viernes, 1 de noviembre de 2013

Paula Balbi - Artículo de Acassuso










Segmento ¡Vengan!  ¡Pasen y lean!

31-10-2013


A libro abierto: HOY, "Acassuso" de Rafael Spregelburd


De retablos y limones: literatura ácida para teatro


Por Paula Balbi 

E
n el número de hoy, les comentaré acerca de una obra de teatro que abarca contenido de actualidad, economía, educación, violencia, fútbol y maestras de la tercera edad, enmarcado, claro, en los parámetros (o desparámetros) de lo bizarro. Rafael Spregelburd, hábil escritor y conocedor del humor, pero también provocador inquieto, nos propone una lectura que pareciera inocente…

“Acassuso”, fue titulada por su autor parodiando el famoso robo al Banco Río o también conocido como “El Robo del Siglo”. Hombre del escenario, monta todo con sus pinzas, corre el telón y despliega los piolines de las marionetas. Actrices principales: las maestras de una escuelita de Merlo, Buenos Aires, allá por el 2006.

Rafael abre la puerta adentrándonos en lo más trastocado de la educación pública, acentuando la carencia y descuido al que se ha devenido en general, ubicándonos en una especie de corralito ficticio. Hay una sensación constante de encierro y no es casual el hecho de que toda la obra transcurra en la sala de maestras que es, nada más ni nada menos, un baño en desuso. La economía estaba en crisis, el Estado ausente y se estaba produciendo una reforma educativa lo cual el autor deja entrever con, por ejemplo, el proyecto de “La Compu al Cole” que consistía en computadoras hechas de cartón.

El retablo poco a poco se va desmoronando, la pintura de los títeres corre por sus facciones, y ya la risa es dudosa: ¿se ríe o se llora?

En un sin cesar de diálogos entre Susanas, Martas, la directora y hasta un futbolista y un levantaquiniela puede percibirse lo chato que es todo. Se comenta el robo al Banco con cierto grado de admiración y respeto por el cometido. Las conversaciones son simples, ningún monólogo rebuscado ni nada por el estilo. Es más, el manejo del vocabulario fue colocado para dar más veracidad y caracterizar a la clase media/baja, ya descuidado de toda formalidad.

Cabe notar que todos los actos transcurren en una escuela (a excepción del juicio con el que se inicia la obra) pero en ningún momento aparece chico alguno. La obra, entonces, pareciera desarrollarse tras bambalinas, en aquel lugar que sólo habitan los maestros: un lugar fantástico para la imaginación de los chicos. La infancia es un personaje tristemente ausente dado que es demasiado inocente para formar parte de semejante elenco.

Luego de conocer las disputas entre las maestras y las problemáticas que se les presentaban, se llega a un punto, como lector, en el que se cree que no puede ser peor y ¡zaz! aparece en escena un arma. Sí, en un colegio. Y como dijo Antón Chéjov, si se coloca un arma en una historia es para ser disparada.

Injusticia, corrupción, descuido, egoísmo, “zafar”, robo, maltrato. Lo reacio de las realidades. La mierda que sale de un baño en desuso.

Es por esto que los invito a la lectura e indefectiblemente a la reflexión.

Para acceder al pdf de la obra, hagan click aquí.

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