sábado, 18 de mayo de 2013

Alén Carbajal - Antología Poética...





Días

Efímeros pasan
no los logro atrapar.
Veloces, fugaces e inalcanzables.
En un instante ya no están,
se fueron y no volverán.
Sueños
Quiero soñar contigo,
Quiero verte soñar,
Sueño que te veo,
Veo que me sueñas.
Sueños, tan solo eso.
Sueños, son todo esto.
Pupilas
Una laguna de infinito fondo,
Una bebida que nunca se acaba
Pero que nunca me canso de beber.
Son tus pupilas, bellas y abstractas.
Oscura y pequeña puerta
Al corazón, a las penas.
Pozo del alma que como daga se clava.
Pupilas chicas, tristes, enfadadas.
Pupilas oscuras, grandes, asustadas…

Sonrisa
Alegre, cruel, falsa y sincera, todo junto.
Sin ti no hay malicia, tampoco alegría.
No hay niños ni bondad, mucho menos felicidad.
No habría ni amor ni desdicha.
¿Cómo sería el mundo… sin una sonrisa?

Tiempo
Pasan de largo, se van.
Son fugaces mis días,
Efímeros y huidizos.
Aunque lo intento no logro atraparlos:
Se escabullen, desaparecen
Cual sal en el mar.

En el ocaso lo advierto
Pero ya es muy tarde,
Se fue, ya no vendrá…
No puedo resistirlo ya
Tengo que partir.
Es un día perdido más.

Vacío
La hoja en blanco,
Un vacío de palabras.
Mi pluma a un lado
Y nada que escribir.

Metáforas inauditas,
Renglones desnudos,
Y yo sigo aquí
Sin algo que escribir.

A duras penas comienzo
Un trazo… una letra…
Una palabra, un verso…
Un punto y una coma:
allí está y no lo creo
Es eso que no supe escribir.

Aquel viejo desconocido
Todos te conocen,
Todos hablan de ti.
Hay algo que no logro ver,
Algo escondido frente a mí.

Te veo extraño, ajeno,
Dividido, no te entiendo.
Entre tus versos me pierdo
Y no me cuesta…
Es porque eres un poema,
Aquel infinito dilema.

En tiempos de colonia,
En la plaza mayor.
Para pobres y ricos, de odio y amor.
Todos te conocen, menos yo.

Te observo, ya no te temo,
Te volviste un viejo desconocido.

Paraíso de concreto
En todas partes, felicidad.
Un cartel de alegrías,
Un puesto de amor,
Todo ante mí.

¿Qué más pedir?
El invierno llegó
Con mucho calor
Y los pájaros nadan
Como canta la flor.
Es el paraíso de concreto.

Noche
Oscuridad, nada.
Duda, miedo y frío.
En este mar de tiniebla
Ni una gota de esperanza.
Y aparece, de la nada.
Es Todo. Es una luz, un amigo.

Huyo
Pesadas y estruendosas
Lloran lágrimas de oscuridad.
No existe amparo.

Cae un manto de tinieblas,
Oculta toda vida y luz.
No hay a donde correr.

Pero siempre estuvo, oculto:
Mi escape.
Allá huyo.

Mudo 

 Voz del alma
Plasmada en tinta.
Nada más lejos.

Pero hay algo,
Algo extraño en ella
Se la oye ronca en mí.

Por mucho que intento
No veo el problema.
Parece ser que mi alma calló.

''El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios es Abraxas''

1 comentario:

  1. Dice Saramago, excelente narrador: "Solo si nos detenemos a pensar en las pequeñas cosas llegaremos a comprender las grandes". Por acá pasaba esta propuesta, la de detenernos a pensar desde lugares nuevos, distantes a lo habitual, molestos, quizás, pero por eso mismo provocadores. Sacudir la costumbre para despabilar la mirada, para explorar dentro y a través de las palabras, las simples, las nuestras, las de siempre como si fueran nuevas.
    Finalmente, a pesar de las quejas y la desconfianza llegaste hasta acá y aquí estamos: leyendo el escritor mientras la lectora escribe. Lo celebro, como reconozco la validez de andar este lugar que, aunque te sacó ladridos, también grito, idea, reflexión.
    Tenés entre manos la tarea de ir por más con estos textos, que, con un poquito más de trabajo, serían mejores. Rever el ritmo, la construcción sintáctica de algunos versos, la inclusión de nuevos recursos, los juegos sonoros (no sólo y necesariamente la rima), el uso polisémico de las palabras.
    Ojalá tengas ganas de seguir jugando con estos poemas, porque a escribir se aprende escribiendo.
    Gracias.
    Nota: 6

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