Viaje por mi vida
Muchos años la humanidad esperó este momento, por fin la máquina
del tiempo fue creada y hoy, yo les traigo un tour, los voy a llevar a recorrer
mi vida.
Antes que nada, les voy a pedir que no modifiquen nada de lo que veremos, ya que a pesar de todo, no cambiaría mi vida por nada.
Empecemos el viaje y pongamos como fecha el primero de Enero
de 1958, en el barrio de La Paternal, más específicamente en la avenida San
Martin en su intersección con la avenida Alvarez Jonte, allí, en ese momento,
nacía Jaime Alberto Lerner, quien 37 años más tarde sería mi padre.
Ahora
pongan en su monitor el 28 de Mayo de 1969 y vayamos a alguna clínica de
Quilmes, ahí nacía Laura Fabiana Krochik, la mujer que 25 años más tarde, se
convertiría en mi madre.
Ya tenemos a mis padres como entidades separadas, si les
interesa podemos viajar al 29 de Julio de 1990, a algún registro civil del
barrio de Wilde, donde Laura y Jaime se unieron legalmente.
Subamos nuevamente a la maquina y marquemos el 6 de Octubre
de 1992 a las 00:06 como fecha y la Clínica del Sol como lugar de destino, en
ese instante, nacía Juana Lerner, una beba que casi 3 años después se convertiría
en mi hermana.
Ahora si, llegamos al comienzo de mi vida, viajemos al 19 de
Septiembre de 1995, a las 14:35 a la Clínica y Maternidad Suizo Argentina, en
ese preciso momento, mis ojos vieron la luz del día por primera vez, nacía
Felipe Lerner. Crecí el primer año de mi vida en un departamento en Wilde, para
ser más exacto, en la calle Salvador Soreda en el piso 14. Al año siguiente mi
familia y yo no mudamos a una casa en Villa dominico.
Los quiero llevar a alguna mañana de marzo de 1998, al
estadio de Independiente de Avellaneda, donde comencé mi educación formal. Bajo
una de las tribunas de la cancha funcionaba el jardín de infantes del Club
Atlético Independiente, jardín en el que mi mamá y mi papá depositaron su
confianza y donde me depositaron a mí durante 3 años. Ahí tuve a mis primeros
amigos y supe quererlos, como lo haría un nene de 4, 5 o 6 años.
Ahora viajemos al 28 de Mayo de 1999, cumpleaños de mi madre,
pero ese año, ese evento no fue el más importante del día; semanas atrás, mis
padres habían decidido separarse, y fue aquel 28 de Mayo, el día decidido por
mi padre para emprender su éxodo y vivir solo nuevamente, como niños, mi
hermana y yo decidimos acompañarlo en esa “aventura” obvia en inocentemente sin
pensar en que al cerrar la puerta de nuestra casa, del lado de adentro había
quedado mi mamá, el día de su cumpleaños, sin muebles, sentada en el piso,
sola. Mi padre se había mudado a Sarandí y un año más tarde, con mi mamá
volvimos al departamento de Wilde en el que había vivido el primer año de mi
vida.
Vamos a marzo del 2002, a pesar de que la escuela de
Independiente tenia jardín, primaria y secundaria, mis papas decidieron
cambiarme y empecé primer grado en un colegio nuevo, el John Fitzgerald
Kennedy, a muy pocas cuadras de mi casa y donde mi madre había realizado toda
la secundaria. Todos los amigos que tuve en el jardín, se fueron de mi vida,
simplemente no volví a verlos y recuerdo ahora, con un poco de nostalgia,
algunas de las pequeñas cosas vividas con esos pequeños seres. En la nueva
escuela, solo logre consagrar la amistad con un chico, que a pesar de ser uno
solo, llenaba el vacio que habían dejado mis compañeros de jardín.
Ahora viajemos a enero de 2004, mi mama sintió necesario el
hecho de mudarnos a capital y así fue, empezamos a vivir en un departamento en
el barrio de Once y por ende, nuevamente tuve que cambiar de escuela y Matías,
mi único amigo, se borro de mi vida. Empecé tercer grado en la escuela número
26, ubicada en la plaza Las Heras. Ahí me integre rápido a pesar de que todos
mis compañeros estaban juntos desde el jardín de infantes.
En Febrero de 2005, mi papa se mudo a capital y casualmente a
50 metros de la clínica donde había nacido. Su casa se encuentra a 4 cuadras de
la cancha de Argentinos Juniors, inevitablemente soy hincha de ese equipo.
Acompáñenme al segundo sábado de marzo de 2007, a La
Paternal. Ese día entré a un “club” en el que instantáneamente sentí querer
quedarme toda mi vida, frecuenté ese lugar todos los viernes y sábados durante
5 años e hice 2 campamentos por año con la gente de ese lugar. Pensé que no me
iría nunca, pero a pesar de que me podría haber quedado 4 años mas, decidí
irme, me cansó el lugar y su gente, preferí dar un paso al costado y hacer
otras cosas de mi vida.
Vamos a diciembre de 2008, a la plaza Las Heras, ahí termine
la primaria y me creía una persona casi realizada, imponente, pero por sobre
todas las cosas, grande. Esa idea se difumino instantáneamente en Marzo del
2009, cuando empecé la secundaria, el Liceo 9 había sido elegido por mis padres
para mi hermana y “de rebote” entré yo también.
Ahora les quiero mostrar algo hermoso que me paso, viajemos
al 15 de mayo de 2010 al estadio Tomas Adolfo Ducó, ese día, en ese lugar,
Argentinos salió campeón y yo estuve ahí junto a otras 15.000 almas para
presenciarlo. Si bien el futbol no es la parte más importante de la vida, ese
día me sentí feliz y nada mas importaba, solo el campeonato ganado y los gritos
ensordecedores de la multitud. Ese día fue el que más ruido escuche en mi vida.
Pero ahora los voy a llevar a el opuesto de ese día, viajemos
a salta, el 9 de octubre de 2010. Allí conocí el silencio, en una montaña
salteña solamente me senté y “escuche” el silencio, por momentos aterrador, por
otros relajante y hermoso. Desde ese día estoy esperando repetir la experiencia
que sin duda fue increíble.
Simplemente me queda llevarlos a Villa La Angostura, algún
día de la segunda semana de Septiembre del 2013. Sin duda fue el mejor viaje
que me toco vivir, con mis amigos, con gente que nunca me había relacionado,
pero ahí se genero un clima de hermandad hermoso que repetiría infinitas veces,
creo que este viaje termino de afianzar la amistad con mis cercanos y me
permitió abrir relaciones con aquellos que no las tenía.
Hasta el momento, aqui termina el viaje, probablemente podamos viajar al futuro y descubrir como es mi vida en un par de años, pero prefiero descubrir y hacer mi camino por mi cuenta.






Siempre fuiste para mí una incógnita, la personita más escurridiza del grupo. Vislumbrar apenas lo que apenas se muestra. Por esto, leí con mucha avidez este trabajo final.
ResponderEliminarOjalá logres encontrar el espacio, la compañía, la voluntad para asomarte a lo que hagas con entusiasmo, alegría, ganas, sin quedarte a mitad de camino o a un costado.
"Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero,
Que la buena suerte te persiga, cada día y cada noche.
Muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto a la fogata,
Risas para consolarte y aquellos a quienes amas cerca de ti,
¡Y todo lo que tu corazón desee!"
(Oración irlandesa)
Graciela