Una
parodia de la vida, ¿real?, escolar.
Maestras
que no aceptan la realidad de las personas que forman parte de la escuela;
alumnos, padres y docentes. Que no asimilan la idea de que en una casa, la
madre, no sepa quién es el padre de sus hijos; que juegan a la quiniela y
utilizan la plata de la cooperadora de formas sorpresivas... Maestras que,
definitivamente, van a dejar de qué hablar.
Entre risas e indignación,
con una pizca de ironía y humor, Acassuso, del escritor argentino Rafael Spregelburd, nos muestra otra cara de la escuela, la cual puede no ser muy reconfortante
para los lectores, lo que hace a la lectura de esta obra, una muy interesante
y llevadera, la que logra hacernos pasar por sentimientos inesperados y
compartirlo con carcajadas acompañadoras.
La obra cuenta con un gran
número de personajes que desempeñan sus acciones en una escuela, la 78 del
distrito escolar Merlo. Entre estos personajes encontramos a nueve mujeres: un
grupo de maestras muy peculiares, la directora de la escuelita, la
vice-directora, la secretaria, una fonoaudióloga y una vendedora de ropa. También
encontramos a dos hombres: un futbolista profesional y un levantaquiniela. Otro
personaje que no me permito dejar de nombrar es a una mamá, la cual deja a la
vista de todos la forma de pensar de las maestras, que, en mi criterio, deja
mucho que desear.
Las acciones transcurren a
días de un robo, “El robo del siglo”, el robo al Banco Río. Este genera un
clima de fantasías, junto a un ambiente rodeado de chismes e hipótesis, los
cuales van aumentando a lo largo de la obra, hasta llegar a un punto en el que
ya nadie sabe qué pasó realmente, y qué fue producto de la imaginación de estas
maestras. También hay que tener en cuenta que estas acciones suceden en el año 2006, en el cual se produjo una reforma educativa que afecta a esta escuelita y moviliza a las maestras de una forma muy notoria.
Cada una de ellas, con
características muy marcadas, nos muestran sus ambiciones, egoísmo y sueños, y
todo lo que son capaces de hacer para llegar a su meta y conseguir lo que quieren,
dejando de lado su trabajo, o mejor dicho, dejándolo en segundo plano, para llevar
a la luz a la fase oculta de esta escuela, la que nadie querría ver fuera del
escenario de un teatro, o de las las hojas de un libro.
Junto a la presencia de una
dirección instalada en un baño en desuso, juegos de azar, disputas, una cajita
con la plata de la cooperadora, la cual termina en lugares poco esperados, como la compra de un jugador de fútbol, y la aparición de un arma en la escuela, que nos lleva a
un final sorpresivo, esta obra abre un camino interesante entre las paredes de
la escuela, la cual divierte y deja un gustito a indignación como para que las risas
no queden solas.
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