Sofía Derrossi
Biografía
Se me hace
muy difícil escribir una biografía propia, tengo muchos recuerdos y, aunque
tengo una idea, no sabría exactamente cuales elegir como importantes. Todos en
cierta forma influyen e influyeron en lo que soy y lo que fui. Así que voy a
tratar de hacer un resumen bastante corto de las cosas por las que pasé. Comienzo
diciendo que nací el 13 de Junio de 1996, en capital federal. En toda mi vida,
nunca salí de la provincia de Bs As a pesar de mi anhelo de viajar y conocer
los distintos paisajes, fuera y dentro de Argentina. Salvo en el viaje de
egresados de 7mo grado, que fui, como es de acostumbrar en esos viajes, a
Córdoba.
Soy la primera
nieta de mis abuelos paternos y maternos. Mis papás eran muy jóvenes cuando me
tuvieron. Un año después nació mi prima más cercana del lado materno y luego mi
primo. Ahora tengo 11 primos la mayoría mucho más chicos que yo, a los que veo
cotidianamente y quiero mucho.
Siendo la
prima más grande, e hija única hasta los 6 años, de más chica sentía que la
atención familiar recaía muchas veces en mí. Quizás por eso siempre me sentí
apoyada con lo que decidiese hacer.
El 27 de
Mayo de 2002, cuando yo todavía no cumplía los 6 años, nació mi hermano Tomás.
La diferencia de edad, entre otras cosas, hizo que fuésemos más apegados en
algunas cosas que otras. Las peleas y enojos entre nosotros se hicieron algo
común los primeros años, pero nada de eso duraba mucho. Hoy en día las peleas
siguen, no voy a decir que no, pero mucho más pasajeras y por motivos que
carecen de importancia.
A lo largo
de mi vida, hasta ahora, me mude 7 veces, si es que llevé bien la cuenta. Este
fue uno de los motivos que me llevaron a cambiar de escuela 4 veces, contando
desde preescolar. Desde el principio me acostumbré a que se dieran estos
cambios constantemente, y no me era difícil hacer amigos y llevarme bien con
mis compañeros. Pero irónicamente, en la última escuela primaria que fui, a
partir de 4to grado, empecé a valorar más las nuevas amistades que hice y a la
par me resultaba también más difícil amistarme con gente desconocida. Al menos
eso creo notar ahora, viéndolo de lejos en cierto sentido. Son justamente casi
todas mis amigas de la última primaria a las que sigo viendo y con las que me
sigo juntando de vez en cuando.
Además de
casas y colegios, cambiaba constantemente lo que hacía en mi tiempo libre.
Tratando de hacer memoria y decirlo en orden hice: taller de música, danza
clásica, coro, clases de piano, taekwondo, taller de teatro, natación y saxo en
conservatorio y después con clases particulares. A pesar de mi indecisión, lo
único que seguí casi constantemente y me acompañó toda mi vida fue la música en
varias de sus formas. Hoy en día sigo teniendo clases particulares de piano,
pero solo por simple gusto.
Siempre
conté con el apoyo de mi familia en las actividades que decidiera hacer, pero
no dejaban de incitarme a que elija algo y no lo deje, que sea constante.
Toda la
primaria fui la típica “buena alumna”. Estudiosa, organizada, cumplidora, con
buenas notas y buena compañera. Pareciera que me iba bien en todo lo que me
proponía, pero en ciertos aspectos dejo de gustarme ser así, me di cuenta que
lo que hacía no era más que ocuparme y hasta preocuparme por ser así. Lo mismo
pasó en mi casa, con mi comportamiento. Fui cambiando.
A los 12
años entré en el liceo. No me fue difícil, yo ya lo conocía desde que tengo
memoria. Mi abuela trabajó ahí como jefa de preceptores y mis padres se
conocieron mientras cursaban en ese lugar. Muchas veces iba sola o con mi
hermano por la tarde y me la pasaba recorriendo el colegio.
Pero lo
sentí muy distinto cuando ingresé. Aunque ya conocía a algunas personas,
incluyendo dos de mis mejores amigas del primario, siento que se me hizo
difícil llevarme con mi curso, y con los demás. Me iba volviendo cada vez más
tímida y vergonzosa.
Cada año que
pasaba todo iba cambiando, no recuerdo dos años seguidos en los que me haya
sentido igual. Mis amistades iban cambiando constantemente, muchos amigos se
fueron yendo del colegio o simplemente dejamos de hablar como lo hacíamos. La
música que escuchaba, su género o estilo, variaba.
Mientras
tanto, las notas me fueron importando cada vez menos, hasta 4to año, no repetí
por poco. A todo esto todos mis familiares, tíos, tías, abuelos, mis padres, se
preocupaban un poco por mí, pero por suerte nunca sentí que me presionaban
mucho, salvo algunas veces, lo que era entendible.
No estaba
del todo cómoda en el liceo. No sé exactamente por qué, pero tenía una idea
distinta. No digo que la haya pasado mal, pero hubo momentos en que admito
haber querido irme del colegio y empezar de nuevo en otro lugar. Para mí era un
ambiente hostil, pero ahora creo que estaba equivocada, y que lo miraba desde
otro lado. A partir de tercer año creo que fue cuando pensé que todo estaba
mejorando y me empecé a sentir mejor, más social primero, después con más ánimos
de estudio. Igualmente, recién en 5to me sentí, y me siento totalmente cómoda y
bien. Me acuerdo ahora un poco más del sentimiento de cuando era una nena de 8
años que se paseaba por el colegio. Estos dos últimos años los siento como unos
de los mejores de mi vida. No porque haya pasado nada en especial, sino por
todos los momentos buenos que viví y ahora pude disfrutar más. Con amigos, con
familia, hasta con gente que recién se vuelve un poco más conocida.
Ahora me espera otra vez un cambio repentino y
general. Al principio lo esperaba con ansias y curiosidad por cómo sea, pero
ahora pienso también en todo lo que voy a extrañar. Justo ahora que se puso
bueno se viene a terminar. O se puso bueno porque se quiere aprovechar quizá.
Hace mucho que no veía desde lejos (no tan lejos) un cambio así en mi vida.
Igualmente sigo esperándolo con el mejor humor y ganas, menos que las de antes,
puede ser. Pero como ya dije, estoy bastante acostumbrada, lo diferente de
ahora es que me siento totalmente bien en donde estoy. Ahora queda seguir y
ponerlo mejor tal vez. O quizás no sea ni peor ni mejor, solo distinto.
Qué bueno haberte conocido en uno de "los mejores momentos de tu vida", compartir, escuchar, verte crecer.
ResponderEliminarGracias por el compromiso tenaz, la mirada cálida, las palabras, la confianza.
"Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero,
Que la buena suerte te persiga, cada día y cada noche.
Muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto a la fogata,
Risas para consolarte y aquellos a quienes amas cerca de ti,
¡Y todo lo que tu corazón desee!"
(Oración irlandesa)
Buena vida, muchos sueños, mucha risa, mucho amor.
Graciela