domingo, 24 de noviembre de 2013

Canción para un rompecabezas..

Canción para un rompecabezas..




Estaba el perro y había humo. El ventilador lo observaba fijo. Soplaba débilmente sus penas, como suspiros del que espera. Bajo la tinta , el calor y las memorias caminaban juntos, a pasos descoordinados y desatendidos. Ni el cuarto ni el pedazo de hoja los mantenían en equilibrio.
 El calor gritaba con una voz árida y seca. Agrietando el piso de una agobiante pesadez . Las memorias, encerradas en paredes mas fuertes y peligrosas, pasivas. Al igual que el calor, crispaban la piel con acritud, marcándolas con arrepentimientos y aflicciones. Pero también, simplemente ahí estaban.
Entiéndase como se quiera entender. Hasta aquí llegan los pensamientos encimados, sofocados por el calor de recordar: Piezas de un rompecabezas incapaz de ser armado.



Soy los niños que corrieron por la terraza,
la cuarta nunca estaba.
Soy las manchas en el piso del living,
las cosas tiradas y las casas inventadas.
Soy cartas y dados perdidos
niñedades o armarios con mundos escondidos

Soy los descartes en plazas y parques
con encuentros de risas y de un humo parlante.

Soy el enchufe del fondo de la habitación
aveces guitarra, a veces velador.
Soy los monólogos de noches sin dormir.
Soy las palabras que nunca cumplí

Veo el sol por la ventana,
vuelvo a ser ese haz de luz
quebrantado y dolorido
atravesado por la mugre del vidrio.

Soy los textos que merman de ideas,
que traspasan las fronteras.
Soy los pasos muertos que caminan por Comala
los que llegan arrastrándose hasta mi cama.

Y ahora la nada, 
eso es lo que soy.



Entre un suave movimiento dormido apretó el botón de aplazo y siguió  durmiendo. Unos minutos mas, si total siempre se quedaba dormido. La casa lentamente se desprendía de lo que había sido la noche anterior. De a poco la rutina de un sábado comenzaba. Manoteó el celular y si, era tarde. Un paso y después el otro, no parece ser tan difícil. Puso las zapatillas en la mochila y se cambio entre apurones. No había tiempo para comer así que ni pasó por la cocina. Agarró la bicicleta, unos saludos, un suerte que se chocaba contra la puerta al cerrarse y estaba afuera. Solo faltaba  poner la cadena devuelta en su lugar y a pedalear. Cuando llego al club, recién por el segundo cuarto del partido anterior al suyo. No siempre el arbitro también se queda dormido. Ahora solo faltaba despertarse. Un "nos juntamos?" en el celular era todo lo que necesitaba para irse. Se sintió extraño, después de todo, tarde como esas hubo muchas




.

Tomás Laurito






3 comentarios:

  1. Wau hermano me re pegaron estos textos bro. Abraxo. Santore

    ResponderEliminar
  2. Colores, formas, la letra hecha palabra, evidencia y afecto por donde anduvimos.
    Gracias por el afecto, la sensibilidad, la presencia cálida, y por atreverte a confiar, sobre todo en vos y tu voz.

    "Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero,
    Que la buena suerte te persiga, cada día y cada noche.
    Muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto a la fogata,
    Risas para consolarte y aquellos a quienes amas cerca de ti,
    ¡Y todo lo que tu corazón desee!"
    (Oración irlandesa)


    Graciela

    ResponderEliminar