En la
edición del día de la fecha, voy a usar como instrumento de estudio la obra de
teatro del dramaturgo Rafael Spregelburd “ Acassuso”, que a través
de un grupo de docentes de una escuelita del conurbano bonaerense (Partido de
Merlo) nos muestra algunos de los paradigmas de nuestra sociedad.
Detrás de la
risa y de las delirantes situaciones se encuentra una dura realidad: Un país
saqueado y desmantelado por las salvajes
políticas neoliberales implementadas en la década de los 90. Dentro del cual,
la educación fue lo más golpeado. Esta obra representa la escuela que heredamos de la época en el
que un estado eficiente era un estado ausente. Escrita en 2006, dado que en ese
año tuvo lugar la promulgación de la Ley de EducaciónNacional N° 26.206 que estableció cambios de carácter estructural en el
sistema educativo. Remplazando la Ley
Federal de Educación promovida en 1994,
por el menemismo, junto a la ley de
emergencia económica y a la reforma del Estado, unas de las tantas medidas que
dejaron al país tan vacío como quedaron las cajas de seguridad del Banco Rio en la localidad de Acassuso ese enero
del 2006.
A través dela dinámica de la relación entre los
distintos personajes podemos observar las consecuencias de la fragmentación
social producto de las sucesivas crisis económicas y como los prejuicios de clase operan sesgando la interpretación
de la realidad. Esto queda reflejado, por ejemplo, en la imposibilidad que tienen las maestras de entender una
realidad tan distinta cuando dialogan con la mama de una de las alumnas; tratándola
como si fuera una nena de cinco años, poniendo
en evidencia su incapacidad de adoptar la perspectiva del otro.
Spregelburd logra, mediante desopilantes y calurosos diálogos, que nos cuestionemos el discurso de los medios de comunicación y como son tratados mediáticamente estos casos que ,por razones socioculturales del momento, causan interés en la sociedad. En esta construcción los medios son capaces de violentar los códigos de ética profesional más elementales. Las maestras perdiendo la noción de lo real confunden situaciones y dan rienda suelta a sus fantasías (permitiéndose excitarse con la idea de estar entres armas, rehenes y hombres de verdad).
Spregelburd logra, mediante desopilantes y calurosos diálogos, que nos cuestionemos el discurso de los medios de comunicación y como son tratados mediáticamente estos casos que ,por razones socioculturales del momento, causan interés en la sociedad. En esta construcción los medios son capaces de violentar los códigos de ética profesional más elementales. Las maestras perdiendo la noción de lo real confunden situaciones y dan rienda suelta a sus fantasías (permitiéndose excitarse con la idea de estar entres armas, rehenes y hombres de verdad).
Con un uso ejemplar de la sátira, el autor indaga en lo
más profundo de la condición humana. El cinismo y la doble moral de las maestras tienen parece no tener limite. Llegando a
un punto donde la constante extorción y egoísmo no son nada al lado del crimen
cometido. Las maestras son víctimas y victimarias de este sistema, que
paradójicamente, las tiene ocupadas charlando en un baño. Mientras que la
educación sigue siendo funcional a la reproducción y mantenimiento del sistema.
Esto me recuerda a la pregunta que me han hecho alguna vez. Si agarrás a un pibe de cinco años, dialogás con él, te emocionan
las cosas que puede llegar a decir y preguntar. Ese mismo chico pasa 20 años
por el sistema educativo y no le escuchás ninguna pregunta. ¿Qué hace que
alguien pase del mundo de la niñez al mundo adulto y se convierta en un
mediocre obediente?Tomas Laurito
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