jueves, 9 de agosto de 2012


Valanocia - Magalí Sarrugeri, Malena González, Santiago Robles, Santiago Villella y Tomás Laurito
CUENTO DEFINITIVO.
Valanocia.

Miro y lo único que logro ver es a mi pueblo. Un pueblo preocupado, lleno de ansiedad en sus rostros. Todo un pueblo parado frente a mío, observando cada uno de mis movimientos. Sus rostros son lo más llamativo, las calles pierden importancia. Ya nada tiene valor, ellos son los protagonistas de este cuadro, el cuadro que observan mis ojos. Ya nada es como era antes. Mi pueblo me parecía ínfimo, no me importaba demasiado realmente, pero al enterarme de tal noticia, todo cambió.
Una noche en la cual el cielo estaba cubierto de hermosas estrellas brillando en él, Armelino me mandó a llamar por uno de sus sirvientes. Fui de inmediato a su habitación, cumpliendo el rol de mano derecha del rey de la mejor manera posible, estando siempre presente. Al llegar lo encontré destrozado… Ese día recibió la noticia. “Nervios, inquietud, algo de tristeza… muchos sentimientos y sensaciones se mezclan dentro de mí en este momento” me dijo, y no supe qué responder, más que un “lo voy a extrañar señor, siempre estaré a su merced”. He compartido prácticamente toda mi vida con él y nunca creí que vería a mi señor llorar, pero unas suaves gotas recorrieron su entristecido y demacrado rostro. Eso me hizo caer en la realidad.
Edgardo, mi fiel compañero, mi mano derecha, me contuvo, pero no logró quitar mis penas. Ahora pienso formas de contarle a mi pueblo lo sucedido, y lo que sucederá, pero no encuentro la manera de hacerlo. 
El rey Armelino Rossi nunca reúne al pueblo sin previo aviso, por lo cual todos se movilizaron con rapidez hacia la plazoleta en la cual él siempre los convoca.
  Un fuerte murmullo invade las calles, algunas personas se visten de gala, mientras otras  simplemente se visten de forma casual para ir a oír al rey de manera inmediata al llamado. Las calles llenas de gente; el suelo, invisible, lo único que se reconoce son personas… personas acercándose al lugar en el cual el rey se encuentra, intentando llegar para escuchar sus palabras.
Esta es mi oportunidad. Al fin ser la hija del rey es algo positivo en mi vida. Debo admitir que la noticia me entristeció por unos minutos, pero rápidamente noté que esto cambiará mi vida. La tan esperada noticia me abrirá las puertas a un mundo nuevo.
No pienso un reino sin él, pero más que su partida o su fin, como quieran llamarlo,  me preocupa la llegada de una nueva reina, Isabella Rossi, la hija de mi amado rey, quien no tiene ni una mínima noción de cómo reinar a un pueblo, va a tener el control. “¿Qué será del reino de Valanocia?”, dijo, y al igual que cuando me contó la trágica noticia, no supe qué responder.
¿Cómo debe reaccionar una persona al saber que le quedan pocos días de vida? ¿Cómo enfrentar un momento tan terrible? Son preguntas que me hago, y no logro hallar respuesta. Nunca pensé que teniendo tan solo cincuenta años iba a llegar mi fin. No soy un anciano, pero mi enfermedad destruyó todas mis ilusiones. En mi mente resuena esa frase: “Le quedan tan solo unos pocos días de vida”. El médico fue muy duro conmigo, pero así lo quise. Espero que mi hija cumpla con sus promesas y siga mis pasos, de no ser así, Valanocia no podrá sobrellevar este momento.
Se oye un murmullo general, el pueblo comienza a intranquilizarse. El rey se adelanta y se acerca lo máximo posible a la gente. ¿Por qué tanta intriga?
Justo en el momento Armelino decide qué decir y levanta sus manos para saludar al pueblo, cae; golpe seco de su cuerpo contra el suelo. Su corazón calló. 

1 comentario:

  1. Si bien esta instancia pone punto final a la actividad, no lo hace con el trabajo de reescritura sobre el texto, ya que, si quieren, hay mucho todavía que puede mejorar. Ojalá tengas las ganas y el entusiasmo, porque a escribir se aprende escribiendo.
    El resultado al que llegan es un producto desparejo en el tono y el ritmo, con partes mejor logradas en construir las diferentes voces y, además, predomina el decir sobre el narrar, puesto que no consiguen dar con el discurso adecuado. Los personajes hablan sobre lo que sucedió o sucede pero no hacen que los hechos sucedan. Rever qué hace que el "cómo" se cuenta sea tan importante como la historia contada.
    Las miradas no logran focalizar diferentes aspectos del conflicto y así la historia no sólo es previsible sino que no logra conmover.
    El número de integrantes del grupo, que supera en mucho lo pedido por la consigna inicial, el tiempo que tuvieron y las correcciones previas daban para una producción más profunda y elaborada.
    Hay cambios sobre el tercer borrador, como en el último párrafo, que no se justifican.
    Cumplieron con todos los pasos y los tiempos y no se dieron por vencidos. Se agradece la persistencia y el cuento.
    Nota: 7 (siete)

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