Un robo, muchas repercusiones.
El extraordinario robo al banco Río ha dejado cientos de secuelas en la gente que idolatra a estos criminales.
Luego
de leer “Acassuso” me di cuenta de cómo refleja una realidad que muchas personas
no ven, o no quieren ver. El índice de pobreza ha ido aumentando
en orden con el indicador delictivo. Pero no hay que culpar al simple ladrón
como el responsable de todo esto, sino que hay que apuntar más alto, hay que
mirar de donde proviene la corrupción
en un sistema que genera tantas desigualdades. El “robo del siglo” podría ser considerado como un
disparador que marca a la sociedad Argentina en el lugar que se encuentra
parado, porque en lugar de condenar a estos delincuentes, se los alaba por su “genialidad”
a la hora de actuar en lo que fue un plan maestro para robar un banco. Se los
ve como “héroes” y no como los “villanos” que en realidad son.
La
inseguridad ha ido en aumento en nuestro país, los atracos son a plena luz del día, la
inoperancia de la policía
lleva a múltiples tragedias,
incluso en la que ellos mismos terminan heridos. En este país no hay certezas de un plan de acción por parte del gobierno
que pueda asegurar una vida tranquila en la sociedad. Además podemos observar
como estos incidentes de violencia
generan aún más violencia. Pero creo que la sociedad poco a poco va tomando
conciencia y comienza a demostrar el enojo que les produce tantos hechos deleznables.
Parece que
hoy en día la única solución es la justicia por mano propia,
la cual nunca lleva a nada bueno. Hay que poner la frente en alto y luchar
todos juntos buscando un país con menos corrupción, más diálogo y planes a
largo plazo que muestren la construcción de un futuro.
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