Autobiografía:
Creo
que para dar un repaso a mi breve historia, debemos dar un vistazo a lo que me
antecede y me rodea. Mi familia se basa en mis padres, Gustavo Adolfo Gardey y
Diana Lea Golner y mi hermano Eduardo Federico Gardey. El resto de mi familia
está formada por mis tíos, dicho de esta forma cariñosamente ya que no poseemos
ningún lazo sanguíneo. La familia del lado paterno se dividía en dos grandes
grupos, los milicos y los peronistas. Mi padre cortó todo lazo con ellos y en
este momento solo nos reunimos con mi abuela, la cual no tolero en ningún
aspecto. Mi mamá por otra parte solía juntarse con sus hermanos a los cuales
ella cuidó mucho cuando eran pequeños, pero ciertos momentos que se fueron
dando en la vida familiar nos fueron separando.
Nací un
7 de septiembre de 1995 a las 5 de la tarde. Cuando tenía 1 año y medio comencé
a asistir a lo que sería mi primer jardín, el mismo se llamaba Peter Pan. Claro
está que no tengo recuerdos de esta época. Luego entré al jardín del Juan
Bautista Alberdi con 4 años a la salita de 3. En estos años que fueron
transcurriendo no tengo gran memoria de hechos importantes, más allá de uno que
tengo grabado en la memoria. Cuando estaba en salita de 5, es decir cuando
tenía 6 años, le saqué la silla a la maestra, cuando ella estaba por sentarse y
le provoqué un fuerte golpe. Al otro día sucedió lo que para ese momento sería
un hecho sumamente vergonzoso, pero que más adelante lo entendería como lo
correcto a hacer. Llevé un ramo de flores a mi maestra y le pedí disculpas en
frente de todos mis compañeros.
Un año
más tarde conocí a mi primer amor, en ese momento no me di cuenta, pero ahora
lo sé. Comencé a ver jugar a independiente. Antes no prestaba mucha atención a
los partidos y poco a poco con el transcurso de los años me hice cada vez más
fanático. Es un sentimiento que pocos entienden y muchos descalifican, pero cada
uno vive sus emociones a su manera. A los 10 años me mudé y con esto vino un
cambio de colegio. Fue mi primera y única experiencia en un colegio privado, el
Manuel Belgrano. El curso que me había
tocado, era un curso distinguido, ya que había muchos hijos de personas
importantes en la institución. Estaba la hija de la rectora, la hija de la
secretaria mayor del colegio, el hijo del profesor de educación física, y el
hijo de la ganadora de “Gran Hermano” en el 2010. Ese año lo tomé como una
experiencia muy mala, no me gustaba la gente que me rodeaba, tenía “amigos” en
el colegio, pero no los sentía como amigos de verdad. Además en el propio
colegio conocí el estudio de un idioma como lo es el inglés. Aunque es un recurso muy importante siempre lo tomé como
una “tortura” estudiarlo. Por otra parte recuerdo que ahí fue la primera vez
que peleé con los puños con alguien. Era de mi curso, bastante más chico que yo
en tamaño pero no me importó, recuerdo haberlo golpeado mucho hasta que quedó
sangrando en el piso, y una maestra llamó nuestra atención, pero no hizo más
que eso. Ese mismo año tuve muchas peleas pero ninguna derivó en lo físico de nuevo.
Cabe destacar que lo que más me gustaba del colegio eran los torneos de fútbol
interescolares en donde un compañero y yo nos turnábamos el arco partido a
partido. Transcurrido el año, volví a cambiarme de colegio pero esta vez por
pedido mío, y lo hice al asistir al Marcos Sastre. Ahí encontré un grupo de
personas muy bueno y la unión del curso era notable. Comencé a jugar al futbol
nuevamente, lo había hecho en una escuela de fútbol cuando tenía 7 años, a la
cual asistí durante dos años. Era la “escuelita de Poleto”, en donde el
verdadero dueño era el conocido “Pato” Fillol. Retomando lo que les contaba comencé
a jugar ahí de arquero, que es la posición que más me gusta. Desde la primera
vez que jugué al futbol, fue mi puesto predilecto. Poco a poco, compañeros de
mi colegio comenzaron a venir conmigo para jugar. Los torneos arrancaron y el
primer año fue muy malo, perdimos casi todos los partidos. Todos los
integrantes del equipo eran excelentes jugando con la pelota pero eran muy
malos jugando sin la pelota. Al año siguiente continué en esta escuelita de
fútbol y con la llegada de nuevos compañeros nos hicimos muy fuertes y perdimos
solo un partido en todo el año.
En el
2008 llegó séptimo y vendría uno de los mejores viajes que hice, el viaje de
egresados. Fue un excelente viaje, conocí mucha gente con la que me llevé muy
bien. En el 2009 ingresé al liceo 9 en donde conocí nuevas personas y una nueva
etapa empezaba, aunque mantuve amistades que acarreaba de la primaria y que aún
lo hago. Este año, ya había dejado de jugar al fútbol y comencé a practicar natación.
En un comienzo me gustó mucho, pero fue perdiendo mi interés.
Ese año
comencé a ver con mi papá boxeo que se quedaba todos los fines de semana por la
noche a ver peleas. Le demostré mi interés a mi padre por comenzar a
practicarlo pero él se rehusó. Prefería que hiciera, dentro de los deportes de
contacto, taekwondo. Arte marcial que nunca me gustó. A principios del verano
2010 comencé con un gran amigo de la primaria, gimnasio. Hice durante 10 meses
ininterrumpidos, pero tampoco me gustaba mucho. Ya en el verano del 2011 tuve
una experiencia que me sirvió mucho. A un amigo le quisieron robar y siendo 4 amigos, dos corrieron dejando a mi amigo
atrás. Lo defendí y por eso entre tres me pegaron y me dislocaron la nariz. Un dato
anecdótico es que no nos robaron nada. Pero ese día entendí que el miedo puede
separar una amistad en cuestión de segundos, ya que con los otros dos chicos no
me hable nunca más. Dos semanas más tarde mi papa me dejó empezar boxeo,
deporte que aún hoy practico.
Ese año
me recibí en inglés, tras cursar 6 años. Sentí que me había sacado un gran peso
de encima.
En el
2012 no pasaron muchas cosas. Lo que más recuerdo fue el viaje a Misiones, en
donde visitamos las Cataratas. Fue un viaje increíble, sinceramente me encantó.
Ese mismo año tuve mis primeras vacaciones de verano sin mis padres, ya que
mientras ellos visitaron Córdoba, provincia en la que mi papá nació, yo fui con
dos amigos y el padre de uno de ellos a Miramar. Fue un excelente viaje, en
donde me hice muy amigo de uno de los chicos con los que viajé y no conocía tan
bien. Pero al año siguiente él volvería a Brasil, que es su país de origen. En
el 2013 sucederían dos hechos muy opuestos. El día más doloroso y de más
orgullo en mi vida sucedió el 15 de junio de este año, cuando Independiente
descendió a la segunda categoría. Fue sumamente doloroso, no sabía que algo podía
doler tanto y durar tanto, pero ese mismo día sentí muchísimo orgullo por la
gente de Independiente en cuanto a su comportamiento frente a la situación deleznable
que el club estaba transcurriendo. Descendimos con la frente en alto, haciendo
de la cancha un verdadero festival y alentando más que nunca, sin hacer ningún
desmán como otros clubes hicieron anteriormente.
Luego
vino el viaje de egresados, que tanto se esperaba. Cumplió mis expectativas.
Bariloche fue, es y será el viaje más épico que se pueda hacer.
Repasar, pasar con la mirada y la voz atentas y entusiastas; compartirlo.
ResponderEliminarGracias por la confianza, la tarea y el compromiso tenaz y constante.
"Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero,
Que la buena suerte te persiga, cada día y cada noche.
Muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto a la fogata,
Risas para consolarte y aquellos a quienes amas cerca de ti,
¡Y todo lo que tu corazón desee!"
(Oración irlandesa)
Graciela