sábado, 9 de noviembre de 2013

Gustavo Gardey

Autobiografía:
Creo que para dar un repaso a mi breve historia, debemos dar un vistazo a lo que me antecede y me rodea. Mi familia se basa en mis padres, Gustavo Adolfo Gardey y Diana Lea Golner y mi hermano Eduardo Federico Gardey. El resto de mi familia está formada por mis tíos, dicho de esta forma cariñosamente ya que no poseemos ningún lazo sanguíneo. La familia del lado paterno se dividía en dos grandes grupos, los milicos y los peronistas. Mi padre cortó todo lazo con ellos y en este momento solo nos reunimos con mi abuela, la cual no tolero en ningún aspecto. Mi mamá por otra parte solía juntarse con sus hermanos a los cuales ella cuidó mucho cuando eran pequeños, pero ciertos momentos que se fueron dando en la vida familiar nos fueron separando.
Nací un 7 de septiembre de 1995 a las 5 de la tarde. Cuando tenía 1 año y medio comencé a asistir a lo que sería mi primer jardín, el mismo se llamaba Peter Pan. Claro está que no tengo recuerdos de esta época. Luego entré al jardín del Juan Bautista Alberdi con 4 años a la salita de 3. En estos años que fueron transcurriendo no tengo gran memoria de hechos importantes, más allá de uno que tengo grabado en la memoria. Cuando estaba en salita de 5, es decir cuando tenía 6 años, le saqué la silla a la maestra, cuando ella estaba por sentarse y le provoqué un fuerte golpe. Al otro día sucedió lo que para ese momento sería un hecho sumamente vergonzoso, pero que más adelante lo entendería como lo correcto a hacer. Llevé un ramo de flores a mi maestra y le pedí disculpas en frente de todos mis compañeros.
Un año más tarde conocí a mi primer amor, en ese momento no me di cuenta, pero ahora lo sé. Comencé a ver jugar a independiente. Antes no prestaba mucha atención a los partidos y poco a poco con el transcurso de los años me hice cada vez más fanático. Es un sentimiento que pocos entienden y muchos descalifican, pero cada uno vive sus emociones a su manera. A los 10 años me mudé y con esto vino un cambio de colegio. Fue mi primera y única experiencia en un colegio privado, el Manuel Belgrano. El curso que me  había tocado, era un curso distinguido, ya que había muchos hijos de personas importantes en la institución. Estaba la hija de la rectora, la hija de la secretaria mayor del colegio, el hijo del profesor de educación física, y el hijo de la ganadora de “Gran Hermano” en el 2010. Ese año lo tomé como una experiencia muy mala, no me gustaba la gente que me rodeaba, tenía “amigos” en el colegio, pero no los sentía como amigos de verdad. Además en el propio colegio conocí el estudio de un idioma como lo es el inglés. Aunque es un  recurso muy importante siempre lo tomé como una “tortura” estudiarlo. Por otra parte recuerdo que ahí fue la primera vez que peleé con los puños con alguien. Era de mi curso, bastante más chico que yo en tamaño pero no me importó, recuerdo haberlo golpeado mucho hasta que quedó sangrando en el piso, y una maestra llamó nuestra atención, pero no hizo más que eso. Ese mismo año tuve muchas peleas pero ninguna derivó en lo físico de nuevo. Cabe destacar que lo que más me gustaba del colegio eran los torneos de fútbol interescolares en donde un compañero y yo nos turnábamos el arco partido a partido. Transcurrido el año, volví a cambiarme de colegio pero esta vez por pedido mío, y lo hice al asistir al Marcos Sastre. Ahí encontré un grupo de personas muy bueno y la unión del curso era notable. Comencé a jugar al futbol nuevamente, lo había hecho en una escuela de fútbol cuando tenía 7 años, a la cual asistí durante dos años. Era la “escuelita de Poleto”, en donde el verdadero dueño era el conocido “Pato” Fillol. Retomando lo que les contaba comencé a jugar ahí de arquero, que es la posición que más me gusta. Desde la primera vez que jugué al futbol, fue mi puesto predilecto. Poco a poco, compañeros de mi colegio comenzaron a venir conmigo para jugar. Los torneos arrancaron y el primer año fue muy malo, perdimos casi todos los partidos. Todos los integrantes del equipo eran excelentes jugando con la pelota pero eran muy malos jugando sin la pelota. Al año siguiente continué en esta escuelita de fútbol y con la llegada de nuevos compañeros nos hicimos muy fuertes y perdimos solo un partido en todo el año.
En el 2008 llegó séptimo y vendría uno de los mejores viajes que hice, el viaje de egresados. Fue un excelente viaje, conocí mucha gente con la que me llevé muy bien. En el 2009 ingresé al liceo 9 en donde conocí nuevas personas y una nueva etapa empezaba, aunque mantuve amistades que acarreaba de la primaria y que aún lo hago. Este año, ya había dejado de jugar al fútbol y comencé a practicar natación. En un comienzo me gustó mucho, pero fue perdiendo mi interés.
Ese año comencé a ver con mi papá boxeo que se quedaba todos los fines de semana por la noche a ver peleas. Le demostré mi interés a mi padre por comenzar a practicarlo pero él se rehusó. Prefería que hiciera, dentro de los deportes de contacto, taekwondo. Arte marcial que nunca me gustó. A principios del verano 2010 comencé con un gran amigo de la primaria, gimnasio. Hice durante 10 meses ininterrumpidos, pero tampoco me gustaba mucho. Ya en el verano del 2011 tuve una experiencia que me sirvió mucho. A un amigo le quisieron robar y siendo  4 amigos, dos corrieron dejando a mi amigo atrás. Lo defendí y por eso entre tres me pegaron y me dislocaron la nariz. Un dato anecdótico es que no nos robaron nada. Pero ese día entendí que el miedo puede separar una amistad en cuestión de segundos, ya que con los otros dos chicos no me hable nunca más. Dos semanas más tarde mi papa me dejó empezar boxeo, deporte que aún hoy practico.
Ese año me recibí en inglés, tras cursar 6 años. Sentí que me había sacado un gran peso de encima.
En el 2012 no pasaron muchas cosas. Lo que más recuerdo fue el viaje a Misiones, en donde visitamos las Cataratas. Fue un viaje increíble, sinceramente me encantó. Ese mismo año tuve mis primeras vacaciones de verano sin mis padres, ya que mientras ellos visitaron Córdoba, provincia en la que mi papá nació, yo fui con dos amigos y el padre de uno de ellos a Miramar. Fue un excelente viaje, en donde me hice muy amigo de uno de los chicos con los que viajé y no conocía tan bien. Pero al año siguiente él volvería a Brasil, que es su país de origen. En el 2013 sucederían dos hechos muy opuestos. El día más doloroso y de más orgullo en mi vida sucedió el 15 de junio de este año, cuando Independiente descendió a la segunda categoría. Fue sumamente doloroso, no sabía que algo podía doler tanto y durar tanto, pero ese mismo día sentí muchísimo orgullo por la gente de Independiente en cuanto a su comportamiento frente a la situación deleznable que el club estaba transcurriendo. Descendimos con la frente en alto, haciendo de la cancha un verdadero festival y alentando más que nunca, sin hacer ningún desmán como otros clubes hicieron anteriormente.
Luego vino el viaje de egresados, que tanto se esperaba. Cumplió mis expectativas. Bariloche fue, es y será el viaje más épico que se pueda hacer.

1 comentario:

  1. Repasar, pasar con la mirada y la voz atentas y entusiastas; compartirlo.
    Gracias por la confianza, la tarea y el compromiso tenaz y constante.
    "Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero,
    Que la buena suerte te persiga, cada día y cada noche.
    Muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto a la fogata,
    Risas para consolarte y aquellos a quienes amas cerca de ti,
    ¡Y todo lo que tu corazón desee!"
    (Oración irlandesa)
    Graciela

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