De retablos y limones:
literatura ácida para teatro
Por Paula Balbi
Por Paula Balbi
E
|
n el número
de hoy, les comentaré acerca de una obra de teatro que abarca contenido de
actualidad, economía, educación, violencia, fútbol y maestras de la tercera
edad, enmarcado, claro, en los parámetros (o desparámetros) de lo bizarro. Rafael Spregelburd, hábil escritor y
conocedor del humor, pero también provocador inquieto, nos propone una lectura
que pareciera inocente…
“Acassuso”,
fue titulada por su autor parodiando el famoso robo al Banco Río o también
conocido como “El
Robo del Siglo”. Hombre del escenario, monta todo con sus pinzas, corre el
telón y despliega los piolines de las marionetas. Actrices principales: las
maestras de una escuelita de Merlo, Buenos Aires, allá por el 2006.
Rafael abre
la puerta adentrándonos en lo más trastocado de la educación pública, acentuando
la carencia y descuido al que se ha devenido en general, ubicándonos en una
especie de corralito ficticio.
Hay una sensación constante de encierro y no es casual el hecho de que toda la
obra transcurra en la sala de maestras que es, nada más ni nada menos, un baño
en desuso. La economía estaba en crisis, el Estado ausente y se estaba
produciendo una reforma educativa lo cual el autor deja entrever con, por
ejemplo, el proyecto de “La
Compu al Cole” que consistía en computadoras hechas de cartón.
El retablo
poco a poco se va desmoronando, la pintura de los títeres corre por sus
facciones, y ya la risa es dudosa: ¿se ríe o se llora?
Cabe notar
que todos los actos transcurren en una escuela (a excepción del juicio con el
que se inicia la obra) pero en ningún momento aparece chico alguno. La obra,
entonces, pareciera desarrollarse tras bambalinas, en aquel lugar que sólo
habitan los maestros: un lugar fantástico para la imaginación de los chicos. La
infancia es un personaje tristemente ausente dado que es demasiado inocente
para formar parte de semejante elenco.
Luego de
conocer las disputas entre las maestras y las problemáticas que se les
presentaban, se llega a un punto, como lector, en el que se cree que no puede
ser peor y ¡zaz! aparece en escena un arma. Sí, en un colegio. Y como dijo Antón Chéjov, si
se coloca un arma en una historia es para ser disparada.
Injusticia,
corrupción, descuido, egoísmo, “zafar”, robo, maltrato. Lo reacio de las
realidades. La mierda que sale de un baño en desuso.
Es por esto que los invito a la lectura e indefectiblemente a la reflexión.
Es por esto que los invito a la lectura e indefectiblemente a la reflexión.
Para acceder al pdf de la obra, hagan click
aquí.

No hay comentarios:
Publicar un comentario