domingo, 10 de noviembre de 2013

Sofía Derrossi

Biografía



Se me hace muy difícil escribir una biografía propia, tengo muchos recuerdos y, aunque tengo una idea, no sabría exactamente cuales elegir como importantes. Todos en cierta forma influyen e influyeron en lo que soy y lo que fui. Así que voy a tratar de hacer un resumen bastante corto de las cosas por las que pasé. Comienzo diciendo que nací el 13 de Junio de 1996, en capital federal. En toda mi vida, nunca salí de la provincia de Bs As a pesar de mi anhelo de viajar y conocer los distintos paisajes, fuera y dentro de Argentina. Salvo en el viaje de egresados de 7mo grado, que fui, como es de acostumbrar en esos viajes, a Córdoba.
Soy la primera nieta de mis abuelos paternos y maternos. Mis papás eran muy jóvenes cuando me tuvieron. Un año después nació mi prima más cercana del lado materno y luego mi primo. Ahora tengo 11 primos la mayoría mucho más chicos que yo, a los que veo cotidianamente y quiero mucho.
Siendo la prima más grande, e hija única hasta los 6 años, de más chica sentía que la atención familiar recaía muchas veces en mí. Quizás por eso siempre me sentí apoyada con lo que decidiese hacer.
El 27 de Mayo de 2002, cuando yo todavía no cumplía los 6 años, nació mi hermano Tomás. La diferencia de edad, entre otras cosas, hizo que fuésemos más apegados en algunas cosas que otras. Las peleas y enojos entre nosotros se hicieron algo común los primeros años, pero nada de eso duraba mucho. Hoy en día las peleas siguen, no voy a decir que no, pero mucho más pasajeras y por motivos que carecen de importancia.
A lo largo de mi vida, hasta ahora, me mude 7 veces, si es que llevé bien la cuenta. Este fue uno de los motivos que me llevaron a cambiar de escuela 4 veces, contando desde preescolar. Desde el principio me acostumbré a que se dieran estos cambios constantemente, y no me era difícil hacer amigos y llevarme bien con mis compañeros. Pero irónicamente, en la última escuela primaria que fui, a partir de 4to grado, empecé a valorar más las nuevas amistades que hice y a la par me resultaba también más difícil amistarme con gente desconocida. Al menos eso creo notar ahora, viéndolo de lejos en cierto sentido. Son justamente casi todas mis amigas de la última primaria a las que sigo viendo y con las que me sigo juntando de vez en cuando.
Además de casas y colegios, cambiaba constantemente lo que hacía en mi tiempo libre. Tratando de hacer memoria y decirlo en orden hice: taller de música, danza clásica, coro, clases de piano, taekwondo, taller de teatro, natación y saxo en conservatorio y después con clases particulares. A pesar de mi indecisión, lo único que seguí casi constantemente y me acompañó toda mi vida fue la música en varias de sus formas. Hoy en día sigo teniendo clases particulares de piano, pero solo por simple gusto.
Siempre conté con el apoyo de mi familia en las actividades que decidiera hacer, pero no dejaban de incitarme a que elija algo y no lo deje, que sea constante.
Toda la primaria fui la típica “buena alumna”. Estudiosa, organizada, cumplidora, con buenas notas y buena compañera. Pareciera que me iba bien en todo lo que me proponía, pero en ciertos aspectos dejo de gustarme ser así, me di cuenta que lo que hacía no era más que ocuparme y hasta preocuparme por ser así. Lo mismo pasó en mi casa, con mi comportamiento. Fui cambiando.
A los 12 años entré en el liceo. No me fue difícil, yo ya lo conocía desde que tengo memoria. Mi abuela trabajó ahí como jefa de preceptores y mis padres se conocieron mientras cursaban en ese lugar. Muchas veces iba sola o con mi hermano por la tarde y me la pasaba recorriendo el colegio.
Pero lo sentí muy distinto cuando ingresé. Aunque ya conocía a algunas personas, incluyendo dos de mis mejores amigas del primario, siento que se me hizo difícil llevarme con mi curso, y con los demás. Me iba volviendo cada vez más tímida y vergonzosa.
Cada año que pasaba todo iba cambiando, no recuerdo dos años seguidos en los que me haya sentido igual. Mis amistades iban cambiando constantemente, muchos amigos se fueron yendo del colegio o simplemente dejamos de hablar como lo hacíamos. La música que escuchaba, su género o estilo, variaba.
Mientras tanto, las notas me fueron importando cada vez menos, hasta 4to año, no repetí por poco. A todo esto todos mis familiares, tíos, tías, abuelos, mis padres, se preocupaban un poco por mí, pero por suerte nunca sentí que me presionaban mucho, salvo algunas veces, lo que era entendible.
No estaba del todo cómoda en el liceo. No sé exactamente por qué, pero tenía una idea distinta. No digo que la haya pasado mal, pero hubo momentos en que admito haber querido irme del colegio y empezar de nuevo en otro lugar. Para mí era un ambiente hostil, pero ahora creo que estaba equivocada, y que lo miraba desde otro lado. A partir de tercer año creo que fue cuando pensé que todo estaba mejorando y me empecé a sentir mejor, más social primero, después con más ánimos de estudio. Igualmente, recién en 5to me sentí, y me siento totalmente cómoda y bien. Me acuerdo ahora un poco más del sentimiento de cuando era una nena de 8 años que se paseaba por el colegio. Estos dos últimos años los siento como unos de los mejores de mi vida. No porque haya pasado nada en especial, sino por todos los momentos buenos que viví y ahora pude disfrutar más. Con amigos, con familia, hasta con gente que recién se vuelve un poco más conocida.
Ahora me espera otra vez un cambio repentino y general. Al principio lo esperaba con ansias y curiosidad por cómo sea, pero ahora pienso también en todo lo que voy a extrañar. Justo ahora que se puso bueno se viene a terminar. O se puso bueno porque se quiere aprovechar quizá. Hace mucho que no veía desde lejos (no tan lejos) un cambio así en mi vida. Igualmente sigo esperándolo con el mejor humor y ganas, menos que las de antes, puede ser. Pero como ya dije, estoy bastante acostumbrada, lo diferente de ahora es que me siento totalmente bien en donde estoy. Ahora queda seguir y ponerlo mejor tal vez. O quizás no sea ni peor ni mejor, solo distinto.

1 comentario:

  1. Qué bueno haberte conocido en uno de "los mejores momentos de tu vida", compartir, escuchar, verte crecer.
    Gracias por el compromiso tenaz, la mirada cálida, las palabras, la confianza.
    "Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero,
    Que la buena suerte te persiga, cada día y cada noche.
    Muros contra el viento, un techo para la lluvia, bebidas junto a la fogata,
    Risas para consolarte y aquellos a quienes amas cerca de ti,
    ¡Y todo lo que tu corazón desee!"
    (Oración irlandesa)
    Buena vida, muchos sueños, mucha risa, mucho amor.
    Graciela

    ResponderEliminar