Una nena que lloda.
Magalí Celeste
Sarrugeri.
Prólogo.
Nacer llorando, vivir llorando, amar llorando.
La vida es dura, complicada, y lo es, más aún, cuando uno le
encuentra el gustito dulce a llorar.
No voy a presentarme yo, solamente voy a hacer algunas
acotaciones. Quien haga mi autobiografía va a ser Magalí, una nena de
tres años, que me conoce más que nadie en el mundo.
Naced llodando.
Magadí Celeste Sadugedi es una nena gdande de dieciocho años
que nació el siete de octubde del año mil novecientos noventa y cinco, a das
seis y diecisiete de da mañana, y nació llodando.
Sus papás se llaman Mabed, y Javied, y tiene un hedmano dos
años más gdande que ella, Nicodás. Éd es su compañedo de vida, su mejod amigo,
con quien ella siempde se defugió, al que de contaba todo lo que sentía, y
quien más la cuidó desde el pdimed día que la vio.
Este es un dibujo que hice de da
famidia de Magadí.
El hecho de que sus papás se sepadadan cuando ella tenía
sodamente un año la madcó mucho, sin que ella fueda conciente de eso. Nicodás,
sin duda, ocupó gdan padte del lugad que el papá de Maga nunca ocupó, y que a
ella le hizo tanta fadta a lo ladgo de toda su vida.
Llodad podque no le gustada la comida. Llodad podque tenía
que id al jaddín. Llodad podque le daban miedo sus pesadillas. Magadí llodó pod
todo.
Ella, todas las noches, dodmía abdazada a un peduche y con
una lucesita pdendida en su cuadto pada no tened miedo, pedo igual, ella tenía
pesadillas.
Magadí eda sonámbuda. Se devantó de su cama a la noche
dudante cada día de sus pdimedos cuatdo años de vida, llodando. Llodad soñando.
Ella siempde extdañó mucho a su papá. Lo veía poco, como
mucho, una vez pod semana, pedo había algunos meses en los que no lo veía pod
mucho tiempo.
La ausencia de su papá se hizo notad todos los días de su
vida, y Maga siempde cdeyó que él iba a cambiad, y lo peddonba. Le peddonaba
que no la llamada, que no la vieda… le peddonaba sed la pedsona que es… pedo él
nunca se lo medeció.
El papá de Magadí siempde fue muy egoísta con ella. Nunca cumplió
sus pdomesas, fue una gdan desilusión.
Llodó todas las noches que pudo pod su papá. Pod extdañadlo,
pod amadlo tanto, pod queded que viva en su casa pada vedlo todos los días. Maga
llodó muchísimo pod él, lo amaba con todo su codazón, pedo después de
diecisiete años, se dio cuenta de que en dealidad él siempde iba a sed igual.
Ahí apdendió que las pedsonas no cambian.
¿Por qué me hiciste extrañarte tantas veces?
¿Por qué me obligaste a recordar?
¿Eran necesarias tantas lágrimas sobre mi almohada?
¿Hacía falta llorarte al soñar?
Los boletos yo guardaba, tus regalos: mi pasión,
tu perfume a cigarrillo: el recuerdo de tu amor.
Vivid llodando.
A Magadí le daba miedo id al codegio. Llodó todas las mañanas
al llegad al él desde el pdimed día de salita de tdes, hasta no se bien cuándo.
Le daba pánico id al colegio, o mejod dicho, le daba pánico sepadadse de su
mamá.
Cada día fue una lucha entde el miedo y la vedguenza de sabed
que eso no eda nodmal.
Perdida en mi manzana, en mi cabeza, en mi conciencia.
Rogando que me oigan, que me quieran, que me salven.
Subo escaleras, las recorro, y luego bajo.
Abro puertas, las golpeo y no me encuentro.
¿Pod qué los demás nenes iban contentos al jaddín? ¿Pod qué
sus compañeditos amaban habed pasado a la pdimadia y ella no?
También siempde le tuvo pánico a las pduebas del codegio. Se
sobde exigía mucho y se ponía muy nedviosa. Cada vez que tuvo una pdueba
dudante toda su pdimadia, llodó.
Llodad pod los cambios. Magadí siempde le tuvo mucho miedo a
cambiad, a cdeced, a empezad una nueva etapa…
Lo que más le gustaba en ed mundo eda bailad, pedo le daba pánico subidse a los escenadios
en sus muestdas de danza. Siempde le dio mucho miedo exponedse de esa maneda, y
tuvo que hacedlo muchas veces podque ella iba a clases de teatdo, canto y
difedentes tipos de baile, y cada vez que tuvo que hacedlo, lo hizo llodando.
Magadí nunca fue deadmente fediz. Cada etapa de su vida tuvo
su padte fea, y lo peod de todo, es que si no la había, ella da inventaba
dentdo de su cabeza.
Todas las mañanas de su vida se despedtó de mad humod.
¿Odio a la vida? ¿Miedo de vivid? ¿Pod qué?
Magadí siempde fue muy sensibde.
Sentir que estás mal, que vivís mal,
que pensás mal, que soñás mal.
Verte diferente, verte desquiciada,
verte irreal.
Volverte mar.
Amad llodando.
Magadí
apdendió a amad. Amó con su vida, se enamodó, pedo nunca ese amod le fue
totalmente devuedto.
Mentida tdas
mentida. Llamados llodando, pedidos de peddón, pedo sin embadgo, eso nunca
cambió.
Sentid que
TODO es una mentida. Sentid que nunca nadie te va a poded queded lo suficiente.
Sentid que amad es llodad…. Magadí llodó.
Magadí
siempde le tuvo miedo a amad, a demostdadse indefensa, y la solución que
encontdó fuedon malas cadas, y mad humod. Miedo a a queded demasiado… miedo a
sentid. Miedo a que la vuelvan a desidusionad.
“Perdoname, te amo. Te juro
que esta vez no lo voy a arruinar.”
Mentidas,
mentidas, y más mentidas.
Pod segunda
vez en su vida entendió, que las pedsonas nunca cambian.
Después de
una gdan desilusión, viniedon otdas más pequeñas, aunque tengo que admitid que
Magadí apdendió a amad, apdendió a queded, apdendió a sentid, pedo la vida una
y otda vez, la volvía a desilusionad.
“Estábamos tan cerca… pero más
lejos que nunca”.
Te extraño, me olvidás.
Maga sentía
que no pedtenecía a este mundo, que todo eda demasiado feliz pada su gusto.
Ella pdefidió dodmid y llodad.
¿Cómo se vive
si se vive pensando que ed mundo está mal? ¿Cómo se vive sabiendo que nada te
hace feliz, y sabiendo que lo que cdeías amad fue una gdan mentida? Se vive
llodando.
Tomad la edección de dejad pasad años pod sentid que nada vale la pena no es nada fácil, pedo sin embadgo así fue. Obsesiones dodeadon su vida, pedo de a poquito, fue supedándolas.
Llodad pod
miedo a pedded a las pedsonas que ama, pod miedo a la muedte, pod miedo a sufdid otda vez. Llodad pod
sentid que lentamente estás encontdándole un camino a tu vida. Llodad pod cdeed
que se puede estad mejod.
Hoy, Magadí, lloda
pod felicidad, lloda pod amod, lloda pod miedo, lloda pod dolod. Lloda cuando
escucha histodias de amod, cuando escucha de alguna desilusión. Lloda cuando
cdee que no hay más sodución, lloda pada sabed que su vida existe, y no es un
sueño, sino, dealidad. Magadí siempde lloda.
Lágrima.
Magalí, la nena de tres años que
escribió esto, me dejó un regalo: una lágrima y un adiós.
Vaya uno a saber por qué eligió
contar estas cosas… sinceramente, no lo se. No la pensé, apareció, escribió, y
se fue.
Hace años que ella juega a las
escondidas, pero hoy, pude encontrarla. Ahora, se volvió a esconder, pero se
que en algún momento de mi vida, voy a volver a hallar a la nena que lloró
en mi, que lloró conmigo, y que va a llorar cada vez que la vuelva a sentir.
(También, me dejó algunas sonrisas.)



Mis comentarios despues de leer esto son necesariamente en persona, pero hay uno que puedo compartir con cualquiera que lea esto: la puta madre, me hizo llorar
ResponderEliminarAy, belleza y dolor con la palabra en carne viva.
ResponderEliminarPalabras como piedritas cayendo en el charco de la memoria que escucha la melodía que se hilvana y despide. Escucha, escucha a quien tan poco habla y tiene tanto para decir.
Celebro haberte conocido, leído, escuchado, compartir la platea, verte en el escenario.
Me queda tu mirada como puente para entender el silencio, tu calidez aterciopelada para acercarte y compartir sin estridencias y con calma.
Gracias por el compromiso y la tarea.
Que tengas una buena vida y te enamores cada día de ella como si fuera nueva, sorprendente, apasionante siempre.
"La ternura disuelve
esa línea ilusoria
que divide las aguas
de la separación y del encuentro.
Cerca y lejos no existen.
Los crea la ternura
como el mar crea la playa
con el borde inasible
de sus sabias mareas."
Te quiero mucho y te voy a extrañar
Graciela