sábado, 13 de julio de 2013

Carta a mi mismo desde 2013

     Ese momento en que te das cuenta de que el abrazo no acobija, el alcohol no llena, el cigarrillo no calma tus nervios. Ese momento en que sabés que acostarse no es dormir, que escribir no le cuenta a nadie nada, que el día a día no es vivir, es durar. Ese instante en que te enterás de que si no hablás no te hablan, y si no te hablan no te ayudan, y te vas quedando solo, y llorás solo, y gritás solo, y podes cortarte hasta la carne de los brazos...solo, sin nadie.
     El momento en que caés en cuenta de que tenes trece años y ya no esperás nada de nadie, y creés que nadie espera nada de vos, pero al mismo tiempo todos te demandan todo. Cuando ya no te das cuenta de si la sangre salió roja de tu boca o blanca de tu nariz. Cuando la garganta ya no quema y el pecho te exige toser constantemente. Entonces, solo entonces, sabés que hay que seguir aguantando, que algo va a mejorar, pero pasa un invierno, y el calor del estío sigue sin sacarte el frío. Pasa otro y la cosa va empeorando. Pasa el segundo verano, y ahí estás, por empezar tercer año, pero en tu cabeza no está salir a bailar, no están las chicas, no están los nervios de terminar el Ciclo Básico y elegir orientación. En tu cabeza lo único que hay es miedo, odio, dolor y desesperanza. Desesperanza porque tenés quince años y ya tosiste sangre, porque ya se te cerró la garganta y casi te ahogás entre tantos excesos, entre tanto insomnio. Vas por el tercer año de dormir cuatro, como mucho cinco horas por día, y cada mañana el cuerpo te duele más. Y las cosas no mejoran porque sí, pero en general no podés hacer nada para cambiarlas. Ya ni siquiera podés llorar.
     Empezás a sentir...no, a saber que estás de sobra. No te querés matar, pero no te preocupás por seguir vivo. Tu vida fue marchitándose poco a poco, y vos solo atinaste a mirar.

2 comentarios:

  1. ¿Casualidad? Pensaba en contestar tu entrada y te encuentro acá. Leo sin saber cómo hacerlo. Mucha angustia. ¿Se parecen las palabras al ánimo? Quisiera verte mañana y preguntar. Muchos días hasta la vuelta. ¿Hay vuelta de tuerca o de voz para salir de este lugar en el que no sé cuáles son las reglas para jugar? Una ayuda, por favor. Escucho: "hay días que me desarmo y termino todo mezclado... hay días que me desarmo soy todo un rompecabezas y cuando vuelvo a juntarme siempre me falta una pieza." ¿Casualidad?

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    1. Cualquiera que lea lo escrito aqui arriba por quien habla puede arribar más o menos a las mismas conclusiones. Sentí en su momento que era la ocasión para escribir esta carta, puesto que en este 2013 estoy viviendo -y digo esto sin temor a equivocarme- los días más felices en años, y durante el día hay que acordarse de la noche, así como en los buenos momentos hay que recordar los malos.

      Supongo que esta respuesta, así como la carta, bien pueden servir de ayuda para comprenderme

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