Aunque son pocos los años que llevo a cuestas, son muchas las historias y aventuras vividas.
Son momentos únicos e irrepetibles. Aquellos sentimientos que siento florecer en mi al momento de superarme a mi mismo y llegar a metas impensables, tal como es viajar gracias al deporte que entreno.
Esas son las situaciones que me llevan a darme cuenta de lo corta y hermosa que es la vida.
El atletismo tiene un lugar muy importante en mi. se lleva gran parte de mis emociones y mi vida.Cada carrera deja en mi experiencias y situaciones que no voy a olvidar jamas.
Ver el resultado de todos esos entrenamientos, poder compartir carreras con los mejores corredores del país y verme cada vez mas cerca de ellos es algo muy emocionante, que me llena de satisfacción y alegría.
Me acuerdo cuando tan solo tenia 9 años. En aquel momento mis padres todavía vivían juntos y habían decidido como destino un pueblo ubicado en la localidad de Córdoba. Acampamos a los pies de una imponente montaña llamada "Los gigantes".
Un día de aquellos decidimos ir por el sendero de montaña con la ilusión de poder llegar a una buena altura donde pudiéramos apreciar una hermosa vista del lugar y así al llegar el mediodía comenzar la vuelta al campamento.
Después de una ardua caminata en subida con tan solo un mate, agua y un par de galletitas, nos dimos cuenta que desde el punto en que nos encontrábamos podíamos ver el primer refugio de montaña. Ya entusiasmados decidimos seguir caminando y pasar la noche allí.
Ya era tarde y el sol comenzaba a posicionarse en aquel punto en el que comienza a tornarse con cierto color anaranjado para luego delegar el protagonismo a la luna. Sentíamos cierta inquietud por llegar al refugio, ya que la caminata había sido larga y por lo menos mis pies pedían un descanso.
Estando ya a pocos metros de él, pudimos darnos cuenta de la aterradora noticia. El refugio estaba cerrado, la puerta poseía un candado implacable y ya era tarde para bajar, desesperadamente buscamos alguna persona que nos pudiera ayudar, ya que era tarde y no lograríamos bajar sin perder el sentido del sendero durante la noche.
Así fue como vimos a lo lejos a una familia del lugar, ellos nos contaron que planeaban pasar la noche en una cueva natural formada por un orificio en la roca y que podíamos pasar la noche allí con ellos.
Nos compartieron un poco de comida y agua. Así fue como pasamos la noche en la montaña para al otro día bajar al campamento nuevamente. Nunca voy a poder olvidar situaciones como esta y como muchas otras mas que viví y me quedan por vivir. Ya que creo yo que de eso se trata la vida.

Me parece una historia encantadora. Aunque tambien si se me permite voy a realizar una critica: en mi opinion le falta al relato algunos signos de puntuacion
ResponderEliminarGracias por la confianza, por abrirte y abrir espacios para crecer juntos. Qué bueno este año en que decidiste no darte por vencido.
ResponderEliminar"Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero,
Que la buena suerte te persiga, cada día y cada noche.
Muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto a la fogata,
Risas para consolarte y aquellos a quienes amas cerca de ti,
¡Y todo lo que tu corazón desee!"
(Oración irlandesa)
Graciela