jueves, 19 de septiembre de 2013

Todo lo que necesito

     Necesito a alguien que me diga que todo va a estar bien, que aunque no quiera, todo va a volver a ser normal mañana, que no hay ningún problema. Alguien. ¡Alguien! Alguna persona que me diga lo que ya se, lo que no quiero saber, lo que no me importa. Necesito a alguien que me vea ahora mismo, que me vea, pero que no me hable. Que me observe, sin pensar en nada, sin preguntarse en que estoy pensando, otra persona, que respire, que me mire, que me haga sentir que todo esto es real, tan real, tan hermoso como me lo imagino. Necesito saber que lo que está pasando está pasando, necesito que me piensen, que me llenen de humanidad, o mejor, que me permitan darme cuenta de que la humanidad ya está en mí, que todo es verdad.
     Ya no tengo miedo, no obstante las dudas ya no tengo miedo a tener miedo. Estoy listo para recibir cualquier golpe del temor justo al centro del pecho y no dar ni un paso atrás. No necesito que alguien entienda. No creo lograr hacer que alguien entienda, ni lo deseo, al contrario, quiero que no me comprendan, para saber así que todo esto es real.
     No podría seguir adelante si no supiera que alguien me entiende. Y no, no me contradigo, o si, ¿qué se yo? Pero lo importante es que alguien, y nadie más que alguien, me entiende, y eso es todo lo que necesito.

No hay comentarios:

Publicar un comentario