jueves, 31 de octubre de 2013

Acassuso, por el reidor enmascarado.


Rafael Spregelburd es un dramaturgo argentino escritor de múltiples obras de teatro expuestas en variados lugares del mundo. Yo voy a dedicarme a hablar de Acassuso, protagonizada por una escuela  ubicada  en merlo, provincia de Buenos Aires.
Desde el momento en que empezamos a leer podemos respondernos algunas preguntas sobre la educación del país, por ejemplo, que la escuela no es un lugar de contención o un “segundo hogar” como muchos creen. Y que el escaso nivel académico proviene en gran medida del cuerpo docente.  La escuelita 78 refleja el estado de muchos otros colegios en el país; pésimo nivel escolar, deserción de parte de los alumnos, muy bajo nivel de recursos, instalaciones que literalmente caen a pedazos, etc.  Nadie echa culpas a quien no debe, esta es la consecuencia de un Estado ausente que deja de lado y cree que existe algún futuro sin buenas bases educativas.
 La base del desarrollo de un país es su educación. Ninguna sociedad comienza a desarrollarse porque vengan de afuera a desarrollarla, es un proceso interno. 

Una especialista en docencia afirmo; “Si el trabajo no se hace con amor y dedicación no será posible que se ofrezca calidad en la educación”. El amor implica que es necesario asignar para esa mejoría los recursos necesarios y suficientes, por eso invertir en educación es necesariamente invertir en las personas y en la sociedad que se está mejorando. 

Francisco San Sebastián 

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