jueves, 31 de octubre de 2013

Por Magalí Celeste Sarrugeri | Sección: Espectáculos

Una parodia de la vida, ¿real?, escolar.

Por Magalí Celeste Sarrugeri | Sección: Espectáculos | Opinión: Buena

  
Maestras que no aceptan la realidad de las personas que forman parte de la escuela; alumnos, padres y docentes. Que no asimilan la idea de que en una casa, la madre, no sepa quién es el padre de sus hijos; que juegan a la quiniela y utilizan la plata de la cooperadora de formas sorpresivas... Maestras que, definitivamente, van a dejar de qué hablar.


 Entre risas e indignación, con una pizca de ironía y humor, Acassuso, del escritor argentino Rafael Spregelburd, nos muestra otra cara de la escuela, la cual puede no ser muy reconfortante para los lectores, lo que hace a la lectura de esta obra, una muy interesante y llevadera, la que logra hacernos pasar por sentimientos inesperados y compartirlo con carcajadas acompañadoras.
 La obra cuenta con un gran número de personajes que desempeñan sus acciones en una escuela, la 78 del distrito escolar Merlo. Entre estos personajes encontramos a nueve mujeres: un grupo de maestras muy peculiares, la directora de la escuelita, la vice-directora, la secretaria, una fonoaudióloga y una vendedora de ropa. También encontramos a dos hombres: un futbolista profesional y un levantaquiniela. Otro personaje que no me permito dejar de nombrar es a una mamá, la cual deja a la vista de todos la forma de pensar de las maestras, que, en mi criterio, deja mucho que desear.
 Las acciones transcurren a días de un robo, “El robo del siglo”, el robo al Banco Río. Este genera un clima de fantasías, junto a un ambiente rodeado de chismes e hipótesis, los cuales van aumentando a lo largo de la obra, hasta llegar a un punto en el que ya nadie sabe qué pasó realmente, y qué fue producto de la imaginación de estas maestras. También hay que tener en cuenta que estas acciones suceden en el año 2006, en el cual se produjo una reforma educativa que afecta a esta escuelita y moviliza a las maestras de una forma muy notoria.
 Cada una de ellas, con características muy marcadas, nos muestran sus ambiciones, egoísmo y sueños, y todo lo que son capaces de hacer para llegar a su meta y conseguir lo que quieren, dejando de lado su trabajo, o mejor dicho, dejándolo en segundo plano, para llevar a la luz a la fase oculta de esta escuela, la que nadie querría ver fuera del escenario de un teatro, o de las las hojas de un libro.
 Junto a la presencia de una dirección instalada en un baño en desuso, juegos de azar, disputas, una cajita con la plata de la cooperadora, la cual termina en lugares poco esperados, como la compra de un jugador de fútbol, y la aparición de un arma en la escuela, que nos lleva a un final sorpresivo, esta obra abre un camino interesante entre las paredes de la escuela, la cual divierte y deja un gustito a indignación como para que las risas no queden solas.

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