El 27 de mayo de 1996, en el Sanatorio Otamendi a las 22:30 hs nació una nena
llamada Victoria Azubel. Ella tuvo una infancia muy linda, aunque obviamente la
mayor parte de esta no la recuerda mucho. Sus padres, Karina y Javier, junto
con su hermana mayor, Eliana, siempre la mimaron. Ellos tuvieron y tienen día a
día un papel muy importante, siempre la apoyaron en todas sus ideas y proyectos
de vida.
Sus papas querían
que fuese a un colegio de la comunidad judía y así fue, pasó todo el jardín y
primario en una misma escuela: El J.N. Bialik. Allí, rodeada de amigos, fue
creciendo y aprendió a ver la vida de una manera.
Su hermana
Eliana fue y es una gran compañía. Ellas comparten lo bueno, lo malo, lo triste
y lo alegre de sus vidas. Siempre estuvo una para la otra y a pesar de sus
peleas, nunca se desgastó su amor.
Cuando Victoria
tenía solamente 7 años sus papas deciden separarse. Ella cree que es una de las
pocas cosas de esa edad que recuerda con tanta claridad ya que marca un antes y
un después en su vida. Este hecho la entristece mucho y actualmente es un tema
que la sensibiliza.
A sus 9 años
llega a su vida un nuevo integrante. Su mamá se pone en pareja con un hombre
llamado Diego, el cual pasa a ser una persona muy significativa y cotidiana en
la vida de Victoria. Juntos construyen un gran vínculo y pasa a ser como un
segundo papá.
Llegan sus 12
años y el momento de su Bat Mitzva: festividad en la que Victoria pasa a ser
considerada una mujer. Este evento enorgullece a toda su familia.
Uno de los años
más duros de su vida puede decirse que fue el 2008: su último año del primario,
lo que implica el paso al secundario. Por distintos motivos y situaciones sus
papas deciden inscribirla en el Liceo nº9. Esa decisión la enoja y angustia
debido a que todas sus amistades irían a otro secundario. Ella tendría que
“empezar desde cero", algo que la aterroriza.
Finalmente en el
año 2009 comienza el secundario en el Liceo nº9. Ella se vincula con nuevas
personas y conoce a una chica, la que pasa a ser como una hermana. En esa amiga
ella encuentra la contención que necesita, por eso se apega excesivamente. Sin
embargo, a fin de ese mismo año, aquella amiga repite, lo que hace que Victoria
se vuelva a sentir bastante sola. A pesar de eso, en los siguientes años,
encuentra nuevas amigas con las que compartir. En su paso por esta etapa, ella
empieza a percibir la vida de otra manera.
Un día que nunca
va a olvidar es el 18 de noviembre del 2011. Llega a su vida Lola, una perrita
con bigotes y barba que cambia completamente su ser. Lola le demuestra el amor
más puro, sano e incondicional que nunca antes sintió a través de su simple
presencia dentro del hogar.
Creció, maduró, experimentó, aprendió y hoy en día puede decir que está conforme y feliz por todo lo que
vivió y le espera vivir.












Gracias por el compromiso, la tenacidad, la mirada alerta y las ganas de sumarte al juego que nos hizo cambiar, porque ninguno de nosotros salió igual a quien era antes de empezar esta historia.
ResponderEliminar"No hay regreso.
Pero existen algunos movimientos
que se parecen al regreso
como el relámpago a la luz.
Es como si fueran
formas físicas del recuerdo"
Buena vida, apasionante y apasionada, hecha a la medida de tus sueños.
Graciela