martes, 29 de octubre de 2013

Autobiografía - Juan Ignacio Gomes

Esto va a ser muy difícil. La verdad no se por donde empezar, mi memoria no es lo mejor de mí, pero el esfuerzo nunca está de más. Supongo que el comienzo va a ser en donde nací, donde estudie, y algunos aspectos de mi vida personal. Sinceramente nunca escribí una autobiografía, pero he leído biografías en mi vida, me servirá como guía… supongo. Hace 17 años nació un niño llamado Juan Ignacio Gomes, un 24 de junio, curiosamente, ese mismo día es el Día de San Juan, la cual fue una de las razones por las cuales recibió ese nombre. Hospital Privado Modelo es el nombre del hospital donde nací, ubicado en Vicente López, mismo lugar en donde mi hermana había nacido tres años antes. Y acá es donde mi memoria no cuenta, sino las fotos de pequeño, de bebe. Un enano calvo, gordito y siempre sonriente, cosa que me exigen hoy en día a cada rato. Era muy apegado a mi hermana, siempre lo fui, es algo de lo que me enorgullezco. En realidad mucho no me pueden decir las fotos, en este sentido, porque por más que vea, me es imposible acordarme de algo a esa edad, así que voy a saltar directamente a la siguiente etapa de mi vida, el jardín de infantes. A la edad de dos años comencé el jardín de infantes, y como cualquier niño pequeño, caprichoso, no quería ir, pero el problema no era trabajar, sino el simple hecho de estar lejos de mi madre, me ponía triste, más allá de que sabía que la iba a ver después de dos o tres horas, era indispensable estar con ella. Tengo imágenes en mi cabeza mías pidiéndole a mi madre que se quede en la escuela donde cursaba el jardín. Ahí empezaron a tomar un papel importante los amigos, aunque no sabía el significado de la amistad en su totalidad. Me fui conociendo con mis compañeros, con algunos más que con otros, y con las chicas, siempre había alguna que me gustaba, obviamente era un juego de niños únicamente. Otra cosa que recuerdo es que iba por todo el aula preguntándole a mis compañeras si querían ser mis novia, obviamente se lo preguntaba de a una, lo pienso y me rio de la vergüenza, pero es normal… era muy pequeño. Con seis años ingrese al primario, por suerte había conservado muchos amigos. Aprendí a leer, a escribir, recuerdo que mi profesora nos hacia escribir la letra muchas veces sobre una línea que formaba la misma letra que teníamos que dibujar, pero en mayor tamaño. Marta Patiño era el nombre de mi profesora de primer grado, nunca me voy a olvidar de su cara, tan buena, llena de bondad… un amor de persona. Pasaban los años, los cumpleaños, siempre festejados en un mismo lugar, creo que es uno de los lugares más mágicos de mi vida, ‘‘La Casita De Mane’’, ni hablar de la sensación de que todos te canten el Feliz Cumpleaños, sentirse el rey por unos momentos, no tenia comparación. En ese lugar (otra cosa que recuerdo) siempre pedía por adelantado el traje de Spiderman, cuando me lo ponía me transformaba automáticamente en mi superhéroe favorito. Era tan lindo no solo por mí, sino por la reacción que provocaba en otros, en mis compañeras, siempre tratando de conquistarlas de cualquier manera. Durante los primeros años de primaria, el deporte que elegía era siempre futbol, y lo practicaba en un polideportivo que quedaba justo al lado de mi escuela, pegado. En ese mismo lugar nos juntábamos los miércoles a comer pizza todos juntos, esos momentos únicos de mi vida, también estarán presentes siempre. Con el futbol iba todo bien, hasta que empecé a tener disputas con mi entrenador, simplemente lo odiaba, cada vez mas y mas. Asique deje el futbol, el deporte en general. En esos momentos me llamaba más la atención el baile, asique decidí empezar danza jazz en mi colegio, como actividad extracurricular, en vez de futbol. Era chocante saber que era el único hombre en un grupo de diez personas, pero el hecho de poder estar cerca de chicas sin ‘‘competencia’’ era satisfactorio. Y siempre tratando de hacerlas reír, como toda mi vida, era mi manera de comenzar charlas o lograr una amistad o cualquier tipo de relación. Y a fin de ese mismo año, en cuarto grado, era la presentación en un acto. El miedo me invadía por completo, por la sensación que causaría en otros mi presencia bailando solo con mujeres con un gorro y un bastón, sabiendo que había gente en mi colegio (no mis compañeros por suerte) que decía que era gay, por el simple hecho de bailar. Esas fueron cosas con las que tuve que lidiar casi toda mi infancia. Pero cuando salí bailando al escenario y vi todo el colegio y padres ahí mirándome solo a mí, parados, aplaudiendo y gritando (en forma de aliento, no de abucheo), se me puso la piel de gallina y una sonrisa se me dibujo en el rostro, y cuando termino el acto, la gente no paraba de felicitarme, fue un momento hermoso. Al año siguiente continúe con danza jazz, cosa que perturbaba a mucha gente, debido a que mi hermana practicara artes marciales y yo bailara. En ese año conocí a mucha gente, y a una chica que me volvía loco. Pero era chico como para demostrarle mis sentimientos, o ella los suyos, así que no paso nada. A todo esto, habiendo dejado el deporte de lado, y con mi alimentación, empecé a engordar, sumándole que no era alto. Y con esto, mi autoestima comenzó a ir cada vez más abajo, y aun sigo sin poder levantarlo. Quinto y sexto grado fueron años en los que no sucedió mucho, solo un cambio en mi vida, y fue el de dejar danza jazz y empezar comedia musical, con un amigo del colegio. Bailar era algo que me seguía gustando, y mucho. En sexto grado entro a mi colegio una chica que me gusto desde que la vi, y con esto llego mi primera rotura de corazón. Al pasar el año, y yo de tímido como siempre fui, ella se puso de novia con un amigo mío. Puedo asegurar que fue una de las peores cosas que me paso, como primera vez sufriendo no fue nada agradable. Por suerte mi primer amor llego al año siguiente, esa misma chica que había entrado el año pasado y se había puesto de novia con un amigo, se había puesto de novia conmigo. Y bueno… mi primer beso, entre otras cosas, fue de las cosas más importantes que me sucedieron en ese año. Mientras tanto, en el colegio me iba muy bien, con todos los profesores y las materias. Con mi familia también, cosa que extraño, hoy en día no puedo estar ni una semana sin discutir con mi padre. El viaje de egresados fue otra de las cosas más lindas de mi vida, tantas risas y momentos inolvidables, ni me molesto que mi padre sea el acompañante. 2009 fue el año en el que comencé a cursar el colegio secundario, con doce años y sabiendo que era el más joven de todos. Un año lleno de sorpresas y expectativas, por lo nuevo que vendría. Gente, materias, y esas cosas eran las que me tenían preocupado. En ese año seguía siendo petiso y gordo, cosa de la que me avergonzaba con facilidad. Me acuerdo de que no me sacaba la remera nunca, solo por miedo a que se burlen de mí. Pero lamentablemente algunos de mis compañeros se tomaban la molestia de hacerlo. El cambio de primario a secundario me seguía aterrando, el hecho de quedarse libre por las faltas y de llevarse materias eran duros para alguien que no estaba acostumbrado, pero por suerte no falte mucho durante el año, ni me lleve nada a diciembre ni a marzo. El 9 de septiembre de ese mismo año retome el deporte, pero esta vez algo que me había empezado a gustar de verdad, y que ahora me sigue gustando y por suerte sigo practicando, el básquet. Al principio adaptarse fue duro, y mas con una autoestima tan baja como la mío, sumándole que nunca había picado una pelota. Pero de a poco me fueron integrando. Luego de un año, yo seguía insatisfecho y avergonzado con mi cuerpo, y eso hizo también que me sintiera mal no solo por mi peso, sino por mi cara y cosas así. Eso me condiciono mucho con respecto a relaciones, ya sea para conocer chicas o amigos. Por suerte tenía el básquet, que lo veía como un escape de ‘‘mi realidad’’. Se estaba convirtiendo en algo que disfrutaba demasiado, en una pasión. A esa instancia ya tenía amigos en el club en donde practicaba deporte, todo gracias a lo único que rescataba de mí, el sentido del humor. El club en donde practicaba y practico básquet se llama Club Teléfonos. Un nombre un poco ridículo, y mucho más teniendo amigos adolecentes quienes se burlan de todo, pero no me molestaba que se burlen, porque era un nombre inusual. Este club significó mucho más de lo que hubiera creído, era un lugar sagrado donde estaba conociendo gente tan buena y parecida a mí. Ese mismo año (2010) estaba en segundo año de secundaria, uno de los más difíciles en mi opinión. Ese año me lleve cuatro materias a diciembre, trimestres de cuatro materias. Pero pude darlos bien sin la necesidad de darlos en marzo como materia completa. El año 2011 fue uno de los años más importantes para mí. En ese año no solo ya tenía un grupo armado de amigos en mi club, sino que algo entro a mi vida y me la cambio completamente. La gente cree que no tiene sentido estar loco por un género de música, y menos si es artificial, como la suelen llamar, o simplemente no es música, cosa que me sigue molestando, y mucho. Empecé a escuchar música electrónica y nunca más pude dejar de escucharla. Todos los días me los pasaba escuchando nuevos subgéneros, y no podía parar. Mi apreciación por los DJ (Disc Jockey) crecía cada vez más y mas, asique decidí comenzar algo que se convertiría en un sueño, ser DJ. Para mi suerte, mi tía tenía el equipo adecuado para pasar música, y se ofreció a enseñarme. Desde ese momento forme un vínculo muy importante con ella, que se había casado con mi tío hacia muy poco tiempo. Esa fue una de las cosas que me mantuvo satisfecho durante lo que restó del año, el poder hacer lo que me hacia feliz. Fue fundamental la ayuda que me brindo mi tía, ya que no podía pagar un curso o algún estudio paralelo al colegio. Ese siempre fue un tema que me incomodaba demasiado, y lo sigue haciendo. Ese año no me lleve ninguna materia, por suerte. En el cuarto año de secundaria ya me sentía distinto. El simple hecho de salir temprano todos los días me permitía hacer cosas que los años anteriores no podía. Y dedicaba más tiempo a mis cosas de interés, como la música, y el deporte. A todo esto yo seguía cursando ingles particular en una especie de instituto, también pude dedicarle más tiempo a eso. Pero había un problema con el básquet, yo seguía sin federarme. Luego de dos años y medio de practicar deporte y ver a mis compañeros y amigos jugar partidos sin mí, sentía que era momento para un cambio, pero mi entrenador prefería el triunfo del equipo antes que la diversión de los jugadores, y no era un muy buen jugador que digamos, así que me quede sin jugar partidos por un buen rato más. En este año empecé a salir a bailar y comencé a tomar alcohol, no con frecuencia, y cuando lo hacía, no era en cantidad. La verdad es que no tomaba mucho, y las veces que salía no me divertía, pero luego entendí que es común. Mis amigos tampoco salían, los del colegio sí, pero los del club, con los que mejor me llevaba, eran mas como yo, ajenos a ese tipo de cosas. Además, como antes mencione, era muy tímido. Ese año seguí mezclando música en la casa de mi tía, pero comencé a pensar que algo me faltaba, que seguía, en parte, vacio. Y así termine el año, con esa sensación y con una materia en diciembre, literatura. A pesar de eso, estaba satisfecho con mi rendimiento escolar, ya que sabía que había dado lo mejor de mí pero esa materia me costaba. 2013 llego y comencé quinto año de secundaria, el último año. Había dejado de lado las visitas a la casa de mi tía porque no me daban los tiempos. En este año pasaron muchas cosas muy importantes para mí. Una fue con respecto al básquet. Había llegado un nuevo entrenador y decidió federarme, pero para mi desgracia me fracturé la mano derecha uno de los primeros entrenamientos. Eso hizo que me perdiera casi la mitad del torneo y mi posibilidad de dar una primera buena impresión y ganarme la confianza del nuevo entrenador. Fuera del ámbito deportivo, una amiga mía había cumplido quince años y su fiesta se aproximaba. Esto no me impacto, hasta que me pidió que pase música en su fiesta. En ese momento yo no podía ser más feliz. Su idea consistía en que el DJ contratado para la fiesta me deje un espacio de alrededor de una hora para que pase exclusivamente música electrónica. Así que mis nervios hasta que llego ese día crecían y crecían. Quería asegurarme de que todo saliera bien, y así fue, desde que me subí y mis amigos alentaban hasta que me baje y todos me felicitaron, hasta la gente que no conocía. Fue una sensación hermosa. Pasaron los meses y esa sensación de vacío estaba volviendo. Pero por suerte supe como calmarla. Fue cuando se me ocurrió que quería seguir luego de la secundaria, mi meta, mi sueño, ser productor de música. Era una profesión que iba de la mano con ser DJ. Ya tenía en mente mi objetivo, que era lo que más quería en este mundo, ahora faltaba lo peor, enfrentarme a mi padre. El quería (y sigue queriendo) algo un poco más común, que tenga un futo prometedor, pero mucha gente me dijo, y es como yo pienso, que hay que hacer lo que a uno en realidad le gusta, porque arrepentirse es fácil, así que mi idea era aprovechar mi edad, además, en caso de que algo no funcionara, podría buscar otra cosa. Pero el hecho de no querer seguir lo que mi padre quería, lo ponía de mal humor, y se desataban largas discusiones. Yo tenía y tengo en claro lo que más quiero y deseo en este mundo, y sé que no va a ser fácil, pero estoy dispuesto a hacer cualquier cosa para lograrlo, por suerte mi madre lo entendió siempre y me apoyo desde que lo dije. Pero primero el ahora, cerrar el año escolar de la mejor forma posible, y ya veré lo que el destino tiene guardado para mí. Solo espero que la suerte este de mi lado.

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