Integrantes: Francisco San Sebastian, David Figini, Felipe Lerner, Nicolas Bistoletti.
Cuándo Francesco Di Balotelli arribó al pueblo de Florencia, en
el norte de Italia, lo recibieron con una gran ceremonia de bienvenida dónde
toda la gente del pueblo ofrecía recetas familiares, sus valiosas y
prestigiosas producciones gastronómicas, animales de excelentes razas, las
frutas mas dulces de toda la región, especias y todo tipo de manjares
pueblerinos. Luego de la ceremonia los ayudantes del Rey convocaron a Francesco
para que se encuentre con la mayor autoridad del lugar. En el jardín del Rey se
exhibían fuentes de aguas danzantes, perros corriendo por el prado, guardias
uniformados con colores muy llamativos para que los delincuentes que quieran
ingresar a esos territorios no duden de que adelante suyo tenían a alguien muy
superior y muy bien armados y al final del camino, luego de ser recibido por
toda la familia de la grandeza, Di Balotelli, pudo divisar que en el fondo del jardín
se asomaban las escaleras del palacio que brillaban por su limpieza y emitían
un reflejo tan enceguecedor que llegaba a molestar la vista de cualquier
visitante si se detenía tan solo unos segundos para apreciarlo.
Ingresó al palacio, lo recibió Roberto Baggio, el Rey de la
región de Florencia. Él le extendió la mano cordialmente y le comunicó que
seria complacido en todo momento, le explicó que todo lo que el deseara estaría
a su disposición, mientras hablaban, Roberto aprovecho para mostrarle el
palacio y no perdía la oportunidad de comentar acerca de sus esculturas y sus
hermosas pinturas. Francesco, para no ser menos, mencionaba lo poco que sabia
de arte y de esa manera lograba tener aún más prestigio que el ya mencionado.
Ingresé a la habitación de Francesco. Hablé con él de mi
problema en Milán, él me apoyó y dijo que haría todo lo posible por resolver
todos mis problemas, siempre y cuando este a su alcance y no le requiera mucho
tiempo o dinero. Al día siguiente volví a Milán y les comunique a todos mis
consejeros y mis comandantes del ejército lo sucedido y lo dialogado con
Francesco, ellos se vieron emocionados a medida que les contaba los detalles de
lo que habíamos hablado. Los ejércitos y las fuerzas armadas de Florencia se
movilizaron el día siguiente hacia las fronteras de nuestra región donde nos
amenazaban las tropas del ejército turco-otomano. Esos territorios corrían
peligro, los turcos por el norte amenazaban con atacar todo el tiempo, hacían
falsas alarmas para asustarnos y mantenernos toda la noche despiertos, pero no podíamos
dejar de lado esas alarmas, una de ellas tranquilamente podría dejar de ser una
falsa alarma para convertirse en un verdadero ataque El clima en el campamento
de batalla era tenso y estresante, se podía oler y respirar el miedo a una
invasión de improvisto, ya llevábamos varias noches sin dormir. El hecho de que
las tropas vengan a ayudarnos, nos fortaleció psicológicamente preparadnos para
cualquier ataque. La mente pensando siempre en la victoria fue nuestro único
argumento para afrontar cada batalla, luchar como si el mundo dependiera de
uno, recordar la familia en todo momento y ante todo, no tenerle miedo a nada. Contábamos
con una excelente alimentación todos los días. En ningún momento pasamos frío,
ni un segundo. El único problema fue nuestro poco descanso.
Entonces, la batalla se desató. Una “falsa alarma” no lo fue,
dieron la opción de que alcemos la bandera blanca y que otorguemos
pacíficamente las tierras; pero eso no se nos pasaba por la cabeza. Finalmente,
tras cinco largos días de combate y gracias a la ayuda de Francesco y sus
tropas, pudimos vencer al enemigo y así abatir la amenaza constante en nuestras
fronteras, quedándonos con lo que nos pertenecía, nuestras tierras.
Francesco y su hijo, Antonio Di Balotelli, nunca consolidaron un
buen vínculo de padre e hijo. A medida que Antonio crecía, contrastaban más y
más en sus ideales, llego un momento en el que por cualquier tontera se
encadenaban discusiones, estas peleas avanzaban brutalmente, hasta que su
relación se deterioró. Antonio era una persona muy reservada y se molestaba
fácilmente cuando se sentía, por ejemplo, invadido. Pero esta vez, sentía que
siempre era menos para el padre, nunca hacía las cosas suficientemente bien
para que su padre lo felicite o se sienta orgulloso por su hijo. Él se
entrenaba duro, realmente se esforzó para ser soldado de la región de
Florencia, defender las fronteras de su hogar. Pero a Francesco no le parecía
bien, decía que su hijo no estaba preparado para combatir en las batallas para
defender su tierra. En definitiva, nada de lo que hacia Antonio le parecía bien
a su padre.
Antonio con ánimo de molestar a su padre, quien prohibió su
mayor deseo para el que tantos años había estado preparándose, comenzó a querer
relacionarse con personas que estaban en contra de su padre y a entablar
relaciones amistosas con ellos, que no parecían tan problemáticos, simplemente
pensaban distinto a Francesco. Pero estos hombres no eran amigables y no tenían
solo una pequeña diferencia de ideología con Francesco. Gianluca Zambrotta y su
amigo Fabio Cannavaro integraban este grupo de personas con las que Antonio compartía
casi todo su tiempo. Gianluca tenía una gran cicatriz en el rostro, ocasionada
por una pelea con Francesco, esto hacía que el odio sea aun mayor.
Ellos comenzaron a ver la oportunidad inaudita de derrocar a
Francesco acercándose cada vez más a Antonio y quitándole mas información de su
padre, Antonio no se daba cuenta que todo era una farsa y un pretexto para
traicionarlo. Así sucedió aquel homicido y de improviso Antonio fue encarcelado
por el supuesto asesinato de su padre y tratar de usurpar el trono, que horas
después fue ocupado por Gianluca Zambrotta.
Si bien llegan a un texto claro y correcto, en el que la historia se desarrolla con simplicidad, no logran dar con el discurso adecuado a la elaboración de un relato. Predomina el decir sobre el narrar, no hay suspenso ni tensión y las acciones se tornan previsibles y no logran conmover.
ResponderEliminarLos personajes hablan sobre lo que sucedió o sucede pero no hacen que los hechos sucedan. Rever qué hace que el "cómo" se cuenta sea tan importante como la historia contada.
Si bien esta instancia pone punto final a la actividad, no lo hace con el trabajo de reescritura sobre el texto, ya que, si quieren, hay mucho todavía que puede mejorar. Ojalá tengan las ganas y el entusiasmo, porque a escribir se aprende escribiendo.
Nota final: 6 (seis)