Índice:
1-Números.
2-No conocí ninguna nena tan sensible como lo era yo.
3(y un poquito de 4)-mi problema con el fanatismo.
4 y medio-Con el amor también estaba cegada y feliz.
5-ni la rutina las puede arruinar.
6, 7, 8 y 9-vivo contenta.
1-Números
El aniversario número diez de mi natalicio me llevó a pensar: “a partir de ahora no voy a cumplir nunca más
con una sola cifra. Ya no más 9, soy grande”. Pero con mi pequeña mente no pensé en todo lo que me faltaba para serlo. Miraba a mis 3 hermanos más grandes y me daba cuenta que todavía era muy chica, pero luego volteaba, encontraba a mi hermanita y a mis 2 primos y continué con el sentimiento de nena grande.Familia numerosa por donde se la viera, feliz (siempre feliz) y con pocos centímetros en su altura. Nos juntábamos los 29 de cada mes para comer ñoquis: "-¡¡Che!!! ¡¡hay que poner plata debajo del plato!!","-¿Alguien puede darme 2 pesos?", "¿Si pongo monedas se tiene el mismo efecto?". También en los cumpleaños y sea cual sea día festivo. Siempre feliz.
T0d0 l0 qu3 m3 r0d34b4 3st4b4 ll3n0 d3 núm3r0s.
Un día, mis amiguitos del colegio me preguntaron “¿cuál es tu número favorito?” a lo que respondí con un número más que la edad que tenía en ese momento(si tenía 6 años, elegía el 7), así que siempre iba variando. Pero cuando cumplí nueve años no quise al 10, seguí con el 9 hasta la actualidad. ¿Para qué se necesita un número favorito? Vaya a saber uno, sin embargo, amé tanto a ese número(tanto), que quizá eso sea uno de los varios eslabones que permitan entender la gran relación que llevo con ellos.
Un septiembre de ese mismo año, me enseñaron sobre porcentajes en matemática. Nadie podía frenar la angustia que tenía al no entender absolutamente nada, excepto la maestra que, secando mis lágrimas, tuvo que recurrir a explicar todo de nuevo.
A los 12, también durante la época primaveral, caí en llanto por no entender por qué la fórmula de la superficie de una circunferencia era pi por radio al cuadrado.
No conocí ninguna nena tan sensible como lo era yo.
2-No conocí ninguna nena tan sensible como lo era yo.
Mi angustia por la mayoría de las cosas que me rodeaban crecía y crecía. El fin del mundo, el no lejano futuro sin agua, el intento de razonamiento de fórmulas matemáticas y el 'son las 22:01hs y yo me duermo siempre a las 22:00hs, me siento mal', pueden resumir mi poder de llanto ante prácticamente todo.
Sostengo que mi super y triste sensibilidad se debía a temas de la edad, ya que al iniciar la secundaria me volví una persona bastante insensible (o por lo menos eso creía).
Durante este año y poco del anterior, mis lágrimas volvieron y con mayor fuerza. Por aproximadamente media década no derramé ese líquido de mis ojos, y en su lugar, lo único que hice fue sonreír. Me odiaba a mi misma. Pasaron situaciones tristísimas, y yo con una sonrisa(que no quería decir que no esté triste) mientras todos en un mar de llanto.
No sé por qué me volví a sensibilizar en este tiempo, pero creo que es porque conviví y experimenté más que nunca con mis sentimientos(cosa que era verdaderamente genial cuando hablamos de situaciones alegres para el corazón, pero bastante horrible en momentos de daño).
Retornemos a la época principios de secundario, nuevos aires, nuevos amigos y nuevas tareas donde difícil era hacerme llorar. Sigo sin recordar haber largado una sola lágrima en los últimos años. Pero creo saber por qué. Porque es la etapa en la que uno está en busca de su personalidad y porque empezó mi problema con el fanatismo.
3(y un poquito de 4)-mi problema con el fanatismo.
Mis inicios en el asqueroso fanatismo por sea-cosa-que-sea, ayudó a formar mi poca tolerancia ante lo que no era de mi preferencia. La música es, creo yo, el ejemplo más claro. El modismo del 'esta banda la escuchan todos y los que cantan son bonitos' me llevó hasta a "enamorarme" de los integrantes. Eso es sin duda horripilante, ¡ni siquiera me detenía a analizarlos musicalmente! Pienso en esos momentos y me doy vergüenza.
No sólo con la música, sino que también me pasó de apasionarme con comidas, colores y números, pero en menor parte. (En la actualidad sigo siendo una especie de fan de varias cuestiones pero muchísimo más tolerante con las otras que no me atraían).
Lo que no logro comprender hasta este momento es si el amor ocupa un lugar dentro del fanatismo por cualquier cosa.
Cuando escuchaba música de mis anteriores 'ídolos bonitos' estaba cegada y feliz. El amor lo transformó a él en uno de mis ídolos. ¿El amor se volvió fanatismo o el fanatismo se volvió amor? ¿O son lo mismo? ¿O se complementan? Con el amor también estaba cegada y feliz.
4 y medio-Con el amor también estaba cegada y feliz.
Esta parte es la que más me va a costar escribir... o quizá no. Cuatro y medio es la mitad del nueve. Cuatro y medio es un número muy lindo, y fue el que al completarme, me hizo feliz.
El primer cuatro y medio que apareció en mi vida sigue acá y se llama Kenneth. Es un ser hermoso se vea por donde se vea y me envolvió por dentro y por fuera de música (se lo voy a agradecer hasta la muerte). Me enseñó la naturaleza de cada nota, sus alteraciones y el cómo poder apreciarlas cuando se entremezclan con más y más de ellas. Les doy las gracias a todo aquel factor que hizo posible que Kenny esté conmigo durante estos casi 11 años y ruego porque lo siga estando. Me falta aprender mucho de él.
El segundo cuatro y medio es otra cosa que me llena el alma y otra de la que me enamoré... si es que es posible enamorarse un lugar. La paz, la simpleza o quizá complejidad de las montañas del norte son algo que necesito. No creía en el amor a primera vista hasta conocer su belleza. ¿Es normal quedarse sin palabras cuando hablamos de algo que adoramos? Porque ya no tengo más que decir, sólo que voy a volver, voy a volver hasta conseguir no poder decir más "voy a volver" porque ya me quedo allá.
Mi tercer cuatro y medio es el más reciente, el único que me completó, se fue y que sé que ya no va a estar más. Es el que más me costó encontrar, el que me pudo expresar con palabras que era un cuatro y medio. Es el que hasta hoy sigue en mi cabeza día y noche aún sabiendo que hace meses no está más, y por eso, quizá sea el que me da más tristeza recordar.
Pensar que todo es color naranja tiene muchas contras. Nunca imaginé -nunca-, que de la nada todo se podía caer y darme cuenta cómo es posible que una persona sea capaz de llenarme tanto y ahora de faltarme. Todavía no sé si quiero que éste cuatro y medio desaparezca del todo o que quede un pedacito por si pasa por casa de nuevo.
Las partecitas de 9 que me forman, sé que ni la rutina las puede arruinar.
5-ni la rutina las puede arruinar.
Soy alguien, a mi criterio, bastante disciplinado. "A las 4 la merienda. En 3 horas tengo que terminar de estudiar. ¡A las 00:00 me tengo que dormir, eh! Almuerzo en 5 minutos, me lavo los dientes en 2, así que en 7 estoy abajo". Desde muy chiquita vivo organizando mi futuro. Planificar es casi lo único que hago y lo bueno del amor es que puede pasarle por encima y disolverlo. No obstante, este cuadrado no me hace mal y tampoco creo que esté mal tener un cuadrado.
El amor es miles de veces mejor que la rutina, pero los dos están en mi y con los dos vivo contenta.
6, 7, 8 y 9-vivo contenta.
Familia, amigos, música y Kenny, montañas, olor del quiosco del frente, pasto y brisa. Gente feliz, recostarse en un suave colchón, pómulos y sonrisas, dedos sobre el piano, bocas y voces, piel, tierrita fresca y el sol que abriga. Pasado, presente, primavera y otoño, carnaval. Naranja, verde y queso, amarillo, violeta, dulce de leche y ojos color cielo. Mar, vida, el arte de dibujar, el arte de bailar, el arte de cantar, el arte de actuar, el arte de comer, el arte de olvidar, el arte de recordar. Energía de la buena, manos acariciando caras, primeros besos.
Sonrío.
Por lo que tengo, por lo que siento, por lo que vivo y por lo que me resta vivir.

Colores, formas, la letra hecha palabra, evidencia, música y afecto por donde anduvimos llevados por la generosidad de tu propio andar.
ResponderEliminarGracias por el compromiso, la delicada manera de dar y recibir, la confianza y las palabras.
"Usar la propia mano como almohada.
El cielo lo hace con sus nubes,
la tierra con sus terrones
y el árbol que cae
con su propio follaje.
Sólo así puede escucharse
la canción sin distancia,
la canción que no entra en el oído
porque está en el oído,
la única canción que no se repite."
Graciela