Ya nada es como era antes. Mi pueblo me parecía ínfimo, no me importaba demasiado realmente, pero al enterarme de tal noticia, todo cambió.
¿Cómo debe reaccionar una persona al saber que le quedan pocos días de vida? ¿Cómo enfrentar un momento tan terrible? Son preguntas que me hago, y no puedo responder. Nunca pensé que teniendo tan solo cincuenta años iba a llegar mi fin. No soy un anciano, pero mi enfermedad destruyó todas mis ilusiones.
En unas horas se juntará todo el pueblo delante de mi para ser informados sobre el cambio de autoridad, y dudo que estas personas estén a gusto con mi decisión de dejar el trono a mi hija de tan solo quince años, pero no hay otra cosa que pueda hacer. Aún no saben para qué los hice llamar.
“Nervios, inquietud, algo de tristeza… muchos sentimientos y sensaciones se mezclan dentro de mi en este momento” me dijo, y no supe qué responder, más que un “lo voy a extrañar señor, siempre estaré a su merced”. No pienso en un reino sin él, pero más que su partida me preocupa la llegada de una nueva reina, Isabella Rossi, la hija de mi amado rey. He compartido prácticamente toda mi vida con él, y ahora su hija, quien no tiene ni una mínima noción de cómo reinar a un pueblo, va a tener el control.
Nunca creí que vería a mi señor llorar, pero así fue. Una noche me mandó a llamar por uno de sus sirvientes, y al llegar a su habitación lo encontré destrozado… Ese día recibió la noticia de su pronto fin. “¿Qué será del reino de Valanocia?”, dijo, y al igual que otras tantas veces, no supe qué responder.
Edgardo, mi fiel compañero me contuvo, pero no logró quitar mis penas. En mi mente solo estaba esa frase “Le quedan tan solo unos pocos días de vida”. El médico fue muy duro conmigo, pero así lo quise. Espero que mi hija cumpla con sus promesas y siga mis pasos, de no ser así, Valanocia no podrá sobrellevar este momento.
El rey Armelino Rossi nunca llama al pueblo sin previo aviso, por lo cual todos se movilizaron con rapidez hacia la plazoleta en la cual él se encuentra. Un fuerte murmullo invade las calles, algunas personas se visten de gala, mientras otras personas simplemente se visten de forma casual para ir a oír al rey de manera inmediata al llamado. Las calles están repletas de gente apurada, intentando llegar al lugar para escuchar las palabras de Armelino.
El rey, nervioso; su hija, temblando del temor de no saber qué decir ante el pueblo en el momento de ser presentada por su padre, y la gente desborda ansiedad.
Se ve al rey dirigirse hacia la gente, en el anteúltimo piso de su glorieta favorita. Se produce un silencio feroz. La gente callada observa que en el piso de arriba del rey se encuentra una muchacha, Isabella, su hija. La gente comienza a sacar conclusiones, pero en el momento en el que Armelino levanta sus manos para saludar al pueblo, cae al suelo, con un golpe seco. Así fue su fin.
SEGUNDO BORRADOR
Ya nada es como era antes. Mi pueblo me parecía ínfimo, no me importaba demasiado realmente, pero al enterarme de tal noticia, todo cambió.
¿Cómo debe reaccionar una persona al saber que le quedan pocos días de vida? ¿Cómo enfrentar un momento tan terrible? Son preguntas que me hago, y no puedo responder. Nunca pensé que teniendo tan solo cincuenta años iba a llegar mi fin. No soy un anciano, pero mi enfermedad destruyó todas mis ilusiones.
En unas horas se juntará todo el pueblo delante de mi para ser informados sobre el cambio de autoridad, y dudo que estas personas estén a gusto con mi decisión de dejar el trono a mi hija de tan solo quince años, pero no hay otra cosa que pueda hacer. Aún no saben para qué los hice llamar y yo no se cómo contar esta noticia.
Una noche, con un cielo cubierto de hermosas estrellas brillando en el cielo me mandó a llamar por uno de sus sirvientes, y al llegar a su habitación lo encontré destrozado… Ese día recibió la noticia de su pronto fin.
“Nervios, inquietud, algo de tristeza… muchos sentimientos y sensaciones se mezclan dentro de mi en este momento” me dijo, y no supe qué responder, más que un “lo voy a extrañar señor, siempre estaré a su merced”. No pienso en un reino sin él, pero más que su partida me preocupa la llegada de una nueva reina, Isabella Rossi, la hija de mi amado rey. He compartido prácticamente toda mi vida con él, y ahora su hija, quien no tiene ni una mínima noción de cómo reinar a un pueblo, va a tener el control.
Nunca creí que vería a mi señor llorar, pero unas gotas recorrieron su entristecido rostro y me hizo caer en la realidad. “¿Qué será del reino de Valanocia?”, dijo, y al igual que otras tantas veces, no supe qué responder.
Edgardo, mi fiel compañero me contuvo, pero no logró quitar mis penas. En mi mente solo estaba esa frase “Le quedan tan solo unos pocos días de vida”.
El médico fue muy duro conmigo, pero así lo quise. Espero que mi hija cumpla con sus promesas y siga mis pasos, de no ser así, Valanocia no podrá sobrellevar este momento.
Constantemente pienso formas de contarle a mi pueblo lo sucedido, y lo que sucederá, pero no creo que ninguna sea la correcta.
El rey Armelino Rossi nunca llama al pueblo sin previo aviso, por lo cual todos se movilizaron con rapidez hacia la plazoleta en la cual él siempre reunía al pueblo.
Un fuerte murmullo invade las calles, algunas personas se visten de gala, mientras otras personas simplemente se visten de forma casual para ir a oír al rey de manera inmediata al llamado.
Las calles llenas de gente, todos rostros llenos de ansias. El suelo, invisible, lo único que se reconocían eran personas… personas acercándose al lugar en el cual el rey se encuentra, intentando llegar para escuchar las palabras de Armelino.
El rey, nervioso; su hija, a pesar de encontrarse muy entristecida por la pronta partida de su padre, está llena de ambiciones, ganas de más y más poder. Es una guerra constante en su mente. Sus sentimientos se mezclan. Ansiedad, nervios, felicidad por su nuevo poder, pero sabe que no está bien lo que siente. Su ambición la supera, y no puede esperar más para su gran momento.
La gente llena de inquietud.
Se ve al rey dirigirse hacia la gente, en el anteúltimo piso de su glorieta favorita. Se produce un silencio feroz. La gente callada observa que en el piso de arriba del rey se encuentra una muchacha, Isabella, su hija. La gente comienza a sacar conclusiones, pero en el momento en el que Armelino decide qué decir y levanta sus manos para saludar al pueblo, cae; golpe seco de su cuerpo contra el suelo. Su corazón dejó de latir.
TERCER BORRADOR.
Valanocia.
Miro y lo único que logro
ver es a mi pueblo. Un pueblo precupado, lleno de ansiedad en sus rostros. Todo
un pueblo parado en frente mío, observando cada uno de mis movimientos. Sus
rostros son lo más llamativo, las calles pierden importancia. Ya nada tiene
valor, ellos son los protagonistas de este cuadro, el cuadro que observan mis
ojos. Ya nada es como era antes. Mi pueblo me parecía ínfimo, no me importaba
demasiado realmente, pero al enterarme de tal noticia, todo cambió.
Una noche en la cual el
cielo estaba cubierto de hermosas estrellas brillando en él, Armelino me mandó
a llamar por uno de sus sirvientes. Fui de inmediato a su habitación, debo cumplir el rol de mano derecha del rey de la mejor manera posible, estando siempre presente. Al llegar
lo encontré destrozado… Ese día recibió la noticia. “Nervios, inquietud,
algo de tristeza… muchos sentimientos y sensaciones se mezclan dentro de mi en
este momento” me dijo, y no supe qué responder, más que un “lo voy a extrañar
señor, siempre estaré a su merced”. He compartido prácticamente toda mi vida
con él y nunca creí que vería a mi señor llorar, pero unas suaves gotas recorrieron
su entristecido y demacrado rostro. Eso me hizo caer en la realidad.
Edgardo, mi fiel compañero, mi mano derecha, me contuvo, pero no logró quitar mis penas. Constantemente pienso formas de
contarle a mi pueblo lo sucedido, y lo que sucederá, pero no creo que ninguna sea
la correcta.
El rey Armelino Rossi nunca
llama al pueblo sin previo aviso, por lo cual todos se movilizaron con rapidez
hacia la plazoleta en la cual él siempre reunía a su pueblo.
Un fuerte murmullo invade las calles, algunas personas se visten de gala, mientras otras personas simplemente se visten de forma casual para ir a oír al rey de manera inmediata al llamado. Las calles llenas de gente; el suelo, invisible, lo único que se reconoce son personas… personas acercándose al lugar en el cual el rey se encuentra, intentando llegar para escuchar las palabras de Armelino.
Un fuerte murmullo invade las calles, algunas personas se visten de gala, mientras otras personas simplemente se visten de forma casual para ir a oír al rey de manera inmediata al llamado. Las calles llenas de gente; el suelo, invisible, lo único que se reconoce son personas… personas acercándose al lugar en el cual el rey se encuentra, intentando llegar para escuchar las palabras de Armelino.
Esta es mi oportunidad. Al
fin ser la hija del rey es algo positivo en mi vida. Debo admitir que la
noticia me entristeció por unos minutos, pero rápidamente noté que esto
cambiará mi vida. La tan esperada noticia me
abrirá las puertas a un mundo nuevo.
No pienso en un reino sin
él, pero más que su partida o su fin, como quieran llamarlo, me preocupa la llegada de una nueva reina, Isabella
Rossi, la hija de mi amado rey, quien no tiene ni una mínima noción de cómo
reinar a un pueblo, va a tener el control. “¿Qué será del reino de
Valanocia?”, dijo, y al igual que otras tantas veces, no supe qué responder.
¿Cómo debe reaccionar una
persona al saber que le quedan pocos días de vida? ¿Cómo enfrentar un momento
tan terrible? Son preguntas que me hago, y no puedo responder. Nunca pensé que
teniendo tan solo cincuenta años iba a llegar mi fin. No soy un anciano, pero
mi enfermedad destruyó todas mis ilusiones. En mi mente solo estaba esa frase
“Le quedan tan solo unos pocos días de vida”. El médico fue muy duro
conmigo, pero así lo quise. Espero que mi hija cumpla con sus promesas y siga
mis pasos, de no ser así, Valanocia no podrá sobrellevar este momento.
Se oye un murmullo general,
el pueblo comienza a intranquilizarse. ¿Por qué tanta intriga?
El rey se adelanta y se
acerca lo máximo posible a la gente. Todos comienzan a sacar conclusiones, pero
en el momento en el que Armelino decide qué decir y levanta sus manos para
saludar al pueblo, cae; golpe seco de su cuerpo contra el suelo. Su corazón
dejó de latir.
(Graciela: Lo que tomamos como conflicto fue "la noticia", pero realmente el conflicto sería lo que acompaña a esa noticia, que sería el cambio de rey. Intentamos cambiar cosas para que fuera más interesante o diera un poco de intriga. Intentamos integrar las voces narradoras, esperamos que esté claro.
(Graciela: Lo que tomamos como conflicto fue "la noticia", pero realmente el conflicto sería lo que acompaña a esa noticia, que sería el cambio de rey. Intentamos cambiar cosas para que fuera más interesante o diera un poco de intriga. Intentamos integrar las voces narradoras, esperamos que esté claro.
Si no lo podés corregir no hay problema, el viernes ya vamos a tener subido el último, el original. Este es nuestro último borrador.)
Desde el comienzo se adelanta lo que va a suceder; entonces, a medida que el relato avanza cada intervención no hace más que girar sobre la misma idea sin generar ningún tipo de tensión que atraiga al lector. Lo previsible hace caer el interés. Pensar un conflicto que cree expectativa.
ResponderEliminarbuscar un hilo conductor que cohesione las partes en un todo y no en fragmentos sueltos y repetitivos.
Incorporar recursos que acerquen el discurso a lo literario.
rever tiempos verbales.
Presentar nuevo borrador el 6 de julio y última versión el 13.
Profe, ahí subimos el tercer borrador, y el viernes vamos a subir el definitivo
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