jueves, 31 de octubre de 2013

Vitette



En la edición del día de la fecha, voy a usar como instrumento de estudio la obra de teatro del dramaturgo Rafael Spregelburd Acassuso”, que a través de un grupo de docentes de una escuelita del conurbano bonaerense (Partido de Merlo) nos muestra algunos de los paradigmas de nuestra sociedad.
Detrás de la risa y de las delirantes situaciones se encuentra una dura realidad: Un país saqueado y desmantelado  por las salvajes políticas neoliberales implementadas en la década de los 90. Dentro del cual, la educación fue lo más golpeado. Esta obra representa  la escuela que heredamos de la época en el que un estado eficiente era un estado ausente. Escrita en 2006, dado que en ese año tuvo lugar la   promulgación de  la Ley de EducaciónNacional N° 26.206 que estableció cambios de carácter estructural en el sistema educativo.  Remplazando la Ley Federal de Educación  promovida en 1994, por el menemismo,  junto a la ley de emergencia económica y a la reforma del Estado, unas de las tantas medidas que dejaron al país tan vacío como quedaron las cajas de seguridad del Banco Rio en la localidad de Acassuso ese enero del 2006.
A través dela dinámica de la relación entre los distintos personajes podemos observar las consecuencias de la fragmentación social producto de las sucesivas crisis económicas  y como  los prejuicios de clase operan sesgando la interpretación de la realidad. Esto queda reflejado, por ejemplo,  en la imposibilidad  que tienen las maestras de entender una realidad tan distinta cuando dialogan con la mama de una de las alumnas; tratándola  como si fuera una nena de cinco años, poniendo en evidencia su incapacidad de adoptar la perspectiva del otro.
Spregelburd logra, mediante desopilantes  y calurosos diálogos, que nos cuestionemos  el discurso de los medios de comunicación  y como son tratados mediáticamente estos casos que ,por razones socioculturales del momento, causan interés en la sociedad. En esta construcción los medios son capaces de violentar los códigos de ética profesional más elementales.  Las maestras perdiendo la noción de lo real confunden situaciones y dan rienda suelta a sus fantasías (permitiéndose excitarse con la idea de estar entres armas, rehenes y hombres de verdad).
Con un uso ejemplar de la sátira, el autor indaga en lo más profundo de la condición humana. El cinismo y la doble moral de las maestras tienen parece no tener limite. Llegando a un punto donde la constante extorción y egoísmo no son nada al lado del crimen cometido. Las maestras son víctimas y victimarias de este sistema, que paradójicamente, las tiene ocupadas charlando en un baño. Mientras que la educación sigue siendo funcional a la reproducción y mantenimiento del sistema.
Esto me recuerda a la pregunta que me han hecho alguna vez.  Si agarrás a un pibe de cinco años, dialogás con él,  te emocionan las cosas que puede llegar a decir y preguntar. Ese mismo chico pasa 20 años por el sistema educativo y no le escuchás ninguna pregunta.  ¿Qué hace que alguien pase del mundo de la niñez al mundo adulto y se convierta en un mediocre obediente?



Tomas Laurito

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