Ya para quinto grado, con un nuevo departamento, ubicado en la calle Quesada y Ciudad de La Paz, me cambié a una "nueva" escuela (ahí había cursado preescolar y mis abuelos enseñaban en los grados superiores, por lo que conocía tanto el edificio como a los docentes) con nuevos compañeros.
Hice muy buenos amigos en mis últimos tres años de primaria, mantuve mis buenas notas de siempre y me volví a mudar a fines de sexto grado a una casa en Saavedra, a la espera de la llegada de mi hermano Lorenzo, que nacería la noche del 29 de Mayo del 2007, bien lo recuerdo. Viviendo con él y mi nuevo padrastro y entre discusiones varias me adapté lo mejor que pude a mi nueva vida familiar y al Liceo 9. De éste me gustaría hablar para terminar, ya que es aún mi colegio y a mis 17 años de edad hasta ahora, encontré amigos, profesores y experiencias de todo tipo más que especiales. Aprendí sobre Sócrates, Napoleón, las leyes físicas, reaprendí a leer, estudiar y pensar. Todo en su conjunto, sumando lo bueno y lo malo, conforman una gran experiencia que lleva siendo de lo mejor de mi vida. El dilema llega a la hora de escribirlo ya que aún no terminó y quisiera algún día poder agregarlo a otras páginas para terminar este texto.
Gracias por la confianza, la sinceridad en la mirada con que vas repasando lo vivido en lo escrito. Disfruté mucho de encontrarte en este espacio, fundamentalmente de tu voz, tan callada a menudo, y verte de cerca ahora que te estás alejando.
ResponderEliminarOjalá no dejes de jugar con las palabras, que no pierdas la curiosidad de explorar y buscar caminos que te lleven hacia vos y los otros, hacia tu voz y tus deseos.
Que tengas una buena vida, tanto que te enamore y te lleve apasionadamente por todo lo que hagas.
Graciela