Días
Efímeros pasan
no los logro atrapar.
Veloces, fugaces e
inalcanzables.
En un instante ya no
están,
se fueron y no
volverán.
Sueños
Quiero soñar contigo,
Quiero verte soñar,
Sueño que te veo,
Veo que me sueñas.
Sueños, tan solo eso.
Sueños, son todo esto.
Pupilas
Una laguna de
infinito fondo,
Una bebida que nunca
se acaba
Pero que nunca me
canso de beber.
Son tus pupilas,
bellas y abstractas.
Oscura y pequeña
puerta
Al corazón, a las
penas.
Pozo del alma que
como daga se clava.
Pupilas chicas, tristes,
enfadadas.
Pupilas oscuras,
grandes, asustadas…
Sonrisa
Alegre, cruel, falsa
y sincera, todo junto.
Sin ti no hay
malicia, tampoco alegría.
No hay niños ni
bondad, mucho menos felicidad.
No habría ni amor ni
desdicha.
¿Cómo sería el mundo…
sin una sonrisa?
Tiempo
Pasan de largo, se
van.
Son fugaces mis días,
Efímeros y huidizos.
Aunque lo intento no
logro atraparlos:
Se escabullen,
desaparecen
Cual sal en el mar.
En el ocaso lo
advierto
Pero ya es muy tarde,
Se fue, ya no vendrá…
No puedo resistirlo
ya
Tengo que partir.
Es un día perdido
más.
Vacío
La hoja en blanco,
Un vacío de palabras.
Mi pluma a un lado
Y nada que escribir.
Metáforas inauditas,
Renglones desnudos,
Y yo sigo aquí
Sin algo que
escribir.
A duras penas
comienzo
Un trazo… una letra…
Una palabra, un
verso…
Un punto y una coma:
allí está y no lo
creo
Es eso que no supe
escribir.
Aquel viejo
desconocido
Todos te conocen,
Todos hablan de ti.
Hay algo que no logro
ver,
Algo escondido frente
a mí.
Te veo extraño,
ajeno,
Dividido, no te
entiendo.
Entre tus versos me
pierdo
Y no me cuesta…
Es porque eres un
poema,
Aquel infinito
dilema.
En tiempos de
colonia,
En la plaza mayor.
Para pobres y ricos,
de odio y amor.
Todos te conocen,
menos yo.
Te observo, ya no te
temo,
Te volviste un viejo
desconocido.
Paraíso de
concreto
En todas partes,
felicidad.
Un cartel de
alegrías,
Un puesto de amor,
Todo ante mí.
¿Qué más pedir?
El invierno llegó
Con mucho calor
Y los pájaros nadan
Como canta la flor.
Es el paraíso de
concreto.
Noche
Oscuridad, nada.
Duda, miedo y frío.
En este mar de
tiniebla
Ni una gota de
esperanza.
Y aparece, de la
nada.
Es Todo. Es una luz,
un amigo.
Huyo
Pesadas y
estruendosas
Lloran lágrimas de
oscuridad.
No existe amparo.
Cae un manto de
tinieblas,
Oculta toda vida y
luz.
No hay a donde
correr.
Pero siempre estuvo,
oculto:
Mi escape.
Allá huyo.
Mudo
Plasmada en tinta.
Nada más lejos.
Pero hay algo,
Algo extraño en ella
Se la oye ronca en mí.
Por mucho que
intento
No veo el problema.
Parece ser que mi
alma calló.
''El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios es Abraxas''
''El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. El que quiere nacer tiene que romper un mundo. El pájaro vuela hacia Dios. El Dios es Abraxas''
Dice Saramago, excelente narrador: "Solo si nos detenemos a pensar en las pequeñas cosas llegaremos a comprender las grandes". Por acá pasaba esta propuesta, la de detenernos a pensar desde lugares nuevos, distantes a lo habitual, molestos, quizás, pero por eso mismo provocadores. Sacudir la costumbre para despabilar la mirada, para explorar dentro y a través de las palabras, las simples, las nuestras, las de siempre como si fueran nuevas.
ResponderEliminarFinalmente, a pesar de las quejas y la desconfianza llegaste hasta acá y aquí estamos: leyendo el escritor mientras la lectora escribe. Lo celebro, como reconozco la validez de andar este lugar que, aunque te sacó ladridos, también grito, idea, reflexión.
Tenés entre manos la tarea de ir por más con estos textos, que, con un poquito más de trabajo, serían mejores. Rever el ritmo, la construcción sintáctica de algunos versos, la inclusión de nuevos recursos, los juegos sonoros (no sólo y necesariamente la rima), el uso polisémico de las palabras.
Ojalá tengas ganas de seguir jugando con estos poemas, porque a escribir se aprende escribiendo.
Gracias.
Nota: 6