrándonos aquel saqueo a nuestro país que deja mucho que desear. Estimado lector, si usted me sigue podrá entender a que se refiere con este hecho: la inseguridad y el origen de la delincuencia; que son palabras que aparentan mimetizarse en nuestra cultura . Pero hablando de mi opinión debo decirles, con el peso de mi palabra que es de confiar, que esta obra, a la cual encuentro poco valor, solo tiene para rescatar la inoperante actividad que estas mujeres realizan en el manejo de la enseñanza, dándonos a entender porque transcurre todo en un baño, simplemente porque se asemejan al excremento. Y por otra parte permitan me recriminarles, después se quejan del trato que reciben del sistema. Es hora queridismas docentes que empiecen a poner mano dura en los colegios y así el legado de la educación de otros gobiernos como el de Aramburu, Galtieri o Videla pueda volver a verse actuando por sobre nuestra perdida juventud.
Y que decir del hilo de la historia que no llega a confeccionar lo que seria el clima dado en una institución escolar, al parecer nuestro amigo Rafael está a favor de la legalización de la marihuana y se fumó un ''narco'' o ''charuto'' (como prefiera llamarle) para elaborar el final de la obra, haciendo así de la obra en si, una perdida de tiempo.

Acassuso - Héroes? - Juan Ignacio Gomes

Asi es como se los ha llegado a ver, como héroes. Y la definición de esta palabra puede resumirse al compararse con la de villano. Una rivalidad, el bien y el mal, y la gente se cree capaz de juzgar quien opta por cada una.
Tal es el caso del llamado ''Robo del Siglo''. Mismo esta en su nombre, robo, palabra directamente relacionada con el delito, el mal, el villano... Entonces, estaremos pensando bien las cosas?
Es tanta la admiración hacia los individuos autores de este singular robo por parte de la sociedad nos puede hacer ver otra cosa. Pero uno no tiene que olvidarse que lo que fue cometido esta calificado como delito.
Si me preguntan a mi, estoy impresionado por el trabajo que se tomaron, hasta se ha filmado una pelicula sobre eso. Fue tal la planificación, que merecia por lo menos una pelicula. Y la gente se facina tanto con estos delincuentes, que son capaces de identificarse con ellos, porque los tienen arriba, como héroes.
Un claro ejemplo es la conocida obra ''Acassuso'' del célebre dramaturgo, director de teatro y actor Rafael Spregelburd. El autor logra focalizarse, hablando sobre este conocido robo, en la sociedad y en el impacto que sufrio la misma. Toma un escenario precario, una escuela publica denominada escuelita nº 78 por el año 2006. En ese contexto las maestras elogian a los autores del robo. Y este mismo hecho las lleva a algunas a cometer locuras, como por ejemplo, un robo.
Para concluir, sin degradar el trabajo llevado a cabo por los ladrones antes mencionados, es erroneo pensar que lo que hicieron esta bien y es peor pensar que son héroes o cualquier cosa parecida, ya que lo que menos queremos es que hechos de ese tipo ocurran de nuevo.

Acassuso, por el reidor enmascarado.


Rafael Spregelburd es un dramaturgo argentino escritor de múltiples obras de teatro expuestas en variados lugares del mundo. Yo voy a dedicarme a hablar de Acassuso, protagonizada por una escuela  ubicada  en merlo, provincia de Buenos Aires.
Desde el momento en que empezamos a leer podemos respondernos algunas preguntas sobre la educación del país, por ejemplo, que la escuela no es un lugar de contención o un “segundo hogar” como muchos creen. Y que el escaso nivel académico proviene en gran medida del cuerpo docente.  La escuelita 78 refleja el estado de muchos otros colegios en el país; pésimo nivel escolar, deserción de parte de los alumnos, muy bajo nivel de recursos, instalaciones que literalmente caen a pedazos, etc.  Nadie echa culpas a quien no debe, esta es la consecuencia de un Estado ausente que deja de lado y cree que existe algún futuro sin buenas bases educativas.
 La base del desarrollo de un país es su educación. Ninguna sociedad comienza a desarrollarse porque vengan de afuera a desarrollarla, es un proceso interno. 

Una especialista en docencia afirmo; “Si el trabajo no se hace con amor y dedicación no será posible que se ofrezca calidad en la educación”. El amor implica que es necesario asignar para esa mejoría los recursos necesarios y suficientes, por eso invertir en educación es necesariamente invertir en las personas y en la sociedad que se está mejorando. 

Francisco San Sebastián 

Articulo periodístico sobre "acassuso"- Gregorio Laborda

Acassuso ¿Reír o llorar? 

Acassuso es una obra de teatro escrita por el señor rafael spregelburd y estrenada la semana pasada. La cual a dado mucho de que hablar, ya que esta aborda temas como la mediocridad de la educación publica y otras falencias y conflictos del país.
 la obra, sitúa a sus protagonistas en la escuela primaria numero 78 del distrito escolar merlo, la cual tiene serios problemas edilicios y de presupuesto, y esta situada en un área de bajos recursos económicos. El personal de la escuela, que cuenta con directora, vice, maestras, maestra de gimnasia, fonoaudiologa, secretaria, y hasta una vendedora de ropa, sumadas a Edgar Fabiani ( jugador de fútbol que compra la directora con la plata robada de la cooperadora a modo de inversión) son los protagonistas de esta historia, con sus muchas charlas, diálogos, conflictos, "chusmerios" y acciones que muestran una clara falta de interés por los alumnos, tendencias delictivas, personalidades llenas de angustia, ineficacia para cumplir su trabajo como educadoras y una gran cuota de ignorancia. Todas estas características que toma la obra y sus personajes están disfrazados de humor, rizas y sarcasmo transformándola en una especie de parodia.
 En un principio una de las maestras les cuenta a las otras sobre el reciente robo al banco río y la historia de los valientes ladrones que se salieron con la suya. Todas las maestras se ven interesadas y hasta excitadas tras los relatos de su compañera, ya que mas de una de ellas ve esta situación como un acto de valentía, convicción y heroísmo, anhelando ellas estar en tal situación. durante toda la obra se toca el tema del robo al banco río y se habla de como sigue la historia de los ladrones.  
 En el transcurso de la obra las protagonistas se ven envueltas en climas de excitación, conflictos, llantos y gritos que le dan un gran dinamismo. Acto tras acto, las protagonistas viven situaciones que parecen ser absurdas y sin sentido, pero en realidad son situaciones muy realistas que el escritor logro disfrazar y disimular.

Acassuso, una obra de teatro que no necesita ser actuada.

Sábado 17 de Marzo de 2007

 Acassuso, una obra de teatro que no necesita ser actuada

Realidad que simula al teatro. Ayer se estrenó la obra de Rafael Spregelburd

 Isaac Bradbury
cronicasdelafundacion@diariox.com


     Rafael Spregelburd decidió, quizas a propósito, quizás de casualidad, hacer del día a día una obra de teatro. Situada en una escuelita en Merlo, la realidad educativa diaria exterior a los grandes centros urbanos se explaya divirtiendo -para no horrorizar- a docentes, directivos y toda la comunidad con una satirización de sus propios problemas, y a la gente le gusta. Les gusta porque saben que es una burla amistosa, una burla que también muestra apoyo, una burla como crítica a los responsables de que la obra se traduzca en verdad.
     -"No suelo trabajar con lo real e inmediato, me interesa la ficción. Pero vivimos en un país en el que la realidad ofrece ejemplos más sabrosos que la imaginación", -asegura el autor, y es que éste no es un trabajo como cualquiera para él. Embebido en la globalización de su vida, escribir sobre un grupo de personas que de equipo tiene poco tratando de hacer subsistir a una escuela a toda costa -incluso si la escuela misma pierde el sentido de educar- lo enfrenta a la cotideaneidad de lo ajeno, y en esa cotideaneidad reside la máxima fortaleza del drama.
     Acassuso no son escenografías logradas, ni vestuarios ni actores de renombre. Son tres Susanas, cuatro Martas (dentro de ellas, una Martita), Delia, Gladys, Edgar y Nahuel, viendo cómo hacer para que la plata alcance para todo, y algunos caprichos. Acassuso es el robo al Banco Río. La admiración prohibidamente libre que despertaron los ladrones. Acassuso es disparatadamente real.
     En principio, Acassuso es, y merece ser por un buen tiempo, porque un personaje puede tardar en recordar una línea, puede fallar un objeto de la escenografía que se cae cuando no debiera, puede alguien del público toser y tapar un diálogo. Puede fallar la obra, porque la obra en sí es una gran falla: la falla de ésta, y, como ésta, tantas otras escuelas, la falla de un discurso de educación que no convence, la falla de la realidad.

     En barrio de ricachones, sin armas ni rencores. Es sólo plata, no amores.
DAMIAN NICOLAS HERBEL DUQUE
ARTICULO PERIODISTICO SOBRE "ACASSUSO"


Asalto al banco rio de acassuso
"El robo del siglo"


En enero de 2006 un acontecimiento histórico tomo lugar en el banco rio de la localidad de acassuso. 
Los asaltantes ocuparon un papel heroico a la vista de la sociedad al robar el banco, ya que los indices de pobreza del momento sumado a la mala situación del país, provocaron un golpe en la moral de la sociedad.

Esto tuvo repercusión en el barrio de merlo, ya que en la escuela estatal nº 78 se idealizo una situacion de angustia, miedo y otras emociones encontradas en la cual las profesoras de dicha escuela hubieran querido encontrarse en la situación del robo como rehenes.

Esta escuela se encuentra muy marcada por los bajos recursos económicos que posee. El indice de pobreza conlleva a un nivel de violencia elevado, no apropiado para una institución educativa. Esto se debe en parte a que los propios directivos de la escuela se encuentran bajo posesión de un arma de fuego. 




miércoles, 30 de octubre de 2013

Tomás Martín

21 de Enero del 2006

Inseguridad hasta en el colegio


 Estafa, intento de robo y una docente asesinada en una escuela primaria. Padres de los alumnos piden justicia y seguridad para sus hijos.


 El hecho ocurrió ayer en la escuela estatal n°78 de la localidad de Merlo, Pontevedra. El asesino ha sido identificado como Edgar Fabiani, futbolista, ex jugador del Club Deportivo Merlo. Fue comprado por la directora Delia Lobo con la plata de la cooperadora del colegio con intención de venderlo al Club Atlético Boca Juniors. Aún no se sabe cuanto dinero ha sido robado de la caja de ahorro de la cooperadora. Una gran estafa a los padres de los niños, que sin duda han quedado sorprendidos por está acción. Y será llevada a la justicia, en Tribunales, para prestar declaración junto con las demás maestras que fueron cómplices de esta estafa. Por parte del Ministerio de Educación recibirán la suspensión que le corresponda a cada una.
 Las docentes ya habían tenido una denuncia de parte de un hombre que les vendía cupones de la quiniela nacional y varias veces no le habían pagado. Si no fuera por esta denuncia, la policía nunca hubiera llegado al lugar del terrible hecho, ya que las mujeres de la institución nunca habrían llamado al 911.
 Todo empieza con una discusión entre Fabiani y la maestra de cuarto grado, Marta Caamaño, sobre la regla del ''fuera de juego'' o también conocido como ''offside''. Al no entender esta regla del fútbol, la discusión se convirtió en una pelea. La directora de la institución empuña una pistola 9 mm, efectuando un disparo al aire con intención de ''calmar'' el alboroto producido. En un momento de distracción, Fabiani le arrebata el arma y amenaza contra las docentes e intenta robarles las pertenencias. El futbolista le dispara a una de las maestras, que ha sido reconocida como Martita Elizarraga (aún no tenemos más información de esta mujer). Luego de una confusa situación, el asesino escapa de la escena del crimen. Aún sigue prófugo de la justicia con pedido de captura.
 Esperemos que se haga justicia para la docente asesinada y para los alumnos en este día gris.



                                     
Lorenzo Negri

                                          Acassuso, ¿espejo de una realidad?

  La obra teatral se sitúa en la escuelita 78 del partido de Merlo.  En ella, Spregelburd encierra en la secretaría  a los personajes un tanto ridículos que hacen la parte humorística más importante de la obra. Los personajes son siempre los mismos: la Directora, la vicedirectora, madres, maestras chismosas y bastante entrometidas, maestras nuevas, un jugador de fútbol y hasta una fonoaudióloga, que ridículamente parece tener justamente ese problema. Estos docente poseen una visión de los chicos, que nunca son nombrados específicamente, muy critica, pareciéndose olvidar justamente de lo que la infancia es. Los tratan como objetos que pueden acomodarse a sus necesidades. O más bien a las realidades de una escuela que se desmorona literalmente en sus propios cimientos, justamente para lo cual las maestras hablan de aprobar o no a chicos y de juntar varios cursos para mantener la matrícula y que el Estado se vea obligado a realizar reformas edilicias. Además hay otros personajes que ayudan completar el ambiente humorístico, como la secretaria que no es secretaria, un cobrador de apuestas y hasta una maestra que vende ropa.
  Es importante recalcar que para entender el contexto de la obra es necesario conocer  los dos eventos que unen esta historia situada en 2006 con la realidad: La Ley de Educación Nacional y el robo al Banco Rio de Acassuso.
  El primero porque es una ley que busca garantizar el derecho de una de educación de calidad para todos, incluyendo más alumnado y mejorando la infraestructura, cosa que las docentes buscan conseguir con el pedido de ampliación de la institución.
  El segundo influye sarcásticamente debido a que los echos ocurren simultáneamente con la historia, y es representado como el robo de unos héroes o genios según el cuerpo docente. Tanto es así que ante cada nueva información, las maestras parecen excitarse. Son considerados héroes porque en ellos pareciera que las maestras quisiesen reflejarse, ganando dinero y escapándose sigilosamente.
  Robando la plata de la cooperadora del colegio, los personajes compran un jugador de Morón, con el fin de venderlo a Boca Juniors y así conseguir más ingresos. Sin embargo, e irónicamente, por más que de pronto el futbolista las tome como rehenes, parecería no importarles, y más ridículo es aún cuando todo sigue normal a pesar del asesinato de Marta Elizarraga.

Rafael Spregelburd representa en esta obra una situación que podría ser vista como un espejo, ya que a pesar de los años pasados, el nivel de la escuela pública a decaído notablemente, junto con la infraestructura, lo cual provocó las tomas del 2011, 2012 y  2013 debido a las opiniones encontradas sobre la aplicación de la Ley de Educación anteriormente citada. Los problemas con las matrículas, y las situaciones absurdas que afectan al entorno de una escuela pública se ven claramente en esta obra, que muestra en todo el marco citado, la realidad de la educación argentina. Esta justamente carece de una seriedad que mientras que no muestre verdaderamente sus intensiones, jamás podrá progresar.



















Nicolás Bistoletti

30 de octubre del 2013                                                        Diario CLARÍN

NO NOS PONGAMOS CONTENTOS.

Durante el fastidio del año 2007, se ha producido un censo en la Provincia de Buenos Aires, el cual se basó en la pobreza de la región. Este censo fue protagonizado por el Gobierno de la Nación Argentina en aquel año,y recién ahora (luego de 6 años) se dan a conocer los resultados...De mucho no creo que sirvan estos resultados hoy en día, ya que, han pasados muchos años y la pobreza pudo haber aumentado o disminuido, pero no lo sabremos, va, lo sabremos dentro de los próximos 6 años si sigue este gobierno.
Este es el claro ejemplo de como se maneja nuestro querido gobierno y cómo se empeña en las tareas humanitarias, cuando se trata de algo tan básico, como es la información. Mucho hemos esperado el resultado del censo, que de poco nos sirve ahora. Así son las cosas en Argentina, tarde pero seguro, aunque a veces sea tardísimo y sin sentido. Lastimosamente, nos hemos acostumbrado a este tipo de delitos culturales, robando al pueblo lo único que nos queda, el poder de recordar.
Sin más discursos, estos son los resultados del censo:
-Capital Federal: 3%
-Avellaneda: 16%
-General San Martín: 21%
-Hurlingham: 33%
-José C. Paz: 41%
-Bahía Blanca: 9%
-Lomas de Zamora: 12%
-Vicente López: 9%
-Tigre: 14%
-Moron: 21%
-Merlo: 51%
Este último es la zona más pobre de Buenos Aires, siempre ha sido juzgada por su 'mala fama' a falta de educación, ética y moral en las personas que residen en Merlo. Lo que convierte a Merlo es una zona donde sea casi odiada, inhabitable y esquivada por la sociedad. No creo que los habitantes tengan la culpa y sean los responsables de sus malas condiciones, a lo sumo habría que pensar de donde viene la verdadera violencia.
Con lleva a que Merlo sea la zona mas delictiva y chusma de la Provincia. No nos pongamos contentos.

Art. Periodistico - Malena González

"Acassuso"

La historia comienza un enero de 2006 en Buenos Aires, Rafael Spregelburd nos encierra en las paredes de la secretaria de la escuela 78 del distrito escolar Merlo presentándonos con humor y repleto de ironía a sus profesoras, las cuales son bastante inoperantes y delictivas, pero no a sus alumnos y ésto claramente tiene un por qué ya que son nombrados y calificados. Todo el mecanismo escolar parecería tener que funcionar en torno a ellos pero no se ven ni participan. 
No es ocurrente que en el 2006 hubo una Reforma de la Escuela Publica que se dedicó en gran parte a las becas para los chicos mas carenciados, los cuales son prejuzgados y discriminados por algunos docentes como Marta Elizarraga, la fonoaudiologa, que no acepta la realidad de que un chico no tenga casa, que su madre no sepa el nombre ni de él, tampoco de su esposo. Al mismo tiempo, otro acontecimiento que es crucial y da el esqueleto a esta historia es "El Robo del Siglo" que las maestras idealizan hasta confundir ficción con realidad y llegar al punto de olvidar el peligro que se corrió esa mañana en la escuelita. Los valores que aparecen son los del mundo adulto. Maestras que apuestan a la quiniela ilegal, que compran jugadores de fútbol con dinero de la cooperadora, que estafan, roban, mienten, que juegan con una doble moral y todo toma una mirada cínica al respecto. Delia, la directora por ejemplo, acomoda la realidad a sus propios intereses, dejando de lado toda una escuela que queda victimizada mientras el Estado se ausenta generando así un estado general de inseguridad e inestabilidad que así se reflejaba en el país. La película dirigida por Pino Solanas "La Dignidad de los nadies" desarrolla un poco más esta realidad de resistencia social.   
El humor le saca una vuelta a todo esto y nos hace reír con tanta estupidez naturalizada que en un punto nos provoca culpa porque al hacer ruido nos recuerda que en algún punto las cosas no están tan exageradas, ya que realmente en el robo del Banco Río también entra esta faceta: “En barrio de ricachones, sin armas ni rencores, es sólo plata, no amores” mezclado con poesía para romper con el trasfondo crudo que esta presente entre nosotros. 

Victoria Azubel

ACASSUSO:

Primero que nada, tengo que decir que me divirtió mucho esta obra escrita por Rafael Spregelburd, es una comedia bastante realista.

La historia transcurre en una escuela en el Partido de Merlo. Allí, se encuentra un grupo de maestras ineficaces a las que les gusta chusmear mucho. 
Todo comienza cuando una de ellas comenta lo que sucedió en el Banco Río: un robo extraordinario. Las maestras se muestran entusiasmadas y hasta excitadas por estos valientes e inteligentes hombres que protagonizaron el asalto. La secuencia ocurre siempre en un mismo lugar: la secretaría de la escuela, espacio donde antes había baños. Esto nos permite ver el estado en el que las maestras trabajan a diario.  Ellas pasan por distintas situaciones, las cuales parecen absurdas pero lamentablemente suceden todos los días.

Me parece una obra interesante, más allá de su humor, por el contenido de la misma. Me interesa enfocarme más que nada en el tema del estado de la educación pública. Aunque esta obra está temporalmente ubicada en el año 2006, la situación de la educación actual es bastante similar.

Hoy en día quedan muy pocos colegios públicos realmente buenos. Esto se debe a varias razones, algunas de ellas son tanto la falta de interés como de nivel académico de parte de algunos docentes, las condiciones desastrosas en las que se encuentran la mayoría de los establecimientos, la poca disposición delos alumnos, la falta de equipamientos, los bajos salarios, entre otras. Si bien las políticas públicas ofrecen muchísimos planes sociales, de salud, de trabajo, asignación universal por hijo, becas escolares y distintos subsidios, estos no alcanzan. No digo que sea fácil reparar y mantener todo lo que la educación pública abarca, pero creo que los gobiernos deben brindar más ayuda de la que están dando. Estos tienen que tomar conciencia y darse cuenta que dentro de las escuelas públicas está el futuro, por eso los chicos deben desarrollarse y obtener una formación adecuada para el día de mañana poder construir una sociedad mejor. 

Felipe Lerner - Acassuso

Lamentablemente, las personas son capaces de hacer (o de no hacer) cualquier cosa, para resaltar o en su defecto, para evitar que los otros resalten.


 Así fue en la escuela número 78 del Distrito Escolar Merlo, donde se produjo un brutal asesinato en el que perdió la vida la señora Martita Elizarraga, fonoaudióloga de la institución, el crimen se mantuvo en silencio durante semanas, hasta que el putrefacto olor que despedía el cadáver, fue advertido por Daiana Mazzitelli, alumna de primer grado, que luego le comento lo sucedido a Soledad, su hermana, 7 años mayor que ella, quien finalmente, advirtió a la policía.

Al ingresar a lo que se utilizaba comúnmente como sala de profesores, la policía bonaerense se llevo una fuerte impresión, ocho personas llevaban a cabo una reunión con total tranquilidad apenas a metros del cuerpo que yacía inerte y sin vida. Entre esas personas se encontraban la directora de la escuela, la vice-directora, cuatro maestras de distintos años, una vendedora de ropa y una promesa futbolística, Edgar Fabiani, un joven jugador de la cantera del Deportivo Merlo.

Lo primero que pensaron todos, desde la policía hasta los medios que se acercaron a la institución ubicada a unos cinco kilómetros de la estación de trenes fue, sin duda, que se trataba de un asesinato en grupo, realizado por todos los que allí se encontraban, y no está mal pensar eso, sabiendo que durante semanas, se mantuvo oculto el asesinato y que ni familiares ni cercanos de todos los sospechosos sabían de lo ocurrido.

Pero no, después de las declaraciones tomadas por la fuerza pública en el juzgado del partido de Morón, se llego a la conclusión de que se había vivido un hecho de violencia en la escuela y finalmente, por unanimidad de los declarantes, incluyéndose, el asesino se entregó, el único hombre allí presente sería el único culpable.

El hecho de violencia estuvo cerca de llevarse consigo mas vidas, ya que Edgar, apuntó con la pistola 9 milímetros perteneciente a la directora de la escuela, Delia Lobo en repetidas ocasiones a las mujeres allí presentes, inclusive les pidió que se quiten la ropa y se toquen entre ellas, de lo contrario, no tendría problema en disparar nuevamente.

 Pero claramente, todas son cómplices del asesinato, y la pregunta ahora es “¿Por qué las mujeres mantuvieron tanto tiempo en silencio este secreto, que las involucra en la causa habiendo sido ellas mismas, victimas de la violencia?”

La respuesta que todas dieron es simple, “Fue un hombre” dijeron todas, y eso no lo podían permitir, un grupo de mujeres, con ansias de ser fuertes, de no mostrarse nunca débiles frente a los otros, compartiendo años de trabajo juntas y nunca un altibajo, ninguna pudo resaltarse por encima de las otras. Prefirieron todas, sin consultárselo tal vez ni a ellas mismas, mantener en silencio el crimen, no podrían soportar el hecho de que un hombre haya cambiado drásticamente el rumbo de las cosas habiendo entrado en su mundo pocos días antes.


Desnuda



     Abrió los ojos. Pestañeó. Bostezó mientras se desperezaba y pestañaba nerviosa. En menos de un minuto ya estaba levantada vistiéndose.
     Desayunó un café negro sin azúcar y tres cigarrillos. La casa era oscura y apenas entraba una pálida y mortecina pantalla de luz. Reticente, se puso a escribir en la penumbra. El piso viejo de madera sucia e hinchada sostenía hercúleamente el desorden y el polvo de años. Un millar de muebles decoraban con su muerta inmovilidad el amplio espacio que de otra manera permanecería vacío, hueco. Madera por doquier, papeles en todo rincón. Papeles. Escritos a mano, impresos, recortados o arrancados de libros, revistas, papeles amarillos del tiempo y la humedad. Papeles, y cenizas de cigarrillo, y ahora las de uno más, mientras otro papel se cobraba la vida de la última lapicera. Qué trágica ocasión. Qué tristeza. Qué pereza.
     Tenía realmente muchas ganas de escribir, pero salir a la calle estaba fuera de toda consideración, así que se resignó, se levantó y abandonó la deprimente sala de estar-comedor-dormitorio. Caminó las descascaradas paredes del largo pasillo, haciendo crujir las tablas del piso al toque de cada planta de pie, hasta llegar al baño. Desmontó el jabonoso espejo, rescató una sucia cucharita de alguna gaveta y se sentó en la tabla de aglomerado inflado por el agua goteante del techo. Sacóse la vieja y amarillenta remera, revelando una piel tersa, hermosa, y muy cansada. Debajo de unos senos más bien pequeños, acorde a quien los lleva, huesudas costillas surgían de un abdomen puramente dérmico. Los brazos finos y largos presentaban marcas de todo tipo, la sangre seca se dibujaba en derredor de las heridas. En el extremo más alejado de antebrazos tan delicados, tan quebradizos a la vista, erguidas orgullosamente, dos deliciosas manos desamortajaban una cajita salida de detrás del espejo con especial cuidado y serenidad, a pesar de un leve temblor en el pulso.

     Abrió los ojos. Pestañeó. Temblando en su semidesnudez, se levantó, tomó el encendedor de dentro de alguna gaveta y prendió dos cigarrillos antes de buscar abrigo. Se vistió un viejo buzo gris y desayunó un café negro con mucho azúcar. Volvió al baño, mojo sus ojos, sus marcados pómulos, su seca boca con agua helada, empapándose el cabello, que, hermoso, dibujaba aún el laberinto del sueño. Enjuagó el negro de la cuchara y volvió a montar el espejo, más esto no duró. Ni bien colocó el vidrio, estirándose para asegurar la parte superior, vio su vientre debajo del buzo levantado. El llanto más solitario, más profundo, más desgarrador atravesó toda su columna en un escalofrío eterno, y escapó por unos ojos de agua. Se arrodilló, se tumbó hacia un costado, abrazándose, y no pudo hacer más, no pudo hacer menos que llorar, y llorar, y llorar, hasta caer desmayada.

     Despertó un Jueves, sin cigarrillos, y apenas pudo abrir los ojos. El piso del baño era frío, y estaba muy sucio. Las baldosas abrazaban el polvo hasta congelarlo. A los tumbos se levantó, penetró a través de un pequeño saloncito y llegó a la cocina casi vacía. Arrancó un trozo de pan y tomó los últimos pedazos de carne seca. Comió desesperadamente. Eructó todo el apresurado aire a medida que se servía un vaso del grifo y lo bebía. Caminó el pequeño cuarto de persianas cerradas, recorrió el pasillo arrastrándose en cada paso, alcanzó el ordenado caos de la habitación principal, y, solo entonces, inspiró largamente, y exhaló.
     Primero se sacó la ropa interior, una pierna, luego la otra, sin sentarse. Acto seguido, se deshizo del buzo, y se supo desnuda como nunca se había sentido. No era la ínfima brisa de aire viciado entre sus piernas, impactando con delicadeza en sus senos, lo que transmitía en sensaciones su desnudez. No. Era el baño.

     Colocó el tapón. Abrió el agua caliente a máximo, y un poco de agua fría. Vió su cadavérica sonrisa de resignación en un reflejo obscuro, difuso, poco claro. Desmontó el jabonoso espejo una vez más, tal y como lo había hecho antes.
     Una pausa.
     Cerró las canillas presurosamente, arrojó el espejo al sucio y helado piso y se acostó en la bañera. La madera de la puerta crujió en un amargo llanto. Pudo ver como un viento, casi una tempestad, abría de par en par los ventanales de su salón y daba vida a la amarilla colección de papeles que nunca nadie había leído jamás, haciéndolos volar en busca de alguien que los encuentre, alguien que pose sus ojos, su vista y su interés en ellos.
     Recorrió con manos ciegas cada ápice de piel. Sintió con las yemas de sus dedos su divinamente alborotado cabello, su cara, hundida en la flacura, su largo cuello. Se acarició los hombros, los brazos, los pechos. Apoyó sus palmas sobre los muslos y recorrió su entrepierna, bajando hasta las rodillas, y luego a las pantorrillas, los finos tobillos, los pies.
     Una lágrima se deslizó desde el ojo izquierdo. Sus bellas manos fueron las encargadas de ver la verdadera desnudez. Fueron ellas las que subieron las piernas, las que se toparon con la infame marca que subía desde el monte de venus hasta el ombligo. Fueron ellas las que reposaron a los lados de las caderas, mientras lloraba, y dormía.

Artículo periodístico sobre "Acassuso" por Gustavo Gardey

                               Un robo, muchas repercusiones.


El extraordinario robo al banco Río ha dejado cientos de secuelas en la gente que idolatra a estos criminales.






Luego de leer “Acassuso” me di cuenta de cómo refleja una realidad que muchas personas no ven, o no quieren ver. El índice de pobreza ha ido aumentando en orden con el indicador delictivo. Pero no hay que culpar al simple ladrón como el responsable de todo esto, sino que hay que apuntar más alto, hay que mirar de donde proviene la corrupción en un sistema que genera tantas desigualdades. El “robo del siglo” podría ser considerado como un disparador que marca a la sociedad Argentina en el lugar que se encuentra parado, porque en lugar de condenar a estos delincuentes, se los alaba por su “genialidad” a la hora de actuar en lo que fue un plan maestro para robar un banco. Se los ve como “héroes” y no como los “villanos” que en realidad son.  
La inseguridad ha ido en aumento en nuestro país, los atracos son a plena luz del día, la inoperancia de la policía lleva a múltiples tragedias, incluso en la que ellos mismos terminan heridos. En este país no hay certezas  de un plan de acción por parte del gobierno que pueda asegurar una vida tranquila en la sociedad. Además podemos observar como estos incidentes de violencia generan aún más violencia. Pero creo que la sociedad poco a poco va tomando conciencia y comienza a demostrar el enojo que les produce tantos hechos deleznables.

Parece que hoy en día la única solución es la justicia por mano propia, la cual nunca lleva a nada bueno. Hay que poner la frente en alto y luchar todos juntos buscando un país con menos corrupción, más diálogo y planes a largo plazo que muestren la construcción de un futuro.

martes, 29 de octubre de 2013

Autobiografía - Juan Ignacio Gomes

Esto va a ser muy difícil. La verdad no se por donde empezar, mi memoria no es lo mejor de mí, pero el esfuerzo nunca está de más. Supongo que el comienzo va a ser en donde nací, donde estudie, y algunos aspectos de mi vida personal. Sinceramente nunca escribí una autobiografía, pero he leído biografías en mi vida, me servirá como guía… supongo. Hace 17 años nació un niño llamado Juan Ignacio Gomes, un 24 de junio, curiosamente, ese mismo día es el Día de San Juan, la cual fue una de las razones por las cuales recibió ese nombre. Hospital Privado Modelo es el nombre del hospital donde nací, ubicado en Vicente López, mismo lugar en donde mi hermana había nacido tres años antes. Y acá es donde mi memoria no cuenta, sino las fotos de pequeño, de bebe. Un enano calvo, gordito y siempre sonriente, cosa que me exigen hoy en día a cada rato. Era muy apegado a mi hermana, siempre lo fui, es algo de lo que me enorgullezco. En realidad mucho no me pueden decir las fotos, en este sentido, porque por más que vea, me es imposible acordarme de algo a esa edad, así que voy a saltar directamente a la siguiente etapa de mi vida, el jardín de infantes. A la edad de dos años comencé el jardín de infantes, y como cualquier niño pequeño, caprichoso, no quería ir, pero el problema no era trabajar, sino el simple hecho de estar lejos de mi madre, me ponía triste, más allá de que sabía que la iba a ver después de dos o tres horas, era indispensable estar con ella. Tengo imágenes en mi cabeza mías pidiéndole a mi madre que se quede en la escuela donde cursaba el jardín. Ahí empezaron a tomar un papel importante los amigos, aunque no sabía el significado de la amistad en su totalidad. Me fui conociendo con mis compañeros, con algunos más que con otros, y con las chicas, siempre había alguna que me gustaba, obviamente era un juego de niños únicamente. Otra cosa que recuerdo es que iba por todo el aula preguntándole a mis compañeras si querían ser mis novia, obviamente se lo preguntaba de a una, lo pienso y me rio de la vergüenza, pero es normal… era muy pequeño. Con seis años ingrese al primario, por suerte había conservado muchos amigos. Aprendí a leer, a escribir, recuerdo que mi profesora nos hacia escribir la letra muchas veces sobre una línea que formaba la misma letra que teníamos que dibujar, pero en mayor tamaño. Marta Patiño era el nombre de mi profesora de primer grado, nunca me voy a olvidar de su cara, tan buena, llena de bondad… un amor de persona. Pasaban los años, los cumpleaños, siempre festejados en un mismo lugar, creo que es uno de los lugares más mágicos de mi vida, ‘‘La Casita De Mane’’, ni hablar de la sensación de que todos te canten el Feliz Cumpleaños, sentirse el rey por unos momentos, no tenia comparación. En ese lugar (otra cosa que recuerdo) siempre pedía por adelantado el traje de Spiderman, cuando me lo ponía me transformaba automáticamente en mi superhéroe favorito. Era tan lindo no solo por mí, sino por la reacción que provocaba en otros, en mis compañeras, siempre tratando de conquistarlas de cualquier manera. Durante los primeros años de primaria, el deporte que elegía era siempre futbol, y lo practicaba en un polideportivo que quedaba justo al lado de mi escuela, pegado. En ese mismo lugar nos juntábamos los miércoles a comer pizza todos juntos, esos momentos únicos de mi vida, también estarán presentes siempre. Con el futbol iba todo bien, hasta que empecé a tener disputas con mi entrenador, simplemente lo odiaba, cada vez mas y mas. Asique deje el futbol, el deporte en general. En esos momentos me llamaba más la atención el baile, asique decidí empezar danza jazz en mi colegio, como actividad extracurricular, en vez de futbol. Era chocante saber que era el único hombre en un grupo de diez personas, pero el hecho de poder estar cerca de chicas sin ‘‘competencia’’ era satisfactorio. Y siempre tratando de hacerlas reír, como toda mi vida, era mi manera de comenzar charlas o lograr una amistad o cualquier tipo de relación. Y a fin de ese mismo año, en cuarto grado, era la presentación en un acto. El miedo me invadía por completo, por la sensación que causaría en otros mi presencia bailando solo con mujeres con un gorro y un bastón, sabiendo que había gente en mi colegio (no mis compañeros por suerte) que decía que era gay, por el simple hecho de bailar. Esas fueron cosas con las que tuve que lidiar casi toda mi infancia. Pero cuando salí bailando al escenario y vi todo el colegio y padres ahí mirándome solo a mí, parados, aplaudiendo y gritando (en forma de aliento, no de abucheo), se me puso la piel de gallina y una sonrisa se me dibujo en el rostro, y cuando termino el acto, la gente no paraba de felicitarme, fue un momento hermoso. Al año siguiente continúe con danza jazz, cosa que perturbaba a mucha gente, debido a que mi hermana practicara artes marciales y yo bailara. En ese año conocí a mucha gente, y a una chica que me volvía loco. Pero era chico como para demostrarle mis sentimientos, o ella los suyos, así que no paso nada. A todo esto, habiendo dejado el deporte de lado, y con mi alimentación, empecé a engordar, sumándole que no era alto. Y con esto, mi autoestima comenzó a ir cada vez más abajo, y aun sigo sin poder levantarlo. Quinto y sexto grado fueron años en los que no sucedió mucho, solo un cambio en mi vida, y fue el de dejar danza jazz y empezar comedia musical, con un amigo del colegio. Bailar era algo que me seguía gustando, y mucho. En sexto grado entro a mi colegio una chica que me gusto desde que la vi, y con esto llego mi primera rotura de corazón. Al pasar el año, y yo de tímido como siempre fui, ella se puso de novia con un amigo mío. Puedo asegurar que fue una de las peores cosas que me paso, como primera vez sufriendo no fue nada agradable. Por suerte mi primer amor llego al año siguiente, esa misma chica que había entrado el año pasado y se había puesto de novia con un amigo, se había puesto de novia conmigo. Y bueno… mi primer beso, entre otras cosas, fue de las cosas más importantes que me sucedieron en ese año. Mientras tanto, en el colegio me iba muy bien, con todos los profesores y las materias. Con mi familia también, cosa que extraño, hoy en día no puedo estar ni una semana sin discutir con mi padre. El viaje de egresados fue otra de las cosas más lindas de mi vida, tantas risas y momentos inolvidables, ni me molesto que mi padre sea el acompañante. 2009 fue el año en el que comencé a cursar el colegio secundario, con doce años y sabiendo que era el más joven de todos. Un año lleno de sorpresas y expectativas, por lo nuevo que vendría. Gente, materias, y esas cosas eran las que me tenían preocupado. En ese año seguía siendo petiso y gordo, cosa de la que me avergonzaba con facilidad. Me acuerdo de que no me sacaba la remera nunca, solo por miedo a que se burlen de mí. Pero lamentablemente algunos de mis compañeros se tomaban la molestia de hacerlo. El cambio de primario a secundario me seguía aterrando, el hecho de quedarse libre por las faltas y de llevarse materias eran duros para alguien que no estaba acostumbrado, pero por suerte no falte mucho durante el año, ni me lleve nada a diciembre ni a marzo. El 9 de septiembre de ese mismo año retome el deporte, pero esta vez algo que me había empezado a gustar de verdad, y que ahora me sigue gustando y por suerte sigo practicando, el básquet. Al principio adaptarse fue duro, y mas con una autoestima tan baja como la mío, sumándole que nunca había picado una pelota. Pero de a poco me fueron integrando. Luego de un año, yo seguía insatisfecho y avergonzado con mi cuerpo, y eso hizo también que me sintiera mal no solo por mi peso, sino por mi cara y cosas así. Eso me condiciono mucho con respecto a relaciones, ya sea para conocer chicas o amigos. Por suerte tenía el básquet, que lo veía como un escape de ‘‘mi realidad’’. Se estaba convirtiendo en algo que disfrutaba demasiado, en una pasión. A esa instancia ya tenía amigos en el club en donde practicaba deporte, todo gracias a lo único que rescataba de mí, el sentido del humor. El club en donde practicaba y practico básquet se llama Club Teléfonos. Un nombre un poco ridículo, y mucho más teniendo amigos adolecentes quienes se burlan de todo, pero no me molestaba que se burlen, porque era un nombre inusual. Este club significó mucho más de lo que hubiera creído, era un lugar sagrado donde estaba conociendo gente tan buena y parecida a mí. Ese mismo año (2010) estaba en segundo año de secundaria, uno de los más difíciles en mi opinión. Ese año me lleve cuatro materias a diciembre, trimestres de cuatro materias. Pero pude darlos bien sin la necesidad de darlos en marzo como materia completa. El año 2011 fue uno de los años más importantes para mí. En ese año no solo ya tenía un grupo armado de amigos en mi club, sino que algo entro a mi vida y me la cambio completamente. La gente cree que no tiene sentido estar loco por un género de música, y menos si es artificial, como la suelen llamar, o simplemente no es música, cosa que me sigue molestando, y mucho. Empecé a escuchar música electrónica y nunca más pude dejar de escucharla. Todos los días me los pasaba escuchando nuevos subgéneros, y no podía parar. Mi apreciación por los DJ (Disc Jockey) crecía cada vez más y mas, asique decidí comenzar algo que se convertiría en un sueño, ser DJ. Para mi suerte, mi tía tenía el equipo adecuado para pasar música, y se ofreció a enseñarme. Desde ese momento forme un vínculo muy importante con ella, que se había casado con mi tío hacia muy poco tiempo. Esa fue una de las cosas que me mantuvo satisfecho durante lo que restó del año, el poder hacer lo que me hacia feliz. Fue fundamental la ayuda que me brindo mi tía, ya que no podía pagar un curso o algún estudio paralelo al colegio. Ese siempre fue un tema que me incomodaba demasiado, y lo sigue haciendo. Ese año no me lleve ninguna materia, por suerte. En el cuarto año de secundaria ya me sentía distinto. El simple hecho de salir temprano todos los días me permitía hacer cosas que los años anteriores no podía. Y dedicaba más tiempo a mis cosas de interés, como la música, y el deporte. A todo esto yo seguía cursando ingles particular en una especie de instituto, también pude dedicarle más tiempo a eso. Pero había un problema con el básquet, yo seguía sin federarme. Luego de dos años y medio de practicar deporte y ver a mis compañeros y amigos jugar partidos sin mí, sentía que era momento para un cambio, pero mi entrenador prefería el triunfo del equipo antes que la diversión de los jugadores, y no era un muy buen jugador que digamos, así que me quede sin jugar partidos por un buen rato más. En este año empecé a salir a bailar y comencé a tomar alcohol, no con frecuencia, y cuando lo hacía, no era en cantidad. La verdad es que no tomaba mucho, y las veces que salía no me divertía, pero luego entendí que es común. Mis amigos tampoco salían, los del colegio sí, pero los del club, con los que mejor me llevaba, eran mas como yo, ajenos a ese tipo de cosas. Además, como antes mencione, era muy tímido. Ese año seguí mezclando música en la casa de mi tía, pero comencé a pensar que algo me faltaba, que seguía, en parte, vacio. Y así termine el año, con esa sensación y con una materia en diciembre, literatura. A pesar de eso, estaba satisfecho con mi rendimiento escolar, ya que sabía que había dado lo mejor de mí pero esa materia me costaba. 2013 llego y comencé quinto año de secundaria, el último año. Había dejado de lado las visitas a la casa de mi tía porque no me daban los tiempos. En este año pasaron muchas cosas muy importantes para mí. Una fue con respecto al básquet. Había llegado un nuevo entrenador y decidió federarme, pero para mi desgracia me fracturé la mano derecha uno de los primeros entrenamientos. Eso hizo que me perdiera casi la mitad del torneo y mi posibilidad de dar una primera buena impresión y ganarme la confianza del nuevo entrenador. Fuera del ámbito deportivo, una amiga mía había cumplido quince años y su fiesta se aproximaba. Esto no me impacto, hasta que me pidió que pase música en su fiesta. En ese momento yo no podía ser más feliz. Su idea consistía en que el DJ contratado para la fiesta me deje un espacio de alrededor de una hora para que pase exclusivamente música electrónica. Así que mis nervios hasta que llego ese día crecían y crecían. Quería asegurarme de que todo saliera bien, y así fue, desde que me subí y mis amigos alentaban hasta que me baje y todos me felicitaron, hasta la gente que no conocía. Fue una sensación hermosa. Pasaron los meses y esa sensación de vacío estaba volviendo. Pero por suerte supe como calmarla. Fue cuando se me ocurrió que quería seguir luego de la secundaria, mi meta, mi sueño, ser productor de música. Era una profesión que iba de la mano con ser DJ. Ya tenía en mente mi objetivo, que era lo que más quería en este mundo, ahora faltaba lo peor, enfrentarme a mi padre. El quería (y sigue queriendo) algo un poco más común, que tenga un futo prometedor, pero mucha gente me dijo, y es como yo pienso, que hay que hacer lo que a uno en realidad le gusta, porque arrepentirse es fácil, así que mi idea era aprovechar mi edad, además, en caso de que algo no funcionara, podría buscar otra cosa. Pero el hecho de no querer seguir lo que mi padre quería, lo ponía de mal humor, y se desataban largas discusiones. Yo tenía y tengo en claro lo que más quiero y deseo en este mundo, y sé que no va a ser fácil, pero estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para lograrlo, por suerte mi madre lo entendió siempre y me apoyo desde que lo dije. Pero primero el ahora, cerrar el año escolar de la mejor forma posible, y ya veré lo que el destino tiene guardado para mí. Solo espero que la suerte este de mi lado.

sábado, 26 de octubre de 2013

miércoles, 23 de octubre de 2013

grillete

Musica y video: Gregorio Laborda. David Figini. Tomas Laurito. http://www.youtube.com/watch?v=xKzPTd7T5_Q&feature=youtu.be

Microcosmo

 Magali Sarrugeri Nicolas Bistoletti Felipe Lerner Malena Gonzalez

sábado, 12 de octubre de 2013

Las Niñas



     Con todo el amor del mundo, con dolor, pero con deleite, las degolló, una por una. Fue una labor en seco. La luz brillaba sobre las cabezas muertas simulando un Sol eléctrico y amarillo. Pobres. Niñas. Ni un sonido más que la columna vertebral quebrándose, dándole paso al filo.
     Una vez pasada la tristeza inicial, el regocijo brilló en su cara con una sonrisa hambrienta. Tomó las cabezas aún con color desde el cuello, las dio vuelta y las ensartó, colgando cuidadosamente una a una en la más oscura catacumba. Una mazmorra negra, ligeramente húmeda, donde corría el viento más helado que alguna vez haya soplado desde las gargantas del cielo. Antes de cerrar las puertas, -"Voy a verlas a diario" -se prometió.
     Los cadáveres, minuto a minuto, comenzaron a perder su intenso color habitual, y tornaron a un marrón opaco y apagado, a veces rojizo. Cada vez que las visitaba, se frotaba las manos impaciente. Cada vez estaban más listas, hasta que un día...
     Con la misma hoja con que las había asesinado, rebanó un trozo de rostro y lo hizo mil pedazos. Lo olió, lo frotó entre sus dedos y se los metió en la boca para degustar su espera. No logró contener su alegría. Su crimen había valido la pena, era exactamente como venía deseando que fuese. Era hora. Tomó el picadillo de lo que alguna vez fue una de sus niñas, lenta y parsimoniosamente lo hizo arder, y sonrió.