miércoles, 30 de octubre de 2013

Lorenzo Negri

                                          Acassuso, ¿espejo de una realidad?

  La obra teatral se sitúa en la escuelita 78 del partido de Merlo.  En ella, Spregelburd encierra en la secretaría  a los personajes un tanto ridículos que hacen la parte humorística más importante de la obra. Los personajes son siempre los mismos: la Directora, la vicedirectora, madres, maestras chismosas y bastante entrometidas, maestras nuevas, un jugador de fútbol y hasta una fonoaudióloga, que ridículamente parece tener justamente ese problema. Estos docente poseen una visión de los chicos, que nunca son nombrados específicamente, muy critica, pareciéndose olvidar justamente de lo que la infancia es. Los tratan como objetos que pueden acomodarse a sus necesidades. O más bien a las realidades de una escuela que se desmorona literalmente en sus propios cimientos, justamente para lo cual las maestras hablan de aprobar o no a chicos y de juntar varios cursos para mantener la matrícula y que el Estado se vea obligado a realizar reformas edilicias. Además hay otros personajes que ayudan completar el ambiente humorístico, como la secretaria que no es secretaria, un cobrador de apuestas y hasta una maestra que vende ropa.
  Es importante recalcar que para entender el contexto de la obra es necesario conocer  los dos eventos que unen esta historia situada en 2006 con la realidad: La Ley de Educación Nacional y el robo al Banco Rio de Acassuso.
  El primero porque es una ley que busca garantizar el derecho de una de educación de calidad para todos, incluyendo más alumnado y mejorando la infraestructura, cosa que las docentes buscan conseguir con el pedido de ampliación de la institución.
  El segundo influye sarcásticamente debido a que los echos ocurren simultáneamente con la historia, y es representado como el robo de unos héroes o genios según el cuerpo docente. Tanto es así que ante cada nueva información, las maestras parecen excitarse. Son considerados héroes porque en ellos pareciera que las maestras quisiesen reflejarse, ganando dinero y escapándose sigilosamente.
  Robando la plata de la cooperadora del colegio, los personajes compran un jugador de Morón, con el fin de venderlo a Boca Juniors y así conseguir más ingresos. Sin embargo, e irónicamente, por más que de pronto el futbolista las tome como rehenes, parecería no importarles, y más ridículo es aún cuando todo sigue normal a pesar del asesinato de Marta Elizarraga.

Rafael Spregelburd representa en esta obra una situación que podría ser vista como un espejo, ya que a pesar de los años pasados, el nivel de la escuela pública a decaído notablemente, junto con la infraestructura, lo cual provocó las tomas del 2011, 2012 y  2013 debido a las opiniones encontradas sobre la aplicación de la Ley de Educación anteriormente citada. Los problemas con las matrículas, y las situaciones absurdas que afectan al entorno de una escuela pública se ven claramente en esta obra, que muestra en todo el marco citado, la realidad de la educación argentina. Esta justamente carece de una seriedad que mientras que no muestre verdaderamente sus intensiones, jamás podrá progresar.



















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