viernes, 17 de agosto de 2012

Sucesos


Integrantes: Francisco San Sebastian, David Figini, Felipe Lerner, Nicolas Bistoletti.



Cuándo Francesco Di Balotelli arribó al pueblo de Florencia, en el norte de Italia, lo recibieron con una gran ceremonia de bienvenida dónde toda la gente del pueblo ofrecía recetas familiares, sus valiosas y prestigiosas producciones gastronómicas, animales de excelentes razas, las frutas mas dulces de toda la región, especias y todo tipo de manjares pueblerinos. Luego de la ceremonia los ayudantes del Rey convocaron a Francesco para que se encuentre con la mayor autoridad del lugar. En el jardín del Rey se exhibían fuentes de aguas danzantes, perros corriendo por el prado, guardias uniformados con colores muy llamativos para que los delincuentes que quieran ingresar a esos territorios no duden de que adelante suyo tenían a alguien muy superior y muy bien armados y al final del camino, luego de ser recibido por toda la familia de la grandeza, Di Balotelli, pudo divisar que en el fondo del jardín se asomaban las escaleras del palacio que brillaban por su limpieza y emitían un reflejo tan enceguecedor que llegaba a molestar la vista de cualquier visitante si se detenía tan solo unos segundos para apreciarlo.
Ingresó al palacio, lo recibió Roberto Baggio, el Rey de la región de Florencia. Él le extendió la mano cordialmente y le comunicó que seria complacido en todo momento, le explicó que todo lo que el deseara estaría a su disposición, mientras hablaban, Roberto aprovecho para mostrarle el palacio y no perdía la oportunidad de comentar acerca de sus esculturas y sus hermosas pinturas. Francesco, para no ser menos, mencionaba lo poco que sabia de arte y de esa manera lograba tener aún más prestigio que el ya mencionado.
Ingresé a la habitación de Francesco. Hablé con él de mi problema en Milán, él me apoyó y dijo que haría todo lo posible por resolver todos mis problemas, siempre y cuando este a su alcance y no le requiera mucho tiempo o dinero. Al día siguiente volví a Milán y les comunique a todos mis consejeros y mis comandantes del ejército lo sucedido y lo dialogado con Francesco, ellos se vieron emocionados a medida que les contaba los detalles de lo que habíamos hablado. Los ejércitos y las fuerzas armadas de Florencia se movilizaron el día siguiente hacia las fronteras de nuestra región donde nos amenazaban las tropas del ejército turco-otomano. Esos territorios corrían peligro, los turcos por el norte amenazaban con atacar todo el tiempo, hacían falsas alarmas para asustarnos y mantenernos toda la noche despiertos, pero no podíamos dejar de lado esas alarmas, una de ellas tranquilamente podría dejar de ser una falsa alarma para convertirse en un verdadero ataque El clima en el campamento de batalla era tenso y estresante, se podía oler y respirar el miedo a una invasión de improvisto, ya llevábamos varias noches sin dormir. El hecho de que las tropas vengan a ayudarnos, nos fortaleció psicológicamente preparadnos para cualquier ataque. La mente pensando siempre en la victoria fue nuestro único argumento para afrontar cada batalla, luchar como si el mundo dependiera de uno, recordar la familia en todo momento y ante todo, no tenerle miedo a nada. Contábamos con una excelente alimentación todos los días. En ningún momento pasamos frío, ni un segundo. El único problema fue nuestro poco descanso.
Entonces, la batalla se desató. Una “falsa alarma” no lo fue, dieron la opción de que alcemos la bandera blanca y que otorguemos pacíficamente las tierras; pero eso no se nos pasaba por la cabeza. Finalmente, tras cinco largos días de combate y gracias a la ayuda de Francesco y sus tropas, pudimos vencer al enemigo y así abatir la amenaza constante en nuestras fronteras, quedándonos con lo que nos pertenecía, nuestras tierras.
Francesco y su hijo, Antonio Di Balotelli, nunca consolidaron un buen vínculo de padre e hijo. A medida que Antonio crecía, contrastaban más y más en sus ideales, llego un momento en el que por cualquier tontera se encadenaban discusiones, estas peleas avanzaban brutalmente, hasta que su relación se deterioró. Antonio era una persona muy reservada y se molestaba fácilmente cuando se sentía, por ejemplo, invadido. Pero esta vez, sentía que siempre era menos para el padre, nunca hacía las cosas suficientemente bien para que su padre lo felicite o se sienta orgulloso por su hijo. Él se entrenaba duro, realmente se esforzó para ser soldado de la región de Florencia, defender las fronteras de su hogar. Pero a Francesco no le parecía bien, decía que su hijo no estaba preparado para combatir en las batallas para defender su tierra. En definitiva, nada de lo que hacia Antonio le parecía bien a su padre.
Antonio con ánimo de molestar a su padre, quien prohibió su mayor deseo para el que tantos años había estado preparándose, comenzó a querer relacionarse con personas que estaban en contra de su padre y a entablar relaciones amistosas con ellos, que no parecían tan problemáticos, simplemente pensaban distinto a Francesco. Pero estos hombres no eran amigables y no tenían solo una pequeña diferencia de ideología con Francesco. Gianluca Zambrotta y su amigo Fabio Cannavaro integraban este grupo de personas con las que Antonio compartía casi todo su tiempo. Gianluca tenía una gran cicatriz en el rostro, ocasionada por una pelea con Francesco, esto hacía que el odio sea aun mayor.
Ellos comenzaron a ver la oportunidad inaudita de derrocar a Francesco acercándose cada vez más a Antonio y quitándole mas información de su padre, Antonio no se daba cuenta que todo era una farsa y un pretexto para traicionarlo. Así sucedió aquel homicido y de improviso Antonio fue encarcelado por el supuesto asesinato de su padre y tratar de usurpar el trono, que horas después fue ocupado por Gianluca Zambrotta.

1 comentario:

  1. Si bien llegan a un texto claro y correcto, en el que la historia se desarrolla con simplicidad, no logran dar con el discurso adecuado a la elaboración de un relato. Predomina el decir sobre el narrar, no hay suspenso ni tensión y las acciones se tornan previsibles y no logran conmover.
    Los personajes hablan sobre lo que sucedió o sucede pero no hacen que los hechos sucedan. Rever qué hace que el "cómo" se cuenta sea tan importante como la historia contada.
    Si bien esta instancia pone punto final a la actividad, no lo hace con el trabajo de reescritura sobre el texto, ya que, si quieren, hay mucho todavía que puede mejorar. Ojalá tengan las ganas y el entusiasmo, porque a escribir se aprende escribiendo.
    Nota final: 6 (seis)

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